17-12-2025, 02:34 AM
Luego de conseguir que mi anhelada cuidadora enfocara su atención nuevamente a mí debo haberme paralizado sin entender ni saber deshacer la molestia, del cansancio, aquel gesto de su rostro o triste caricia de consolación, entonces la emoción que tenia buscando su nombre acabo convirtiéndose en un nudo incomodo sobre mi cuello qué incapaz de poder pronunciar siquiera un barbullo sinsentido me obligaba a reflexionar del ahora en silencio, boquiabierto y con el ceño triste, me obligue a preguntarme con amargura sí tan solo estaba cansada de este día o sí por el contrario ahora que no era un gato había perdido todo el valor que alguna vez me hubiera entregado.
No podía descartar que para ella fuera solo una mascota con quien jugar. No obstante, una vez que por fin puso sobre mi su celeste mirada y aunque no parecía sino demostrar un autentico gesto de curiosidad en mi llamada, tal vez porque seguía incapaz de enfocar por completo su silueta en medio del dolor o de los constantes mareos o del entender cualquier otra cosa que no fuera la repetición de mi nombre en la boca de aquella mujer anhelada, entonces mi mirada de alguna manera apago su brillo, sintiéndose un peso, una carga que cuidar y aunque había una parte que deseaba retirar el paño húmedo que disponía con dulzura a su piel, me resigne cerrando mis ojos.
No es que me molestara ser cuidado por esta hermosa persona.
Era recobrar la idea de que habría quienes solo veían a un gato,
Entender mi decisión iría a alejar de quienes me preferían gato,
Digerir que tal vez me afectaba más de lo que creía siendo ella.
Había querido replantear completamente la intención por cual acabe llamándola hasta mí, pero parece imposible o sencillamente absurdo, no tenia excusa razones ahora, las había perdido tras notar a la decepción en su mirada. Pero, no es fuera incapaz de comprender mis propias emociones o siquiera ella pudiera entender si lo confesaba entonces cuando termino de preguntar, luego de regalarme un beso en la milla y solo en el final de sus palabras. -Eres un desastre ¿sabes?, follas y me alejas, me cuidas y me besas, pero quizás lo mejor es que no sepas que en realidad no hay día en que deje de pensar en ti imbécil, me gustas, me gustas mucho, pero, no seré más tu gato.-
Ambos de mis ojos empezaron a lagrimear de forma involuntaria entremezclándose con la humedad del paño húmedo con que me había cuidado la dama, no estaba llorando, pero estaba afligido y todavía con ojos cerrados, descansando sobre la cama de la cual no me había levantado en ningún momento, decidí que no podía aguantar ni un segundo más sobre la miseria de ideas sinsentido, convenciéndome de que había ido a la opción correcta, abandonando cualquier otra cosa que resultara un retraso para mi vivido deseo de convertirme en el hombre más poderoso que alguna vez hubiera existido, tal vez infantil y necio pero buscando así sentido y dirección.
Entonces erguí mi espalda hacia adelante, intentando levantarme a medias, lo suficiente por lo menos para que estuviera sentado sobre mi propia cama pero no era tan fácil, el esfuerzo habia consumido demasiado de mi, entonces perdi el equilibrio fácilmente empezando a inclinarme de manera incontrolable sin medición o poder de freno hacia la izquierda, pronto para caer, casi dispuesto a fracasar, todavía con una expresión casi carcomida.
No podía descartar que para ella fuera solo una mascota con quien jugar. No obstante, una vez que por fin puso sobre mi su celeste mirada y aunque no parecía sino demostrar un autentico gesto de curiosidad en mi llamada, tal vez porque seguía incapaz de enfocar por completo su silueta en medio del dolor o de los constantes mareos o del entender cualquier otra cosa que no fuera la repetición de mi nombre en la boca de aquella mujer anhelada, entonces mi mirada de alguna manera apago su brillo, sintiéndose un peso, una carga que cuidar y aunque había una parte que deseaba retirar el paño húmedo que disponía con dulzura a su piel, me resigne cerrando mis ojos.
No es que me molestara ser cuidado por esta hermosa persona.
Era recobrar la idea de que habría quienes solo veían a un gato,
Entender mi decisión iría a alejar de quienes me preferían gato,
Digerir que tal vez me afectaba más de lo que creía siendo ella.
Había querido replantear completamente la intención por cual acabe llamándola hasta mí, pero parece imposible o sencillamente absurdo, no tenia excusa razones ahora, las había perdido tras notar a la decepción en su mirada. Pero, no es fuera incapaz de comprender mis propias emociones o siquiera ella pudiera entender si lo confesaba entonces cuando termino de preguntar, luego de regalarme un beso en la milla y solo en el final de sus palabras. -Eres un desastre ¿sabes?, follas y me alejas, me cuidas y me besas, pero quizás lo mejor es que no sepas que en realidad no hay día en que deje de pensar en ti imbécil, me gustas, me gustas mucho, pero, no seré más tu gato.-
Ambos de mis ojos empezaron a lagrimear de forma involuntaria entremezclándose con la humedad del paño húmedo con que me había cuidado la dama, no estaba llorando, pero estaba afligido y todavía con ojos cerrados, descansando sobre la cama de la cual no me había levantado en ningún momento, decidí que no podía aguantar ni un segundo más sobre la miseria de ideas sinsentido, convenciéndome de que había ido a la opción correcta, abandonando cualquier otra cosa que resultara un retraso para mi vivido deseo de convertirme en el hombre más poderoso que alguna vez hubiera existido, tal vez infantil y necio pero buscando así sentido y dirección.
Entonces erguí mi espalda hacia adelante, intentando levantarme a medias, lo suficiente por lo menos para que estuviera sentado sobre mi propia cama pero no era tan fácil, el esfuerzo habia consumido demasiado de mi, entonces perdi el equilibrio fácilmente empezando a inclinarme de manera incontrolable sin medición o poder de freno hacia la izquierda, pronto para caer, casi dispuesto a fracasar, todavía con una expresión casi carcomida.
