Cuando estaban a punto de despedirse, curiosamente, estaban en una posición bastante parecida en la que se encontraban en ese mismo momento. La incertidumbre de "no saber cómo proceder" era, por sobre todas las cosas, algo que les tenía en ascuas, incluso, al propio pelirrojo. ¿Cuándo sería el final de su cometido? ¿Saldría bien? ¿Acaso cuando Uker, Maki, Jensen o el propio Kiyoshi se enterasen de que su único fin era obtener información de parte de un mafioso serían capaces de dejarlo con vida? El chico apegaba a la mujer de su vida un poco más a él, aferrándose, algo que parecía mutuo, como si ambos intentasen obtener protección ante una indefensión aprendida producto de los acontecimientos de hace muy pocos días.
Estaba agotado, los calambres de su cuerpo se intensificaron debido a que la adrenalina, progresivamente, comenzaba a disminuir. Aún así, simplemente por querer prestarle atención a su mujer favorita en todo el mundo y apoyarla en ese pequeño sentimiento de inferioridad que parecía florecer en ella, simple y llanamente, se mantuvo firme y despierto aunque su cuerpo estuviese cediendo al cansancio.
Mientras intentaba prestarle atención, pestañeaba con fuerzas, aquel gesto que uno realiza para poder evitar que el cuerpo se acomode lo suficiente para permitirse descansar. "Quiero saber porqué estoy aquí", una frase que Owen, desde que tiene uso de razón, se preguntaba día y noche hasta encontrar un propósito más allá de uno puro y enteramente vengativo como al que había estado aferrándose hasta estas instancias. Tenía suerte; Al haber terminado a la deriva en el South Blue y más precisamente en el Reino de Sorbet en una primera instancia, jamás había tenido un nuevo contacto con aquellos de Isla Tamanegi que, metiéndolo en un saco, lo habían lanzado a la deriva. La existencia de Gwen era un escudo, un bloqueo que le permitía ir hacia adelante y no hacia atrás en búsqueda de reparar un daño...haciendo más daño -Si tú tuviste suerte, yo tuve aún más suerte.- y, mientras decía esto, se apegaba al cuerpo de una Gwen que parecía estar siempre temperada de la forma idónea, a diferencia del muchacho que, aún, conservaba un calor abrumador provocado por la revolución de hormonas en su interior, mientras desviaba la mirada hacia aquellas caricias que iban hacia su torso desnudo y él, de igual manera, apegaba su mejilla en la copa de la cabeza del amor de su vida.
Mientras decía aquellas palabras, la sola mención de hacer sinapsis y vinculación entre Gwen y Kiyoshi, hizo que su cerebro fuese atacado con un recuerdo, uno que impactó en su frente como un flechazo con información y vivencias. Durante una décima de segundo, su cerebro procesó aquello con una velocidad inusitada:
Y ella, entre risas, simplemente ofrecía simpatía ante la coincidencia de que ella, por sus propios medios, había conocido al médico con anterioridad. Este, a su vez, también había mencionado haberla conocido, pero...otorgó detalles que hicieron que Gwen, incluso, tuviese aún más dudas de sus orígenes.
Otra vez, otro recuerdo atacó mientras ella simplemente se frotaba y realizaba una pregunta: "¿Me prometes que te cuidarás más?" Owen no respondió, manteniéndose en un silencio relativamente incómodo que mostró que su rostro estaba pensativo. Había perdido un poco la concentración en estar cansado y, ahora, estaba canalizando todos sus esfuerzos en seguir recordando todo lo hablado hacía tiempo atrás en Isla de Samba. El médico era alguien muy reservado, antipático, mal bebedor y por sobre todas las cosas, arisco. Pero toda esa actitud escondía algo: Mucha profesionalidad, seriedad y dedicación absoluta a su profesión, cosa que Owen respetaba en demasía al igual que acompañarle, cuando haga falta, a su objetivo final.
Otro recuerdo le asaltó, uno más...delicado:
La mirada de Owen se desviaba hacia un lado, confusa, silente, incómoda. Gwen era excesivamente perceptiva, demasiado, su carencia de visión le había otorgado la posibilidad de poder sentir cualquier modificación del entorno e, incluso, de las propias emociones del pelirrojo y, de la misma manera, el muchacho sentía cualquier detalle que la muchachita presentase como extraño en su comportamiento.
La dejó picando, como si fuese una respuesta capciosa, una que buscaba tirar de una cuerda de la que no sabía qué se encontraría del otro lado. Existía...algo de confusión en el pelirrojo, ¿Porqué ella podía saber todo sobre su pasado, incluso, sus fuertes traumas, y él no? Algo de duda se generaba en el muchacho, una genuina -Gwen.- sonó un poco más serio que de costumbre, volteando a buscar el rostro de la chica y que ella, sintiendo el calor de su respiración, comience a indagar en algo de lo cual...tal vez, podría ser un error -¿Quién fue el doctor que mencionaste...aquella vez?- si bien bajó el tono de voz debido a la cercanía, podía escuchársele...intranquilo -Aquella vez...que Onizuka Jin vino hasta nuestra casa, ¿Lo recuerdas?- necesitaba...probar su punto. Entre-cerró sus ojos, manteniendo un contacto físico algo tenso, perceptible -¿Recuerdas lo que ocurrió en la cueva de los ecos?- ya eran demasiadas las situaciones dudosas como para dejarlas pasar -¿Recuerdas cómo...no me dejaste leer la carta que tenías...- y su dedo índice, viajando hasta los pechos de la muchacha, aquellos que alzaban la gema azul que no se había quitado de su cuello, señaló el adorno -...en este guardapelo?- y que ella, sin siquiera verle, sentiría al sufrir, en el tacto, el suave empujón de la joya sobre el esternón.
-En tu recuerdo...- sus ojos se entrecerraron y desviaron, evitando seguir mirándole el rostro solo por el dolor de...lo imaginable -...tu cama se movía luego de un rato.- porque él había sido capaz de sentirlo. Ambos, durante ese período de tiempo, sabían qué pasaba dentro del otro, ¿O acaso lo habían dicho en voz alta sin siquiera haberse dado cuenta? -Luego, tu cuerpo dolía cuando pasaba tu mano por la piel.- palabras textuales, dichas por ella, porque aquello...no parecía haber simplemente pensado por la mujer.
-¿No recuerdas nada de lo que pasó antes de que llegaras a Isla del Karate, Gwen?- había cierto tono preocupado en sus palabras, pero...también una intriga azotadora de no saber, exactamente, "quién era el amor de su vida", así la eligiese por siempre y para siempre -¿Porqué...no te interesa saber...quién eras?- una duda que le carcomía la cabeza a un Owen que, bajando la mano hasta los pechos de la muchachita, se abría paso a ellos para poder sentir los latidos de su corazón.
—Lo que yo quiero es egoísta, Owen. Por eso no sé cómo podría cambiar al mundo si no puedo ayudar a nadie —
![[Imagen: cc691242cb5f692c5ff7bde1cb2fff8a.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/cc/69/12/cc691242cb5f692c5ff7bde1cb2fff8a.jpg)
-Lo mío...también lo es. Pero confío en que crearás el cambio que este planeta necesita.-
Estaba agotado, los calambres de su cuerpo se intensificaron debido a que la adrenalina, progresivamente, comenzaba a disminuir. Aún así, simplemente por querer prestarle atención a su mujer favorita en todo el mundo y apoyarla en ese pequeño sentimiento de inferioridad que parecía florecer en ella, simple y llanamente, se mantuvo firme y despierto aunque su cuerpo estuviese cediendo al cansancio.
Mientras intentaba prestarle atención, pestañeaba con fuerzas, aquel gesto que uno realiza para poder evitar que el cuerpo se acomode lo suficiente para permitirse descansar. "Quiero saber porqué estoy aquí", una frase que Owen, desde que tiene uso de razón, se preguntaba día y noche hasta encontrar un propósito más allá de uno puro y enteramente vengativo como al que había estado aferrándose hasta estas instancias. Tenía suerte; Al haber terminado a la deriva en el South Blue y más precisamente en el Reino de Sorbet en una primera instancia, jamás había tenido un nuevo contacto con aquellos de Isla Tamanegi que, metiéndolo en un saco, lo habían lanzado a la deriva. La existencia de Gwen era un escudo, un bloqueo que le permitía ir hacia adelante y no hacia atrás en búsqueda de reparar un daño...haciendo más daño -Si tú tuviste suerte, yo tuve aún más suerte.- y, mientras decía esto, se apegaba al cuerpo de una Gwen que parecía estar siempre temperada de la forma idónea, a diferencia del muchacho que, aún, conservaba un calor abrumador provocado por la revolución de hormonas en su interior, mientras desviaba la mirada hacia aquellas caricias que iban hacia su torso desnudo y él, de igual manera, apegaba su mejilla en la copa de la cabeza del amor de su vida.
—Y ya te dije, planeo buscar la forma de poder ver. Debe existir alguna, le preguntaré al Doctor… Kiyoshi, él —
-¿Kiyoshi?-
— Así que lo conocías de antes ¿De dónde?—
![[Imagen: 909b55367e57cb2dabf1e05d97b1f8fc.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/90/9b/55/909b55367e57cb2dabf1e05d97b1f8fc.jpg)
-...sí...él es...el médico de...mi tripulación...-
Mientras decía aquellas palabras, la sola mención de hacer sinapsis y vinculación entre Gwen y Kiyoshi, hizo que su cerebro fuese atacado con un recuerdo, uno que impactó en su frente como un flechazo con información y vivencias. Durante una décima de segundo, su cerebro procesó aquello con una velocidad inusitada:
Recuerdo:
Y ella, entre risas, simplemente ofrecía simpatía ante la coincidencia de que ella, por sus propios medios, había conocido al médico con anterioridad. Este, a su vez, también había mencionado haberla conocido, pero...otorgó detalles que hicieron que Gwen, incluso, tuviese aún más dudas de sus orígenes.
Otra vez, otro recuerdo atacó mientras ella simplemente se frotaba y realizaba una pregunta: "¿Me prometes que te cuidarás más?" Owen no respondió, manteniéndose en un silencio relativamente incómodo que mostró que su rostro estaba pensativo. Había perdido un poco la concentración en estar cansado y, ahora, estaba canalizando todos sus esfuerzos en seguir recordando todo lo hablado hacía tiempo atrás en Isla de Samba. El médico era alguien muy reservado, antipático, mal bebedor y por sobre todas las cosas, arisco. Pero toda esa actitud escondía algo: Mucha profesionalidad, seriedad y dedicación absoluta a su profesión, cosa que Owen respetaba en demasía al igual que acompañarle, cuando haga falta, a su objetivo final.
Otro recuerdo le asaltó, uno más...delicado:
Recuerdo:
La mirada de Owen se desviaba hacia un lado, confusa, silente, incómoda. Gwen era excesivamente perceptiva, demasiado, su carencia de visión le había otorgado la posibilidad de poder sentir cualquier modificación del entorno e, incluso, de las propias emociones del pelirrojo y, de la misma manera, el muchacho sentía cualquier detalle que la muchachita presentase como extraño en su comportamiento.
![[Imagen: KL8LXBc.png]](https://i.imgur.com/KL8LXBc.png)
-Conocí a Kiyoshi, el médico, sí. Me comentó que quien te cuidaba era alguien raro, muy raro.-
La dejó picando, como si fuese una respuesta capciosa, una que buscaba tirar de una cuerda de la que no sabía qué se encontraría del otro lado. Existía...algo de confusión en el pelirrojo, ¿Porqué ella podía saber todo sobre su pasado, incluso, sus fuertes traumas, y él no? Algo de duda se generaba en el muchacho, una genuina -Gwen.- sonó un poco más serio que de costumbre, volteando a buscar el rostro de la chica y que ella, sintiendo el calor de su respiración, comience a indagar en algo de lo cual...tal vez, podría ser un error -¿Quién fue el doctor que mencionaste...aquella vez?- si bien bajó el tono de voz debido a la cercanía, podía escuchársele...intranquilo -Aquella vez...que Onizuka Jin vino hasta nuestra casa, ¿Lo recuerdas?- necesitaba...probar su punto. Entre-cerró sus ojos, manteniendo un contacto físico algo tenso, perceptible -¿Recuerdas lo que ocurrió en la cueva de los ecos?- ya eran demasiadas las situaciones dudosas como para dejarlas pasar -¿Recuerdas cómo...no me dejaste leer la carta que tenías...- y su dedo índice, viajando hasta los pechos de la muchacha, aquellos que alzaban la gema azul que no se había quitado de su cuello, señaló el adorno -...en este guardapelo?- y que ella, sin siquiera verle, sentiría al sufrir, en el tacto, el suave empujón de la joya sobre el esternón.
-¿Qué es lo que hay detrás de ti, Gwen?-
Tal vez iba a forzarla a que encare algo que ella estaba ocultando en esa pasividad y ternura que tanto le caracterizaba.
-En tu recuerdo...- sus ojos se entrecerraron y desviaron, evitando seguir mirándole el rostro solo por el dolor de...lo imaginable -...tu cama se movía luego de un rato.- porque él había sido capaz de sentirlo. Ambos, durante ese período de tiempo, sabían qué pasaba dentro del otro, ¿O acaso lo habían dicho en voz alta sin siquiera haberse dado cuenta? -Luego, tu cuerpo dolía cuando pasaba tu mano por la piel.- palabras textuales, dichas por ella, porque aquello...no parecía haber simplemente pensado por la mujer.
-¿Quién eres?-
Ya...resultaba algo incómodo para el pelirrojo ocultar la pregunta.
Ya...resultaba algo incómodo para el pelirrojo ocultar la pregunta.
-¿No recuerdas nada de lo que pasó antes de que llegaras a Isla del Karate, Gwen?- había cierto tono preocupado en sus palabras, pero...también una intriga azotadora de no saber, exactamente, "quién era el amor de su vida", así la eligiese por siempre y para siempre -¿Porqué...no te interesa saber...quién eras?- una duda que le carcomía la cabeza a un Owen que, bajando la mano hasta los pechos de la muchachita, se abría paso a ellos para poder sentir los latidos de su corazón.
Ya que, al lado del mismo, permanecía la mitad que le dejó.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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