Den Den Musheando :: Parte I :: Pasado :: Privado
#5
Narrador / María Merlot



…………………….

¿Se sentía mejor?
Si, mucho mejor.

Expulsar el licor de su cuerpo fue lo mejor que pudo pasarle, ella como una mala bebedora no asimilaba bien esos líquidos del averno y terminaba pasandola muy mal cuando ocurrida por error, como esa madrugada con la bebida que tomo en el pasillo sin percatarse de su contenido con alto grado de alcohol. Ahora, acostada de espaldas sobre la cama, veía el techo impoluto, aunque aún persistía en su garganta el mal sabor del vómito.

Lamentablemente, durante su evento no deseado (vomitar) no pudo prestar mucha atención al hombre y sus palabras pero su voz la sereno..., al igual que el den den mushi intentando consolarla… eso la hizo sentir acompañada, protegida y apreciada. No sabía quién estaba del otro lado, podía ser un orco de diez metros y muchas verrugas, un enano arrugado y calvo, pero para ella, por sus gestos, se estaba convirtiendo en alguien especial a quien valorar... por su interior, no por su exterior.

— Te prometo que te enseñaré a nadhar en aguas calidhas como tu corhazon — le prometió con su lengua más suelta, con el efecto del licor casi extinto de su cuerpo. Pensar en nadar con un amigo la animaba, y más enseñarle algo que ella amaba más que nada en el mundo. Sería su mejor instructora de nado, es algo que haría cuando coincidieran en tiempo y espacio — Me hace muchísima ilhusión enseñarte a nadar ¿shabes? Si pudiera, viviría en el ochéano, nunca saldría a la supehrficie… si solo pudiera enchontrar un lugar así al cual llamar hoghar… no saldría nunca de ahí. Y si te enseño, phodrás visitarme alguna vez… — habló con su habitual alegría, era la primera vez que decía en voz alta uno de sus pocos sueños, ella no solía hablar de lo que anhelaba su corazón pero ese momento lo sintió tan especial e intimo que solo salió de sus labios aquel deseo; en su mundo, los sueños no se cumplían, solo debía tomar lo que le daban y ser feliz con ello, y así había vivido hasta ahora, con grillos en su cabeza que no le permitían pensar en aquello que anhelaba y carecía, si caía en la desesperanza todo se acabaría, lo había visto… demasiadas veces.

“Cómo dice el dicho, mejor afuera que adentro”

Su refrán la hizo reír, una risa suave y encantadora, definitivamente en ese momento era mejor afuera que adentro pero ¿aplicaba a todo? No, no podía no debatirlo —  Enyel, tengo que diferir contigo, no todas las veces es mejor afuera que adentro… hay ocasiones en qhue sin duda alghuna mejor es adentro — sus palabras se bañaron de una mezcla entre inocencia y travesura, le estaba devolviendo uno de sus intentos de utilizar una voz seductora durante la conversación, luego dejando de lado la broma pícara continuo — ¿Atarme el cabello? Me gusta llevarlo suelto, así que tendrás que sujetarlo la próxima vez que vomite… o atarlo tu, amigo — le comentó, con una sonrisa tonta que él no podría ni imaginarse, porque cuando le dijo “amiga”, algo dentro de ella hizo zing, por eso le devolvió el mote.

“... pero es un color muy bonito. Los peces más bonitos tienen escamas de ese color…”

La sonrisa tonta en los labios de Maria se amplió, el saber que el color de su cabello le gustaría le hizo sentir aún más segura de su amistad y más aún cuando nombro a los peces y las escamas, automáticamente ella llevó su diestra a su hombro opuesto y toco sus preciosas escamas. Cuando devolvió la pregunta, se quedó en silencio por un segundo, le gustaban los colores pasteles, como el de cabello de Hyakinthos — … el azul en todas sus tonalidades pero… algo me dice que mi color favorito será el de tus ojos, Enyel, si es tan cálido como tu voz — fue honesta, le estaba gustando más de lo imaginado hablar con él, porque se sentía desinhibida de poder hacer y decir lo que quisiera, nunca le había importado tampoco pero, ahí, sola en su habitación, sola con la voz del hombre, se sentía en un mundo habitado por dos... donde solo existían sus almas danzando en una conversación random sin pretensiones, solo el placer de mostrar su lado “cuerdo”, humano y vulnerable.

— El blanco me gusta, y modestia a parte, me queda precioso… ¡Si, justo como el cielo y las nubes! — le respondió haciéndose bolita en la cama, ella tenía los ojos cerrados, dejándose abrazar por la voz de su interlocutor y nada más, cediendo al disfrute de su compañía etérea — … Si, me siento mejor… — musito sin mayor adorno, porque él le preguntó con una sinceridad que la llenó de corazón, lo que causó una nueva sonrisa en sus labios — ¿Vendrás a Samba? Entonces deberé conocer todo lo bonito antes de que llegues para enseñarlo… aunque, no estaremos mucho tiempo ahí… Fantasma tiene planes de viajar lejos… no sé qué tan lejos vayamos pero… te contaré y si algún día estás cerca… te enseñare todo lo que quieras, aunque mi brújula interna está rota, seguro llegaremos a sitios muy divertidos, como el árbol de mango, debes ir a comerte uno, estaban deliciosos… — comentó sin ningún punto en particular, una simple charla amena con un amigo.

“¿Está haciendo frío por allá? Aquí necesito un abrazo no me encanta cuando hace tanto frío”

Otra vez comento lo del frío, un hombre friolento por lo visto. Ella no tenía problemas con el frío, ni con el calor. Abriendo sus ojos observó a la Piruleta (Caracol), que parecía estar mirando a la nada ¿era lo que hacía el hombre al otro lado? ¿Qué cautivaba su atención con tanta devoción? Curiosamente, ahora él le confesaba algo, lo que significaba que no era la única que se sentía de cierta manera desinhibida ante esta relación peculiar — No, no tengo frío… está fresco. Entonces, cada vez que esté cerca te abrazaré para que nunca sientas frío… — le propuso con seriedad, no quería que su nuevo amigo sufriera de hipotermia, menos cuando lo dijo con aquella melancolía. La dama estiró su mano y atrajo al caracol contra su pecho en un delicado abrazo, como si fuera el hombre quien estuviera ahí con ella — … por ahora, deberías abrigarte, no quiero que te resfríes… — lo último lo susurro, ella no deseaba el mal de nadie, era normal en su personalidad pero ese deseo, ese deseo escalaba a algo más egoísta, porque no quería que fuera él quien de todos en el mundo se enfermará — … Si, es muy divertido viajar. Ahora mismo estamos en un crucero, Fantasma tuvo que vender su barco porque debemos pasar desapercibidos… — contó con un toque de somnolencia, el ajetreado día, el estado de embriaguez anterior y su cuerpo relajándose le estaba pasando factura, y mas cuando un bostezo dejo sus labios — … pero no estoy con Sol y Luna, ellos se han quedado con el Maestro Bacalao. Estoy con Fantasma, Bonita, Algodón de Azúcar, Gigantón y Cara Cortada… Tengo que presentarte a Algodón de Azúcar, es la mejor persona del mundo, yo lo adoro tanto ¿Sabes? Él me gusta mucho porque es muy bueno conmigo, me cuidó y curó cuando Fantasma me res… rescato de aquel… aquel amo... cruel… sin su… tratamiento… yo… quizás hubiera… muerto… — empezó a contarle pero el sueño le estaba ganando, y sus palabras iban perdiendo fluidez al igual que sus párpados caían — …pensé… que… iba… a… morir… tuve… mucho… miedo… de… — fue desvaneciendo, hasta que su voz dejó de oírse.

Silencio.
Silencio..
Silencio…

La semi sirena se quedó dormida, y su estado fue imitado por el den den mushi al otro lado de la línea...

El Den Den Musheo ha finalizado, cuelgue después del tono. ¡PI PI PI!
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: Den Den Musheando :: Parte I :: Pasado :: Privado - por Maria Merlot - 15-12-2025, 02:32 AM

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