El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara]
#4
De verdad era demasiado increíble como él siempre estaba buscando la forma de dejarla completamente sin palabras. Owen hablaba siempre con tanta seguridad que le impresionaba bastante, era tan descarado ese hombre, tan de “yo puedo con todo y tú también” que la propia Elara terminaba creyéndole incluso cuando no sabía si debía de hacerlo, pero eso no lo veía como algo malo realmente. Aunque también tenía que pensar de que esas cosas le causaban un poco de nerviosismo, debido a que a pesar de que le emocionaba de una manera que no podía explicarse, también ella temblaba demasiado por dentro. Y eso era algo que quizás el propio Owen podía saber.

-¿Q-Qué…? ¿D-De verdad… yo hice que esto funcionara?-

Mientras él terminaba de halagarla sin ningún tipo de filtro, la pobre pelirroja sintió las mejillas quemándola como si hubiese corrido como diez mil kilómetros más de las que ya ambos habían corrido. Y cuando el retaero empezó a sacudirle su cabellito, rojo, rozándole sin querer los cuernitos y haciéndole vibrar las alitas de la espalda, Elara casi se desmaya del puro nervio. Él lo hacía tan natural que parecía olvidar que ella, básicamente, se derretía por cualquier contacto inesperado que le hicieran a ella.

-¡O-Owen no digas esas cosas tan… f-fuerte…!- Obviamente el maldito no la escuchó, o quizás no quiso escucharla. Con Owen estas cosas casi nunca estaban claras, de momento.

Lo único que ahora mismo ella sabía, es que estaban en una mansión gigantesca, llena de lujos que ella jamás en su vida había visto ni en Skypiea ni en ningún otro rincón de los Blues. Y encima tenía que ella caminar con ese traje de sirvienta que él había jurado que “era perfecto para no llamar la atención” de nadie, aunque obviamente en la mente de él habían no sé… otros pensamientos. Por eso mismo, a la propia Elara sentía que cada centímetro de su piel ardía de vergüenza… era demasiado vergonzoso. No sabia qué decir, pero ya si Owen quería hacerlo, no le quedaba otra cosa más que… intentar hacerlo.

Además de todo esto que estaban haciendo, maquillarlo a él había sido una batalla completamente absurda y también demasiado titánica. Owen pestañeaba cada dos segundos, se movía, se reía, se burlaba, y Elara tenía que andar empujándole la cara con las manos para que dejara de torcer la boca que hablaba demasiado. Que al final quedara tan convincente era un milagro que ni ella misma lograba entenderlo, pero esperaba que fuese lo convincente posible para que todo pueda resultar para mejor. O eso es lo que esperó de alguna manera.

Cuando él la miró de reojo en el pasillo, mientras que ella con un nerviosismo de todo lo que estaba pasando, se sintió un poco más tranquila cuando el maquillaje había funcionado, como si fuese una tarea que la hiciera sentir orgullosa. Elara sintió que el pecho se le apretó, aunque… si bien Owen, o más bien “Owena” se veía hermosa, sabía que la cosas se pondrían un poco más complicadas a partir de ahora.

El comentario del amo de llaves la heló obviamente, ¿cómo aprobarlas? ¿El viejo Titlán las iba a “evaluar”? ¿De qué manera, exactamente? No quería meterse en problemas, pero sabia que teniendo a Owen a su lado las cosas no iban a resultar bien, obviamente.

-¿E-eh? ¿P-Pero qué clase de… evaluación es esa? Yo pensaba que… que sólo íbamos a limpiar, Owen… y luego robar…-

Elara seguramente sabía a qué se metía, por eso mismo ella intentaba mantenerse bien, porque le daba miedo tropezarse con una de los baldes del cuarto de los sirvientes. Sus alas estaban completamente tiesas. El corazón se le quería salir por la boca. Y por primera vez que desde que empezó la locura, pensó sinceramente que había cometido un error gigantesco al seguirlo.

Pero entonces él volvía a hablar, susurrándole casi como si el peligro fuese parte de la adrenalina del momento que tenían los dos. Y como siempre, Elara lo escuchó. Como siempre, su tono de voz la atrapó sin darle tiempo a pensar demasiado. -¿L-Lo logramos?- murmuró, sin terminar de creérselo.

Cuando Owen tomó su mano, envolviéndola entre las suyas, Elara empalideció y se sonrojó todo al mismo tiempo.

-¿L-La parte C…? ¿D-Distraer al señor Titlán? ¿YO? ¿Q-Qué quieres decir con…?- sus ojos se abrieron grandes, enormes, como si hubiera visto a un monstruo. Y tal vez sí lo había visto. El monstruo era el plan. Pero aún con el miedo recorriéndola la espalda, aún con la vergüenza asumiendo que todo podía salir sumamente mal… ella no quiso soltarle la mano.

-Y-Yo… emmm… s-sí… estoy lista… creo. O eso… espero…- cuando Owen sonreía así, como si realmente creyeran que podían cambiar el mundo… Elara no quería estar en ningún otro lugar, que no sea con él.
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RE: El dúo pelirrojo ataca, ¿Otra vez? [Pasado - Social - Elara] - por Elara Vangrim - 11-12-2025, 02:51 AM

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