19-12-2025, 04:33 AM
Aún entre el caos y la falta de aire de todos, se encargó de mantener a Maki cerca de él. Se fijó en ese arma sobre la que había caído, la cual le había generado esas heridas que ahora sangraban. La retiró con cuidado, la dejó a su lado, sobre la arena, para no perderla. El calor era insoportable, su cuerpo comenzó a sudar de forma exagerada ante el ambiente, algo que no le había pasado ni enfrentados a Sakana.
Odiaba el calor, le recordaba al peor momento de su vida, el momento donde lo perdió todo, donde se le fue arrebatada cada cosa que hasta ese momento poseía. Estos idiotas habían querido volver a arrebatarle aquello que tanto había costado conseguir, tanto como para que aparezca un monstruo más peligroso y poderoso que todos ellos juntos. Quería maldecir a cada dios que pudiera existir, a cada persona que alguna vez haya conocido. No podía, no podía morir ahí, no iba a dejar que le quitaran todo y a todos de nuevo.
Aire, por fin, sus pulmones volvieron a recibir aire. Pudo respirar, toser, el ambiente caluroso comenzó a disiparse con rapidez, algo que, por alguna razón, agradeció más que el hecho de volver a respirar. Giró su rostro hacia la pareja de enamorados, estaban bien, al menos eso parecía, lo cual era un alivio para el capitán. Ahora sus ojos se fijaron en Maki. - ¿Estás bien? -. Aún estaba bajo los efectos de lo que sea que hubiera tomado, pero la pregunta iba más dirigida a los cortes que se había hecho al caer.
- Estamos… bien… -. Fue su respuesta a las palabras de Gwen, quien por obvias razones no podía saber que ellos se encontraban ahí. - Estamos aquí, no te preocupes -. Se acercó a ella, intentando recuperar el aliento, esperando hacerle entender por la cercanía de su voz que en verdad estaba a su lado. - Gracias por preocuparte por nosotros -. Lo siguiente fueron los gritos de Owen, seguidos de unas palabras confusas de la propia novia del pelirrojo. - ¿Acaso ustedes…? -. No podía saberlo con seguridad, pero le parecía claro que esos dos no estaban enterados de con quién estaban tratando.
Pero no pudo preguntarles, pues el mismísimo diablo del que hablaban se acercó a ellos, dejando una advertencia para todos en la playa. ¿Ellos debían seguirla también? Gwen y Owen no parecían asustados ante esas palabras, así que decidió copiarles. - Sohem -. Habló con seguridad mientras lo observaba, como si estuviera analizando la situación. No estaba tan loco como para comenzar una pelea con ese hombre, pero… ¿Qué es lo que haría ahora? No parece haber llegado a ayudarlos, Gwen y Owen no parecen conocerlo en verdad y él seguía siendo solo una persona preparada para la lucha. - Haki, eso es lo que usó -. Las palabras que salieron de su boca fueron una respuesta a las preguntas de Owen. ¿Cómo lo sabía el cocinero? - Un hombre, un viajero, apareció en mi isla natal cuando yo era muy joven aún. Decía estar en búsqueda de conocer cada arte marcial del mundo, que su viaje llevaba años ya, que en una isla del cielo había descubierto cosas asombrosas -. Incluso al hablar, sus ojos no dejaban de observar al hombre cuya presencia había sido suficiente para causar un alboroto. - Siempre pensé que eran cuentos, pero eso fue lo que usaste, ¿no es así? -.
Debía aprender, debía conocer eso para volverse así de fuerte.
Owen decía deberle una a Sohem, antes también mencionó estar buscando “lagartos retrasados”. Si llevaban dos días sin encontrar ni uno solo, eso significa que debían estar en esta isla desde mucho antes, ¿verdad? - Sohem -. Volvió a hablar, ahora hacia el hombre más famoso de esta playa, y de la isla entera muy seguramente. - Gracias por… eso… -. Refiriéndose claramente a cómo manejó la situación. - Dudo que cualquier cosa que tenga o que yo pueda hacer sea un pago suficiente para alguien como tú, aún así, puedo mostrarte uno de esos lagartos que buscan -.
¿Tenía un plan? Tal vez.
¿Iba a funcionar? Lo dudaba.
¿Probablemente iba a ser borrado de la existencia antes de poder siquiera decir una palabra más?
...
Sin duda.
Odiaba el calor, le recordaba al peor momento de su vida, el momento donde lo perdió todo, donde se le fue arrebatada cada cosa que hasta ese momento poseía. Estos idiotas habían querido volver a arrebatarle aquello que tanto había costado conseguir, tanto como para que aparezca un monstruo más peligroso y poderoso que todos ellos juntos. Quería maldecir a cada dios que pudiera existir, a cada persona que alguna vez haya conocido. No podía, no podía morir ahí, no iba a dejar que le quitaran todo y a todos de nuevo.
Aire, por fin, sus pulmones volvieron a recibir aire. Pudo respirar, toser, el ambiente caluroso comenzó a disiparse con rapidez, algo que, por alguna razón, agradeció más que el hecho de volver a respirar. Giró su rostro hacia la pareja de enamorados, estaban bien, al menos eso parecía, lo cual era un alivio para el capitán. Ahora sus ojos se fijaron en Maki. - ¿Estás bien? -. Aún estaba bajo los efectos de lo que sea que hubiera tomado, pero la pregunta iba más dirigida a los cortes que se había hecho al caer.
- Estamos… bien… -. Fue su respuesta a las palabras de Gwen, quien por obvias razones no podía saber que ellos se encontraban ahí. - Estamos aquí, no te preocupes -. Se acercó a ella, intentando recuperar el aliento, esperando hacerle entender por la cercanía de su voz que en verdad estaba a su lado. - Gracias por preocuparte por nosotros -. Lo siguiente fueron los gritos de Owen, seguidos de unas palabras confusas de la propia novia del pelirrojo. - ¿Acaso ustedes…? -. No podía saberlo con seguridad, pero le parecía claro que esos dos no estaban enterados de con quién estaban tratando.
Pero no pudo preguntarles, pues el mismísimo diablo del que hablaban se acercó a ellos, dejando una advertencia para todos en la playa. ¿Ellos debían seguirla también? Gwen y Owen no parecían asustados ante esas palabras, así que decidió copiarles. - Sohem -. Habló con seguridad mientras lo observaba, como si estuviera analizando la situación. No estaba tan loco como para comenzar una pelea con ese hombre, pero… ¿Qué es lo que haría ahora? No parece haber llegado a ayudarlos, Gwen y Owen no parecen conocerlo en verdad y él seguía siendo solo una persona preparada para la lucha. - Haki, eso es lo que usó -. Las palabras que salieron de su boca fueron una respuesta a las preguntas de Owen. ¿Cómo lo sabía el cocinero? - Un hombre, un viajero, apareció en mi isla natal cuando yo era muy joven aún. Decía estar en búsqueda de conocer cada arte marcial del mundo, que su viaje llevaba años ya, que en una isla del cielo había descubierto cosas asombrosas -. Incluso al hablar, sus ojos no dejaban de observar al hombre cuya presencia había sido suficiente para causar un alboroto. - Siempre pensé que eran cuentos, pero eso fue lo que usaste, ¿no es así? -.
Debía aprender, debía conocer eso para volverse así de fuerte.
Owen decía deberle una a Sohem, antes también mencionó estar buscando “lagartos retrasados”. Si llevaban dos días sin encontrar ni uno solo, eso significa que debían estar en esta isla desde mucho antes, ¿verdad? - Sohem -. Volvió a hablar, ahora hacia el hombre más famoso de esta playa, y de la isla entera muy seguramente. - Gracias por… eso… -. Refiriéndose claramente a cómo manejó la situación. - Dudo que cualquier cosa que tenga o que yo pueda hacer sea un pago suficiente para alguien como tú, aún así, puedo mostrarte uno de esos lagartos que buscan -.
¿Tenía un plan? Tal vez.
¿Iba a funcionar? Lo dudaba.
¿Probablemente iba a ser borrado de la existencia antes de poder siquiera decir una palabra más?
...
Sin duda.
OFF
