Se habría apretado los brazos con sus manos, para que las uñas traigan una sensación que moleste, pero menos que las palabras que le dedica Owen. Su declaración debería llenarla de orgullo, porque ha visto el cambio, pero ha sido el lograr algo y que él espere más de ella a cambio.
¿Qué debería hacer ahora?
Bajó el rostro ante su acusación, porque la verdad parece peor que la mentira ¿No? Por eso no la comenta, es un secreto que no le gusta decir, que prefiere ignorar, como si eso fuese a llamar a una vida tranquila, cuando en realidad no ocurre — Claro que lo hace, pero ¿Qué más podría hacer? — qué puede hacer más allá de darle vueltas a lo sucedido, porque no está ahí y de aparecer el pasado por ella ¿De verdad la dejarán ir? — Tu al menos sabes de dónde vienes, quienes son las personas de tu pasado. Yo no sé nada ¿Qué quieres que haga? Siempre pensé que eso era lo normal...
Que busque en el mar a base de recuerdos y sueños que eventualmente de van a desvanecer ¡Y mejor así! — Incluso si es verdad, no sé quién era el Doctor. No sé quién era mucha gente — su mano terminó en su frente, como si su mente comenzara a doler porque no puede ponerse de acuerdo ¿Quiere recordar o no? Qué es lo que desea hacer en realidad — No lo pensé mucho, no necesitaba saber.
No saber parecía estar ligado a no ver, como si no fuese necesidad, si alguien más lo repetía una y otra vez. No necesita conocer la verdad, ni el mal o el exterior. Nada debería anhelar más que el estar ahí, cumpliendo milagros que no ocurren.
Tomó aire cuando escuchó su declaración, aun así no dijo nada. No hubo palabras para declarar, porque incluso si dice la verdad ¿Se lo creerá? Solo ha soltado cosas ridículas a la que les quita importancia para poder avanzar tranquila.
—No te abandonaría nunca — su mano se movió para ver en donde está. Avanzó por la tela, hasta llegar a un calor que le gusta, porque en realidad es todo lo que ella no. Hasta podría ser lo que le gustaría ser en realidad, seguro por eso se aferra a Owen el doble de lo que debería — Me sorprende que luego de tanto, sigas pensándolo — de pasar tiempo juntos y declarar lo que nunca hizo con nadie más, porque siempre se ha mantenido en silencio en la iglesia, esperando que le digan qué hacer.
Acercó su cuerpo y chocó con la espalda de él — Y no dejaría de amarte, ese… ese no es el problema. Si no lo hiciera no te contaría esto ¿No? — se habría quedado en silencio, pretendiendo que todo está bien, que nada ocurre. Fingir una demencia que a veces se asoma, pero que permanece más escondida, no por obra de Dios, sino porque no debería existir en primer lugar — Es solo que me asusta. El saber... es un viaje de ida sin vuelta, Owen.
Su mano inició en la espalda de él y avanzó, en un abrazo suave.
—No quiero volver allí. No quiero volver a la iglesia o ser la doncella milagrosa, quiero quedarme contigo, lo decidí cuando nos quedamos en Karate, que no querría estar en ningún otro sitio con otra persona — besó con suavidad la piel de él, en una muestra de cariño legítima que avanzó hasta su mejilla — Estoy segura que en el momento que me encuentre de nuevo con ellos querrán que regrese.
Y que deseche todos sus sueños y anhelos.
—Si el saber es que exista una probabilidad de que no pueda estar contigo, entonces te elijo a ti, Owen — lo soltó y avanzó a la orilla de la cama, para levantarse con suavidad — Y si tengo que cambiar al resto del mundo, lo haré — porque cada vez que lo nombra parece más un anhelo compartido, seguramente para que la carga sea más fácil de llevar — Así podemos vivir tranquilos en Karate cuando llegue el momento.
—Ya... lo hablaremos con más calma
Una vez más, lo hablaremos en el momento incorrecto, el lugar más desafortunado, porque toda mi suerte me la gasté conociéndote ¿No?
¿Qué debería hacer ahora?
Bajó el rostro ante su acusación, porque la verdad parece peor que la mentira ¿No? Por eso no la comenta, es un secreto que no le gusta decir, que prefiere ignorar, como si eso fuese a llamar a una vida tranquila, cuando en realidad no ocurre — Claro que lo hace, pero ¿Qué más podría hacer? — qué puede hacer más allá de darle vueltas a lo sucedido, porque no está ahí y de aparecer el pasado por ella ¿De verdad la dejarán ir? — Tu al menos sabes de dónde vienes, quienes son las personas de tu pasado. Yo no sé nada ¿Qué quieres que haga? Siempre pensé que eso era lo normal...
Que busque en el mar a base de recuerdos y sueños que eventualmente de van a desvanecer ¡Y mejor así! — Incluso si es verdad, no sé quién era el Doctor. No sé quién era mucha gente — su mano terminó en su frente, como si su mente comenzara a doler porque no puede ponerse de acuerdo ¿Quiere recordar o no? Qué es lo que desea hacer en realidad — No lo pensé mucho, no necesitaba saber.
No saber parecía estar ligado a no ver, como si no fuese necesidad, si alguien más lo repetía una y otra vez. No necesita conocer la verdad, ni el mal o el exterior. Nada debería anhelar más que el estar ahí, cumpliendo milagros que no ocurren.
Tomó aire cuando escuchó su declaración, aun así no dijo nada. No hubo palabras para declarar, porque incluso si dice la verdad ¿Se lo creerá? Solo ha soltado cosas ridículas a la que les quita importancia para poder avanzar tranquila.
—No te abandonaría nunca — su mano se movió para ver en donde está. Avanzó por la tela, hasta llegar a un calor que le gusta, porque en realidad es todo lo que ella no. Hasta podría ser lo que le gustaría ser en realidad, seguro por eso se aferra a Owen el doble de lo que debería — Me sorprende que luego de tanto, sigas pensándolo — de pasar tiempo juntos y declarar lo que nunca hizo con nadie más, porque siempre se ha mantenido en silencio en la iglesia, esperando que le digan qué hacer.
Acercó su cuerpo y chocó con la espalda de él — Y no dejaría de amarte, ese… ese no es el problema. Si no lo hiciera no te contaría esto ¿No? — se habría quedado en silencio, pretendiendo que todo está bien, que nada ocurre. Fingir una demencia que a veces se asoma, pero que permanece más escondida, no por obra de Dios, sino porque no debería existir en primer lugar — Es solo que me asusta. El saber... es un viaje de ida sin vuelta, Owen.
Mᵉ asᵘsₜa pₑnˢaᵣ ᑫuₑ ᵗodo lₒ ᑫuₑ ᵛiᵥí fᵤe dₑ ᵛeᵣdᵃd, ᵖoᵣqᵘe sᶦ ₗo fᵤe, ¿Qᵘé dᵉbₒ ᵖeₙsᵃr?
Su mano inició en la espalda de él y avanzó, en un abrazo suave.
—No quiero volver allí. No quiero volver a la iglesia o ser la doncella milagrosa, quiero quedarme contigo, lo decidí cuando nos quedamos en Karate, que no querría estar en ningún otro sitio con otra persona — besó con suavidad la piel de él, en una muestra de cariño legítima que avanzó hasta su mejilla — Estoy segura que en el momento que me encuentre de nuevo con ellos querrán que regrese.
Y que deseche todos sus sueños y anhelos.
—Si el saber es que exista una probabilidad de que no pueda estar contigo, entonces te elijo a ti, Owen — lo soltó y avanzó a la orilla de la cama, para levantarse con suavidad — Y si tengo que cambiar al resto del mundo, lo haré — porque cada vez que lo nombra parece más un anhelo compartido, seguramente para que la carga sea más fácil de llevar — Así podemos vivir tranquilos en Karate cuando llegue el momento.
ᴬsᵢ́ ᵖᴏᴅᴇᵐᴏₛ ᵖᴇᵣᴍᵃɴₑᴄᵉʀ ᴊᵘɴₜᴏˢ ₑʟ ʀₑsᵗᴏ ᴅᵉʟ ᴛᶦᴇₘᴘᵒ ǫᴜᵉ ₙᴏˢ ǫᴜᵉᴅᴀ.
—Ya... lo hablaremos con más calma
Una vez más, lo hablaremos en el momento incorrecto, el lugar más desafortunado, porque toda mi suerte me la gasté conociéndote ¿No?
Dᵢₘₑ Dᵢₒₛ, ¿Eₛ qᵤₑ ₘᵢ ₛᵤₑᵣₜₑ ₛₑ acabₒ́?
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