¿Qué debemos hacer? ¿Sabes tú lo que debes hacer o solo crees hacerlo?
No hay palabra a sus respuestas, solo un simple agradecimiento silencioso, porque aunque no cree en el mismo, tampoco dijo algo al respecto. Creer en la justicia es similar, es creer en algo que no ven, pero que creen. Enseñanzas que hace a la gente reír por lo bajo y seguro los llaman tontos, eso es.
—Lo encontré por aquí, sí. No recuerdo exactamente el punto, el mundo es enorme cuando no se puede ver — el bastón golpeó el suelo con suavidad, asegurándose de que nada hay ahí — ¿Crees que se haya perdido o sea algo más? — la inocencia y las buenas intenciones siguen ahí, pero se ha colado silenciosamente otro sentimiento a la ecuación, ha sido por buenas razones, pero se negó a darle la bienvenida con los brazos abiertos, por eso lo acalló — Tal vez quería ser encontrado por alguien, pero me tocó a mi hacerlo ¿Te imaginas?
¿Te imaginas que no es un tesoro perdido, sino algo más?
Las palabras de Stroud resonaron por el lugar, pero no hay respuesta. No hubo sonido alguno o reacción de una persona, una calle vacía en donde nadie cruza, incluso si la misma se ve de manera corriente. — ¿Qué ves? — es la mejor pregunta que le podría hacer, porque quiso saber qué hay ahí ¡Qué misterio esconde un bolso lleno de secretos! La decepción la atacaría de poder observar el panorama, porque la normalidad del sitio no dio ninguna pista.
Avanzó por la calle, una que no es estrecha, pero sí carece de ojos para vigilar. No hay puesto, no hay ventana, no hay nada que la pueda observar. Un sitio del terror para los más desamparados y aunque estuvo en esa condición, no la sintió — Tal vez por aquí hay algo — fue primero -supuso- como si la aventura se encontrase recién comenzando.
No apresuró su paso, se dio el tiempo de avanzar para no caerse, cuando algo llamó su atención.
Golpeó el suelo con el bastón una vez más, cerciorándose que todo esté como lo ha creído.
—¿Lo escuchas? — tal vez no tiene una audición tan fina como ella o la costumbre de oír el piso al ser golpeado, pero los años le han dado esa facilidad o tal vez sea la costumbre al avanzar — Hay algo acá abajo. Como si estuviera hueco — podrían ser muchas cosas, un montón de ellas ¿Pero cuál es? — Cuánto misterio en este sitio. Me dijeron que no me metiera en problemas, pero si estoy con la marina no tengo ninguno ¿No?
Se volteó a verlo, antes de agacharse en la zona y tocar el piso con la punta de las manos. No encontró nada en un inicio, como si se encontrase oculto — ¿Me ayudarías con esto? Es solo echar un vistazo… bueno, tú — se rió al decir eso, porque su ceguera no duele siempre, solo cuando la situación se escapa de las manos — Tal vez encontremos un tesoro, quién sabe.
O el mayor secreto de alguien.
No hay palabra a sus respuestas, solo un simple agradecimiento silencioso, porque aunque no cree en el mismo, tampoco dijo algo al respecto. Creer en la justicia es similar, es creer en algo que no ven, pero que creen. Enseñanzas que hace a la gente reír por lo bajo y seguro los llaman tontos, eso es.
—Lo encontré por aquí, sí. No recuerdo exactamente el punto, el mundo es enorme cuando no se puede ver — el bastón golpeó el suelo con suavidad, asegurándose de que nada hay ahí — ¿Crees que se haya perdido o sea algo más? — la inocencia y las buenas intenciones siguen ahí, pero se ha colado silenciosamente otro sentimiento a la ecuación, ha sido por buenas razones, pero se negó a darle la bienvenida con los brazos abiertos, por eso lo acalló — Tal vez quería ser encontrado por alguien, pero me tocó a mi hacerlo ¿Te imaginas?
¿Te imaginas que no es un tesoro perdido, sino algo más?
Las palabras de Stroud resonaron por el lugar, pero no hay respuesta. No hubo sonido alguno o reacción de una persona, una calle vacía en donde nadie cruza, incluso si la misma se ve de manera corriente. — ¿Qué ves? — es la mejor pregunta que le podría hacer, porque quiso saber qué hay ahí ¡Qué misterio esconde un bolso lleno de secretos! La decepción la atacaría de poder observar el panorama, porque la normalidad del sitio no dio ninguna pista.
Avanzó por la calle, una que no es estrecha, pero sí carece de ojos para vigilar. No hay puesto, no hay ventana, no hay nada que la pueda observar. Un sitio del terror para los más desamparados y aunque estuvo en esa condición, no la sintió — Tal vez por aquí hay algo — fue primero -supuso- como si la aventura se encontrase recién comenzando.
No apresuró su paso, se dio el tiempo de avanzar para no caerse, cuando algo llamó su atención.
tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ
—Huh, curioso.
tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ
—Huh, curioso.
tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ tͭ oͦ cͨ
Golpeó el suelo con el bastón una vez más, cerciorándose que todo esté como lo ha creído.
—¿Lo escuchas? — tal vez no tiene una audición tan fina como ella o la costumbre de oír el piso al ser golpeado, pero los años le han dado esa facilidad o tal vez sea la costumbre al avanzar — Hay algo acá abajo. Como si estuviera hueco — podrían ser muchas cosas, un montón de ellas ¿Pero cuál es? — Cuánto misterio en este sitio. Me dijeron que no me metiera en problemas, pero si estoy con la marina no tengo ninguno ¿No?
Se volteó a verlo, antes de agacharse en la zona y tocar el piso con la punta de las manos. No encontró nada en un inicio, como si se encontrase oculto — ¿Me ayudarías con esto? Es solo echar un vistazo… bueno, tú — se rió al decir eso, porque su ceguera no duele siempre, solo cuando la situación se escapa de las manos — Tal vez encontremos un tesoro, quién sabe.
O el mayor secreto de alguien.
![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)
