15-12-2025, 02:14 AM
Estaba demasiado nerviosa por lo que había sucedido. Debido a que ella no estaba acostumbrada del todo a hablar con desconocidos, ni mucho menos que se dieran cuenta qué tipo de mujer era ella. ¿Acaso era tan evidente? Igual Elara siempre pasaba nerviosa en todo sentido. Era difícil para ella tomar una decisión en relación con eso.
Elara realmente no entendía nada de lo que estaba pasando, absolutamente nada. Desde el segundo en que ese hombre empezó a caminar a su alrededor, mirándola como si ella fuera una cosa rara que había que mirar desde todos los lados, su cabeza se quedó completamente en blanco. Sus alas se recogieron solas, como siempre se ponía nerviosa, apretó el abrigo enorme contra su cuerpo porque no sabía que más hacer con las manos. Se sentía observada, demasiado observada y eso la hacía sentirse incómoda, como si estuviera fuera de lugar.
El hombre se inclinó, demasiado cerca y eso la hizo quedarse quieta. Literalmente quieta, no se movía por ningún motivo. Como si sintiera que si se movía, todo podía empeorar gravemente, y eso es lo que menos quería ella. El espacio personal estaba ya completamente roto, y no sabía qué decir en estos momentos.
Pero el hombre decidió gritar, y eso la alarmó completamente. No sabía si era bueno o malo, pero se alteró demasiado.
—¡¿E-EHHH? ¡N-No! ¡N-No grites eso!— saltó, alzando las manos casi por puro reflejo. Estaba demasiado alterada, no sabía qué pensar. No sabía que sentir ahora mismo. Era demasiado todo lo que estaba pasando. Pero al menos intentaría tomárselo para bien. —N-No lo digas así… por favor… nee…— todo esto era demasiado para ella. ¡Muchísimo! Pero al menos intentaría tomárselo para bien. No quería tener inconvenientes, ni mucho menos con alguien que no conocía.
Miraba alrededor casi desesperada, a las ventanas, a las calles, como si realmente estuvieran persiguiéndola, pero era lo de menos. No estaba acostumbrada a estar expuesta así en público. No le gustaba, para nada. Pero no podía hacer mucho más realmente, simplemente intentar disuadir un poco la situación. No era lo más terrible, al menos de momento.
Pero nadie apareció, nadie la juzgó, y eso le pareció completamente extraño.
Estaba algo confundida, mientras que ladeó un poco la cabeza. —¿T-Tú…?— murmuró, mirándolo ahora con mucho más atención. —¿D-De verdad… eres de allí…?— eso era sorpresivo, al menos para la propia Elara. Pero no sabía qué más podía pasar.
Escuchó todo lo que él estaba mencionándolo, aunque en un principio igual quedó como en duda, simplemente intentó creerle, debido a que él sonaba incómodo, inclusive pensó… que estaba triste. —L-Lo siento…— respondió, mientras que se quedaba un poco en silencio. Intentando respetar la honestidad que él había dicho. Era demasiado para ella, al menos para lo que consideraba justo o no.
Él le tomó la mano, mientras que ella respondió por puro nerviosismo. —¿E-Eh…?— sus dedos estaban helados, lo notó enseguida, y cuando él apretó más fuerte para darle calor, se le subió todo el color a la cara de golpe. —Y-Yo… no… n-no hacía tanto frío… creo… nee… la verdad es que… sí, hacía mucho…— caminó porque él estaba tirando de ella. No porque estuviera segura, ni mucho menos porque supiese a dónde iba. Sino porque su cuerpo se movió solo. Sus pasos eran demasiado torpes, y casi se resbaló por estar pensando.
—¿I-Iggy…?— repitió su nombre, como probándolo. —Y-Yo… no bebo… el alcohol.. me pega rápido… pero gracias…— lo miró de reojo mientras caminaban, estaba demasiado nerviosa, no sabía si confiar. No sabía si estaba haciendo lo correcto. —¿E-Estás seguro… que no es peligroso?— no sabía a dónde iba, no sabía quién era él. Pero ya estaba en camino, y no había vuelta atrás.
Elara realmente no entendía nada de lo que estaba pasando, absolutamente nada. Desde el segundo en que ese hombre empezó a caminar a su alrededor, mirándola como si ella fuera una cosa rara que había que mirar desde todos los lados, su cabeza se quedó completamente en blanco. Sus alas se recogieron solas, como siempre se ponía nerviosa, apretó el abrigo enorme contra su cuerpo porque no sabía que más hacer con las manos. Se sentía observada, demasiado observada y eso la hacía sentirse incómoda, como si estuviera fuera de lugar.
El hombre se inclinó, demasiado cerca y eso la hizo quedarse quieta. Literalmente quieta, no se movía por ningún motivo. Como si sintiera que si se movía, todo podía empeorar gravemente, y eso es lo que menos quería ella. El espacio personal estaba ya completamente roto, y no sabía qué decir en estos momentos.
Pero el hombre decidió gritar, y eso la alarmó completamente. No sabía si era bueno o malo, pero se alteró demasiado.
—¡¿E-EHHH? ¡N-No! ¡N-No grites eso!— saltó, alzando las manos casi por puro reflejo. Estaba demasiado alterada, no sabía qué pensar. No sabía que sentir ahora mismo. Era demasiado todo lo que estaba pasando. Pero al menos intentaría tomárselo para bien. —N-No lo digas así… por favor… nee…— todo esto era demasiado para ella. ¡Muchísimo! Pero al menos intentaría tomárselo para bien. No quería tener inconvenientes, ni mucho menos con alguien que no conocía.
Miraba alrededor casi desesperada, a las ventanas, a las calles, como si realmente estuvieran persiguiéndola, pero era lo de menos. No estaba acostumbrada a estar expuesta así en público. No le gustaba, para nada. Pero no podía hacer mucho más realmente, simplemente intentar disuadir un poco la situación. No era lo más terrible, al menos de momento.
Pero nadie apareció, nadie la juzgó, y eso le pareció completamente extraño.
Estaba algo confundida, mientras que ladeó un poco la cabeza. —¿T-Tú…?— murmuró, mirándolo ahora con mucho más atención. —¿D-De verdad… eres de allí…?— eso era sorpresivo, al menos para la propia Elara. Pero no sabía qué más podía pasar.
Escuchó todo lo que él estaba mencionándolo, aunque en un principio igual quedó como en duda, simplemente intentó creerle, debido a que él sonaba incómodo, inclusive pensó… que estaba triste. —L-Lo siento…— respondió, mientras que se quedaba un poco en silencio. Intentando respetar la honestidad que él había dicho. Era demasiado para ella, al menos para lo que consideraba justo o no.
Él le tomó la mano, mientras que ella respondió por puro nerviosismo. —¿E-Eh…?— sus dedos estaban helados, lo notó enseguida, y cuando él apretó más fuerte para darle calor, se le subió todo el color a la cara de golpe. —Y-Yo… no… n-no hacía tanto frío… creo… nee… la verdad es que… sí, hacía mucho…— caminó porque él estaba tirando de ella. No porque estuviera segura, ni mucho menos porque supiese a dónde iba. Sino porque su cuerpo se movió solo. Sus pasos eran demasiado torpes, y casi se resbaló por estar pensando.
—¿I-Iggy…?— repitió su nombre, como probándolo. —Y-Yo… no bebo… el alcohol.. me pega rápido… pero gracias…— lo miró de reojo mientras caminaban, estaba demasiado nerviosa, no sabía si confiar. No sabía si estaba haciendo lo correcto. —¿E-Estás seguro… que no es peligroso?— no sabía a dónde iba, no sabía quién era él. Pero ya estaba en camino, y no había vuelta atrás.
