The Changeling (Pasado — Jin)
#3
El funebrero continuó con su labor totalmente eclipsado por la misma sin reparar en el paso del tiempo o las personas que lo rodeasen si iba al caso, ensimismado en la faena y ajeno a todo aquello que no fuesen las tumbas que se había decidido a restaurar. El ritmo de su cuerpo parecía una maquina de relojería calibrada con ahínco por un experto, y en parte así lo era gracias al entrenamiento de su padre. Su mente estaba completamente sumergida en un mundo donde solo valían las maderas, los clavos, el nombre de cada persona que con su gubia tallaba un poquito más, un poquito mejor, y por un momento Eros Focalor dejaba de existir para todos, inclusive para si mismo. No reparó en la llegada del más alto de los dos, la presencia detrás suya bien podría ser un visitante común de aquel cementerio que venía a despedir a un camarada o recordar viejos momentos o inclusive un cazador de recompensas que buscaba aprovecharse de éstos primeros para sacar unas monedas fáciles en un momento de indefensión; nada de esas variables que muchos cotejarían parecía alterar la paz del carpintero que se mantenía atareado, pues su labor no era con los vivos, no en ese momento, sino con los difuntos.

Alguien debía velar por ellos

Cuando se dirigieron hacia él lo escucho, escuchó la voz con claridad pero de escuchar a prestar atención había un trecho. Eros no era precisamente alguien grosero, ni carecía de modales, mucho menos elegía ignorar a las personas de buenas a primeras ni le resultaría irrelevante alguien que tuviese el decoro suficiente para, al menos, reconocer su existencia: Simplemente estaba concentrado, plenamente. Pues cuando la voz de Jin llegó a sus oídos sus manos no parecieron flaquear en ningún momento, puliendo con ahínco uno de los bordes de la cruz de madera en la cual estaba trabajando, soplando y asintiendo para si mismo mientras murmuraba unas palabras que solo existían para él, pues solo tendrían sentido para él y quizás solo con suerte ese sería el caso. Alguien carraspeó, ¿verdad? Un vivo, dijo para sus adentros.

El carpintero de los piratas del Cabaret tardó tan solo unos tres o cuatro segundos tras terminar con la lápida en notar que quizás, solo quizás, le estaban hablando a él. Pues sí, solo quizás no había nadie más, y solo quizás nadie más hablaba solo como él solía hacerlo. Casi por reflejo repitió las palabras en su mente mientras su diestra elegía cual sería su siguiente arma, si siguiente herramienta, con la vista fija en su cabeza. — Si entendiese lo que estoy haciendo, sabría que estoy teniendo cuidado —No era una cuestión de ego, ni mucho menos, no tenía nada que demostrar despues de todo; alguien con suficiente perspicacia o pericia en la lectura de los tonos y las formas podría notar que las palabras del carpintero hablaban de mera certeza, la certeza de un profesional. Una verdad simple como decir el nombre, la fecha o la comida favorita de uno ¿Era pretencioso, soberbio o vanidoso? Muchos apelaban la palabra raro, loco o peculiar pero cuando en su cabeza repitió sus propias palabras sintió un golpe seco a su propia moral. Los nervios recorrieron su espalda, y finalmente se asentaron en su estomago, pues sí, había sonado pedante.

¿Pero no era la locura un síntoma de genialidad?


Súbitamente se levantó del suelo como un resorte, había sido brusco sí, pero más brusco fue el puñetazo que él mismo se dio antes de girar sobre sus talones para dirigir su atención a la persona a sus espaldas, finalmente. Un pequeño suspiro escapó de sus labios, como si tuviese que tomar aire para ganar la determinación suficiente que entablar un dialogo le requería, pero dada su penitencia por la falta de respeto ahora venía la justa explicación. — Me refiero... Trabajar ad honorem también es una forma de trabajar, así nadie me lo pida, eso es una vocación... —Ladeó ligeramente la cabeza hacia la derecha mientras posaba sus orbes ambarinos en el estoico recien llegado. Definitivamente le sonaba, le sonaba de algo ¿Se conocían? ¿Lo había visto antes? No se caracterizaba por su habilidad para socializar, ni para recordar más que nombres inscriptos en lápidas. Siempre había sido un chico que no brillaba particularmente por su intelecto, su memoria o su capacidad deductiva siendo descrito como alguien con más inteligencia física que otra cosa pero eso no lo detuvo de fruncir su ceño sutilmente tratando de recordar; era fácil ver el esfuerzo que estaba pasando por la cabeza del oriundo de Baterilla. Quizás era alguien famoso, quizás era un vecino de la ciudad que ya se había cruzado un par de veces.

Los mares los esparcen, la Grand Line los amontona.


No habían pasado más de tres, o cuatro segundos desde que el muchacho de cabellos purpúreos se mantuvo en silencio observando al recien llegado, pero tampoco tardó mucho más en dedicarle una reverencia sentido agachando la cabeza a la par que ponía la diestra sobre su pecho con cortesía. En reverencia formal se mantuvo quizás otros dos segundos, con sus párpados cerrados y su mejor intento de una sonrisa claramente tímida, y nerviosa. — Lo lamento… cuando me concentro, verdaderamente me concentro. Mi mente solo se puede ocupar en un lugar a la vez, supongo —Era honesto y rápido para flagelarse reconociéndose humildemente imperfecto sin un ápice de vergüenza pues la verdad nunca incomodaba, o así decían.

Tras enderezarse inspiró nuevamente tratando de reunir valor para dibujar una sonrisa que, quizás, fue la parte más dificil de todo ese momento. — Pero cierto es que cuidado me sobra, al menos con estas cosas —Quiso hacer hincapié con la serena honestidad que un profesional podía brindar, tratando de correr el tupido velo que los había hecho dirigirse el uno al otro en un primer lugar, y ya con eso resuelto desde su perspectiva, se desencadenaba otra detonante ¿De donde tenía visto al mayor? Su curiosidad, propia de un hombre que buscaba entender todo aquello que tenía frente a sí, lo llevaría a con cierto recelo entregar lo único que le pertenecía honestamente: Su identidad. — Eros Focalor, recien llegado del South Blue —Aclaró al presentarse ante él, con la debida reverencia que un saludo conllevaba aunque ligeramente más calma que su disculpa anterior, más laxa en cierta forma ¿Estaba declarando que era uno de los tantos recien llegados que causaban revuelo en esa isla? Afirmativamente.

Pero bienaventurados aquellos que nada tenían que esconder
[Imagen: xNGUFie.png]
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The Changeling (Pasado — Jin) - por Eros Focalor - 05-12-2025, 01:42 AM
RE: The Changeling (Pasado — Jin) - por Eros Focalor - 06-12-2025, 07:31 AM

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