13-12-2025, 04:49 AM
Hace apenas unos minutos besaba a una hermosa joven en medio de una gran fiesta. Ahora, dos matones lo obligaban a sentarse en un bastante cómodo asiento, dentro de la oficina de su “jefe”. ¿Cómo había cambiado la situación tan rápido?
Sus intentos por restarle importancia a la situación fueron ignorados. Al parecer, lo que ese sujeto tenía con Akura era lo bastante intenso como para no olvidarlo por las buenas. “Mierda… ¿por qué las chicas lindas tienen que estar relacionadas con sujetos así…? ¿De verdad es mucho pedir que alguna no sea perseguida por un lunático?” Peinó su cabello con ambas manos hacia atrás, acompañando ese pensamiento, y entonces escuchó cómo el silencio se rompía con la voz seria del pelinegro.
El humo que exhalaba el sujeto de mirada asesina se disipó por la oficina, danzando suavemente al ritmo de sus palabras. ¿Quién era él? ¿De dónde venía? Preguntas extrañas para un hombre dolido; a esas alturas, lo normal habría sido que lo estuviesen amenazando, golpeando, o mínimamente insultando a su madre.
Por lo mismo, llego a pensar que se trataba de algún estudio de mercado o satisfacción al cliente.
Al menos hasta que la última pregunta resonó, teniendo como protagonista a la joven que acababa de conocer. ¿Sí que tenían algo? ¿Acaso había vuelto a ser utilizado para darle celos a otro imbécil? Fuera cual fuera la respuesta a esas preguntas, algo era seguro; el sujeto en frente suya sí que tenía algún extraño tipo de relación con la chica.
“Que problema…” Pensó por un instante para luego suspirar, relajo el cuerpo y se acomodo suavemente en la silla.
“Baterilla, y la acabo de conocerla hace…” Miro en dirección a algún reloj que pudiera estar adornando la oficina. “¿20 minutos?”
No tenía razones para mentir y los dos sujetos a su espalda le indicaban que estaba obligado a llevar esa conversación, aunque prefiriera no tenerla.
![[Imagen: psdcuQM.png]](https://i.imgur.com/psdcuQM.png)
“Escucha bro, no sé cuáles sean tus intenciones haciendo esto, pero es muy incómodo.”
Concluyo levantando sus hombros. “Hay mejores formas de interrogar a alguien, es decir, ¿jamás escuchaste el dicho de que se atraen más moscas con miel que con hiel?” Preguntó inclinándose un poco hacia la dirección de su contrario.
“Es tan fácil como invitarme una copa, traer unas señoritas, o pedirme amablemente que deje en paz a tu chica. Porque yo jamás estaría con nadie comprometida.” Claro que si lo estaría. “Así que no hay necesidad de ponernos en esta situación, soy un turista que busca divertirse y creo que Akura igual quería divertirse, eso es todo.” Finalizó con una media sonrisa, esperando que con eso las cosas pudieran aclararse. Nunca se sabía frente a qué clase de psicópata podía sentarse uno en un bar, pero al menos esperaba que este tuviera algún sentido lógico de la justicia.
Y quizá todo habría terminado ahí, sin que fuera más grande de lo que ya había sido hasta ese momento; ambos volverían a sus vidas sin la más mínima rivalidad, malentendido o mala interpretación. Pero la vida no es como esperamos que sea.
“¡Señor! ¡alguien lo está buscando aquí afuera!” La voz de uno de los hombres del malhumorado resonó desde afuera de la habitación. “¡Señor tiene una visita importante! ¡debería atenderla!” Repitió a los pocos instantes, y medio segundo después los presentes vieron cómo la puerta se abría de par en par de una patada.
![[Imagen: zPvRcxh.jpeg]](https://i.imgur.com/zPvRcxh.jpeg)
“HEY ONIIIZUKA JHIN”
Un hombre de al menos dos metros, mirada peligrosa y finas vestiduras bordadas a mano, atravesó la puerta cargando un artefacto idéntico a una rudimentaria bomba con cronómetro, el cual marcaba un tiempo de cinco minutos y contando.
“¿Eso es…?” preguntó Ryota. “¿Es una bomba, no?” Miro a los presentes bastante desubicado ante lo que estaba ocurriendo.
“KYAJAJAJAJAJA Dile a tus hombres que bajen las armas Onizuka Jhin, ponte esta bolsa en la cabeza y estas amarras, si no nos vamos de aquí en cinco minutos la bomba estallara y todos los presentes morirán.” Las amenazas no tardaron en llegar. Para Jin, aquel hombre era un rival conocido, Don Virglione, un mafioso del área con el que mantenían constantes rencillas. Ya había recibido información de que estaría próximo a intentar algo, pero jamás imaginó que ese “algo” implicaría asesinar a tantas personas con tal de conseguir llevárselo.
Don Virglione no tardó en tirarle un par de bolsas al escritorio al igual que las amarras descritas previamente. “¡Apúrate hijo de perra!, nos largaremos de aquí ahora mismo.” Amenazó con una sonrisa de superioridad.
“Uhhhhhh bro, bueno, creo que esto es entre ustedes, veo que tienen cosas que arreglar keke” El castaño se levantó del asiento con incomodidad, tomando aquella intromisión para largarse de ese lugar con un disimulo marcado por su obvio intento de escapar. “Todo quedó dicho entre nosotros ¿no? keke No te preocupes, me alejaré de tu novia, un placer conocerlos chicos, suerte con… ¿esto? nos vemos...” Trataría de esquivar la bala, pasando junto a Don Virglione.
“¿A dónde crees que vas?” Lo paró el mafioso que sostenía la bomba.
“Pues, a poder ser, lo más lejos que pueda de aquí…” Respondió.
“Ponte la otra bolsa en la cabeza, te llevaré con nosotros.” Demando con autoridad y una mirada aún más violenta que la anterior.
![[Imagen: 9qy7ohB.jpeg]](https://i.imgur.com/9qy7ohB.jpeg)
“Chale ¿Ya chingue a mi madre verdad?”
Odiaba su suerte y la situación, pero no iba a decirle que no al hombre que sostenía una bomba. Así que se limitó a esperar a que los hombres de Jin lo ataran y le colocaran la bolsa en la cabeza. Sería la última vez que se metería con una chica a la que algún tipo raro observaba desde la distancia.
Sus intentos por restarle importancia a la situación fueron ignorados. Al parecer, lo que ese sujeto tenía con Akura era lo bastante intenso como para no olvidarlo por las buenas. “Mierda… ¿por qué las chicas lindas tienen que estar relacionadas con sujetos así…? ¿De verdad es mucho pedir que alguna no sea perseguida por un lunático?” Peinó su cabello con ambas manos hacia atrás, acompañando ese pensamiento, y entonces escuchó cómo el silencio se rompía con la voz seria del pelinegro.
El humo que exhalaba el sujeto de mirada asesina se disipó por la oficina, danzando suavemente al ritmo de sus palabras. ¿Quién era él? ¿De dónde venía? Preguntas extrañas para un hombre dolido; a esas alturas, lo normal habría sido que lo estuviesen amenazando, golpeando, o mínimamente insultando a su madre.
Por lo mismo, llego a pensar que se trataba de algún estudio de mercado o satisfacción al cliente.
Al menos hasta que la última pregunta resonó, teniendo como protagonista a la joven que acababa de conocer. ¿Sí que tenían algo? ¿Acaso había vuelto a ser utilizado para darle celos a otro imbécil? Fuera cual fuera la respuesta a esas preguntas, algo era seguro; el sujeto en frente suya sí que tenía algún extraño tipo de relación con la chica.
“Que problema…” Pensó por un instante para luego suspirar, relajo el cuerpo y se acomodo suavemente en la silla.
“Baterilla, y la acabo de conocerla hace…” Miro en dirección a algún reloj que pudiera estar adornando la oficina. “¿20 minutos?”
No tenía razones para mentir y los dos sujetos a su espalda le indicaban que estaba obligado a llevar esa conversación, aunque prefiriera no tenerla.
![[Imagen: psdcuQM.png]](https://i.imgur.com/psdcuQM.png)
“Escucha bro, no sé cuáles sean tus intenciones haciendo esto, pero es muy incómodo.”
Concluyo levantando sus hombros. “Hay mejores formas de interrogar a alguien, es decir, ¿jamás escuchaste el dicho de que se atraen más moscas con miel que con hiel?” Preguntó inclinándose un poco hacia la dirección de su contrario.
“Es tan fácil como invitarme una copa, traer unas señoritas, o pedirme amablemente que deje en paz a tu chica. Porque yo jamás estaría con nadie comprometida.” Claro que si lo estaría. “Así que no hay necesidad de ponernos en esta situación, soy un turista que busca divertirse y creo que Akura igual quería divertirse, eso es todo.” Finalizó con una media sonrisa, esperando que con eso las cosas pudieran aclararse. Nunca se sabía frente a qué clase de psicópata podía sentarse uno en un bar, pero al menos esperaba que este tuviera algún sentido lógico de la justicia.
Y quizá todo habría terminado ahí, sin que fuera más grande de lo que ya había sido hasta ese momento; ambos volverían a sus vidas sin la más mínima rivalidad, malentendido o mala interpretación. Pero la vida no es como esperamos que sea.
“¡Señor! ¡alguien lo está buscando aquí afuera!” La voz de uno de los hombres del malhumorado resonó desde afuera de la habitación. “¡Señor tiene una visita importante! ¡debería atenderla!” Repitió a los pocos instantes, y medio segundo después los presentes vieron cómo la puerta se abría de par en par de una patada.
![[Imagen: zPvRcxh.jpeg]](https://i.imgur.com/zPvRcxh.jpeg)
“HEY ONIIIZUKA JHIN”
Un hombre de al menos dos metros, mirada peligrosa y finas vestiduras bordadas a mano, atravesó la puerta cargando un artefacto idéntico a una rudimentaria bomba con cronómetro, el cual marcaba un tiempo de cinco minutos y contando.
“¿Eso es…?” preguntó Ryota. “¿Es una bomba, no?” Miro a los presentes bastante desubicado ante lo que estaba ocurriendo.
“KYAJAJAJAJAJA Dile a tus hombres que bajen las armas Onizuka Jhin, ponte esta bolsa en la cabeza y estas amarras, si no nos vamos de aquí en cinco minutos la bomba estallara y todos los presentes morirán.” Las amenazas no tardaron en llegar. Para Jin, aquel hombre era un rival conocido, Don Virglione, un mafioso del área con el que mantenían constantes rencillas. Ya había recibido información de que estaría próximo a intentar algo, pero jamás imaginó que ese “algo” implicaría asesinar a tantas personas con tal de conseguir llevárselo.
Don Virglione no tardó en tirarle un par de bolsas al escritorio al igual que las amarras descritas previamente. “¡Apúrate hijo de perra!, nos largaremos de aquí ahora mismo.” Amenazó con una sonrisa de superioridad.
“Uhhhhhh bro, bueno, creo que esto es entre ustedes, veo que tienen cosas que arreglar keke” El castaño se levantó del asiento con incomodidad, tomando aquella intromisión para largarse de ese lugar con un disimulo marcado por su obvio intento de escapar. “Todo quedó dicho entre nosotros ¿no? keke No te preocupes, me alejaré de tu novia, un placer conocerlos chicos, suerte con… ¿esto? nos vemos...” Trataría de esquivar la bala, pasando junto a Don Virglione.
“¿A dónde crees que vas?” Lo paró el mafioso que sostenía la bomba.
“Pues, a poder ser, lo más lejos que pueda de aquí…” Respondió.
“Ponte la otra bolsa en la cabeza, te llevaré con nosotros.” Demando con autoridad y una mirada aún más violenta que la anterior.
![[Imagen: 9qy7ohB.jpeg]](https://i.imgur.com/9qy7ohB.jpeg)
“Chale ¿Ya chingue a mi madre verdad?”
Odiaba su suerte y la situación, pero no iba a decirle que no al hombre que sostenía una bomba. Así que se limitó a esperar a que los hombres de Jin lo ataran y le colocaran la bolsa en la cabeza. Sería la última vez que se metería con una chica a la que algún tipo raro observaba desde la distancia.
