16-12-2025, 04:23 AM
Desde luego la forma que todo finalizó la última vez, Jin estuvo al límite. De no ser por el médico que lo encontró inconsciente en ese estado, quién sabe cómo habría terminado. Alegría para la mayoría, rabia por algunos pocos. Sin embargo, ahora había pasado tiempo más que suficiente para poder retomar las riendas. Después de un tiempo con inactividad y falta de comunicación. Se acomodaba ahora su traje, como de costumbre. Ya había dado un aviso a quien debía hacerlo; el mismo médico. Del mismo modo que el contrato estaba a su favor, también tenía otra cosa por su parte. Las heridas casi estaban desvanecidas. Al menos las de su cuello y rostro ya no se apreciaban. De todas formas, quiso llevar algo de ropa con cuello por seguridad.
—Jefe. El Gran Jefe quiere hablar con usted. — allí estaba, otra vez. Ese condenado viejo. Elevó sus manos, frotando sus ojos con los dedos, dejando escapar el aire en sus pulmones. El tiempo no estaba a su favor, pero no podía seguir aplazando el encuentro con el médico. Elevó el cigarro entre sus labios, mientras cerraba la puerta del hotel con el guardaespaldas que le había mencionado dichas palabras y, en el interior de la habitación, a saber quién, solo sabía que estaría dormida después de la actividad nocturna.
No dio paso a seguir hablando, solo siguió sus pasos. —Y que nadie me moleste esta tarde. Tengo asuntos que atender. — Porque no iba a atenderlo. Ahora tenía algo más importante. Sin embargo, debía evitar que el joven descubriera la conexión que había entre la muchacha por la que fluía ese contrato y él. Había acordado un encuentro con el joven, del mismo modo que con aquella muchacha, un lugar que rara vez frecuentaba. Un parque oculto, apartado. Fue directamente a por Kiyoshi, sin dar demasiadas explicaciones de a dónde se dirigían.
Lo único que había pronunciado en todo el viaje, en todo el recorrido. El sol de la tarde resplandecía mientras sus caros zapatos ahora pisaban el césped. Ahora se venía, la posible pesadilla de alguien como Kiyoshi. Una muchacha, observando un estanque de agua con algunos patos, cargada de pinceles y manchas de pintura en su ropa y parte de su mejilla. Por otro lado, un cuaderno frente a ella, donde estaba boceteando lo que se encontraba frente a ella. A su lado, una montaña de dibujos sin terminar, algunos con pinceladas más bruscas, otras con mucha más delicadeza. Varias técnicas distintas. A su alrededor, todo un caos de pinturas; acrílicas, al óleo, incluso acuarelas que estaban todas desorganizadas, al menos a ojos ajenos, no bajo los suyos.
La mujer elevó la mirada al escuchar las palabras de Jin, que sonaron sorprendentemente suaves. Ella solo sonrió, levantándose del propio césped (porque sí, se había sentado en el suelo) y se puso en pie, pasando sus manos por su ropa. La sonrisa, resplandeciente, se veía en la muchacha. Los ojos violetas cargados de vida, una forma redondeada en su rostro y el cabello albino con el toque negro.
Se acomodó la fina tela con estampados florales, algo que adoraba claramente. Colores tan vivos como la propia muchacha. —Y encima estaba inspirada, ¿qué esperabas? Después del rega-… ¿Oh? — Inclinó ligeramente su cabeza a un lado, viendo al joven ahora al lado del propio Jin. El hombre, en cambio, pareció algo nervioso. Que le hubiera dado la advertencia no garantizaba que fuera a cumplirlo.
—Él es Kiyoshi Maeda. — No se atrevió a ver al joven directamente, mantener la compostura en ese momento se le estaba dificultando. —Kiyoshi, ella es…
Estiró la mano, viendo que estaba llena de manchas de pintura y, dejando escapar una risita divertida, solo estiró la tela que cubría su cuerpo junto a la camiseta y la estiró para no tocarlo directamente con la mano manchada, misma que le quedaba demasiado grande para ella misma. —¡Disculpa, disculpa! Soy desastrosa. Espero poder llevarnos bien.
—Jefe. El Gran Jefe quiere hablar con usted. — allí estaba, otra vez. Ese condenado viejo. Elevó sus manos, frotando sus ojos con los dedos, dejando escapar el aire en sus pulmones. El tiempo no estaba a su favor, pero no podía seguir aplazando el encuentro con el médico. Elevó el cigarro entre sus labios, mientras cerraba la puerta del hotel con el guardaespaldas que le había mencionado dichas palabras y, en el interior de la habitación, a saber quién, solo sabía que estaría dormida después de la actividad nocturna.
![[Imagen: vd8BSWk.png]](https://i.imgur.com/vd8BSWk.png)
—Dile a ese viejo que mañana a primera hora estaré allí.
No dio paso a seguir hablando, solo siguió sus pasos. —Y que nadie me moleste esta tarde. Tengo asuntos que atender. — Porque no iba a atenderlo. Ahora tenía algo más importante. Sin embargo, debía evitar que el joven descubriera la conexión que había entre la muchacha por la que fluía ese contrato y él. Había acordado un encuentro con el joven, del mismo modo que con aquella muchacha, un lugar que rara vez frecuentaba. Un parque oculto, apartado. Fue directamente a por Kiyoshi, sin dar demasiadas explicaciones de a dónde se dirigían.
![[Imagen: dsSErXC.png]](https://i.imgur.com/dsSErXC.png)
—No le digas a ella a qué me dedico. Si lo sabe, que sea por su cuenta.
Lo único que había pronunciado en todo el viaje, en todo el recorrido. El sol de la tarde resplandecía mientras sus caros zapatos ahora pisaban el césped. Ahora se venía, la posible pesadilla de alguien como Kiyoshi. Una muchacha, observando un estanque de agua con algunos patos, cargada de pinceles y manchas de pintura en su ropa y parte de su mejilla. Por otro lado, un cuaderno frente a ella, donde estaba boceteando lo que se encontraba frente a ella. A su lado, una montaña de dibujos sin terminar, algunos con pinceladas más bruscas, otras con mucha más delicadeza. Varias técnicas distintas. A su alrededor, todo un caos de pinturas; acrílicas, al óleo, incluso acuarelas que estaban todas desorganizadas, al menos a ojos ajenos, no bajo los suyos.
![[Imagen: 0VQZuho.jpg]](https://i.imgur.com/0VQZuho.jpg)
—Llegaste demasiado pronto.
La mujer elevó la mirada al escuchar las palabras de Jin, que sonaron sorprendentemente suaves. Ella solo sonrió, levantándose del propio césped (porque sí, se había sentado en el suelo) y se puso en pie, pasando sus manos por su ropa. La sonrisa, resplandeciente, se veía en la muchacha. Los ojos violetas cargados de vida, una forma redondeada en su rostro y el cabello albino con el toque negro.
![[Imagen: hE2b0Fa.png]](https://i.imgur.com/hE2b0Fa.png)
—No podía evitarlo. Es raro que quieras verme en un sitio tan apartado.
Se acomodó la fina tela con estampados florales, algo que adoraba claramente. Colores tan vivos como la propia muchacha. —Y encima estaba inspirada, ¿qué esperabas? Después del rega-… ¿Oh? — Inclinó ligeramente su cabeza a un lado, viendo al joven ahora al lado del propio Jin. El hombre, en cambio, pareció algo nervioso. Que le hubiera dado la advertencia no garantizaba que fuera a cumplirlo.
—Él es Kiyoshi Maeda. — No se atrevió a ver al joven directamente, mantener la compostura en ese momento se le estaba dificultando. —Kiyoshi, ella es…
![[Imagen: LWZwI2r.png]](https://i.imgur.com/LWZwI2r.png)
—¡Akura! ¡Me llamo Akura Takeda! ¡Es un placer!
Estiró la mano, viendo que estaba llena de manchas de pintura y, dejando escapar una risita divertida, solo estiró la tela que cubría su cuerpo junto a la camiseta y la estiró para no tocarlo directamente con la mano manchada, misma que le quedaba demasiado grande para ella misma. —¡Disculpa, disculpa! Soy desastrosa. Espero poder llevarnos bien.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
