05-12-2025, 06:58 PM
La petición de Owen no le fue indiferente, el escucharlo de esa manera solo logró estremecer su cuerpo ligeramente, antes de continuar, esperando tomar más seguridad en la acción. Pensó que él podría aguantar, cuando lo sintió, las manos del muchacho la atraparon. No temió por el gesto, pero sí le pareció incómodo el choque con la pared, en un movimiento que la obligó a usar su mano para afirmarse del piso para continuar.
El sonido que produjo el roce al entrar y salir le provocó una vergüenza, pero no suficiente como para detenerla. Simplemente se afirmó de los costados de la cintura de él, sintiendo la incomodidad de tenerlo dentro. Su cuerpo se retorció y se obligó a no lastimarlo, aún así su garganta se tensó, en una molestia que incluso trajo lágrimas a sus ojos, en un reflejo que no pudo controlar.
Pero incluso entre tanta sensación que no le debería gustar, encontró una sensación que provocó cosquilleo en el cuerpo que provocó calor y humedad en su intimidad, una que palpó con suavidad con una de sus manos libres, calmando la necesidad de atención a la zona.
Sintió la saliva descender suavemente desde los labios a la barbilla, en una situación que dejó estar, en la espera de que Owen llegue al clímax. Pero no ocurrió, no se encontró con la situación, un tirón la levantó. No se quejó, pero sí limpió su rostro con el dorso de su mano libre — Me gustaría también — el estar conectados una vez más, es algo que ha pensado desde que ocurrió. — Te amo
Se le escapó una vez más, esas palabras que salieron antes de encontrarse frente a la pared — ¿Owen? — lo llamó inicialmente, porque el gesto fue inesperado. El no sentir su calor cerca le provocó una ansiedad que la obligó a arañar con suavidad la pared — Owen — lo volvió a llamar, como si le preguntara en dónde está. La respuesta llegó, con el tirón, uno que la apegó a él.
Incluso si hubo una pregunta, no la respondió, fue un gemido lo único que pudo responder, un balbuceo que pidió que acabe con el cosquilleo, que calme el cuerpo a pesar del desenfreno que vendrá. Un gemido fuerte salió al sentirlo dentro, mientras el tirón no la dejó moverse mucho más — También te amo. Mucho, no sabes cuánto — un jadeo suave inició con el movimiento, mientras su mano subió, en busca de encontrarse con el cuerpo de Owen. Se encontró con la nuca ajena y no dudó en subir hasta su cabello, aferrándose a él entre sonidos de satisfacción.
La ropa le pareció incómoda y el roce solo estimuló el cuerpo, mientras su interior se sintió lleno, en un ritmo que no pudo acallar. Se dejó llevar, subiendo la voz cada vez más, mientras su cuerpo se movió, intentando sentir más el calor de su acompañante. El choque de la piel provocó un sonido que reconoció, aun así no pensó que se encontraría en esa situación.
Demasiado indecorosa. Se encontró justo haciendo lo que jamás se imaginó, pero que en ese momento le pareció lo que el cuerpo pide y quiere. No quiso estar en ningún otro sitio, ni con otra persona. Ahí, sintiéndose completa con la persona que ha elegido para ella de todo el mundo.
Tiró del cabello por la intensidad del movimiento, mientras su rostro subió esperando encontrar el de él, en busca de un beso que se perdió en el frenesí de la situación. El calor de encontrar sus lenguas no fue suficiente, seguramente por eso lo mordió con suavidad, sin marcas o en busca de lastimar, aun así la incomodidad de la pose la regresó a su posición inicial — No pares — La mano que se apoyó en la pared hizo presión sobre la superficie y los jadeos aumentaron en volumen, tanto que no pudo esconder los gemidos.
—Nos van a escuchar… a- — Suena a que le preocupa, pero no suficiente como para detenerse o callarse más. Hubo una palabra que no salió, se ahogó en un gemido largo por la sensación, mientras el cuerpo aumentó en temperatura por el movimiento y la presión en un punto en su interior.
—A-amor.
Es la primera vez que se lo dice a alguien y esperó que sea la última.
Como todo con él.
El sonido que produjo el roce al entrar y salir le provocó una vergüenza, pero no suficiente como para detenerla. Simplemente se afirmó de los costados de la cintura de él, sintiendo la incomodidad de tenerlo dentro. Su cuerpo se retorció y se obligó a no lastimarlo, aún así su garganta se tensó, en una molestia que incluso trajo lágrimas a sus ojos, en un reflejo que no pudo controlar.
Pero incluso entre tanta sensación que no le debería gustar, encontró una sensación que provocó cosquilleo en el cuerpo que provocó calor y humedad en su intimidad, una que palpó con suavidad con una de sus manos libres, calmando la necesidad de atención a la zona.
Sintió la saliva descender suavemente desde los labios a la barbilla, en una situación que dejó estar, en la espera de que Owen llegue al clímax. Pero no ocurrió, no se encontró con la situación, un tirón la levantó. No se quejó, pero sí limpió su rostro con el dorso de su mano libre — Me gustaría también — el estar conectados una vez más, es algo que ha pensado desde que ocurrió. — Te amo
Se le escapó una vez más, esas palabras que salieron antes de encontrarse frente a la pared — ¿Owen? — lo llamó inicialmente, porque el gesto fue inesperado. El no sentir su calor cerca le provocó una ansiedad que la obligó a arañar con suavidad la pared — Owen — lo volvió a llamar, como si le preguntara en dónde está. La respuesta llegó, con el tirón, uno que la apegó a él.
Incluso si hubo una pregunta, no la respondió, fue un gemido lo único que pudo responder, un balbuceo que pidió que acabe con el cosquilleo, que calme el cuerpo a pesar del desenfreno que vendrá. Un gemido fuerte salió al sentirlo dentro, mientras el tirón no la dejó moverse mucho más — También te amo. Mucho, no sabes cuánto — un jadeo suave inició con el movimiento, mientras su mano subió, en busca de encontrarse con el cuerpo de Owen. Se encontró con la nuca ajena y no dudó en subir hasta su cabello, aferrándose a él entre sonidos de satisfacción.
La ropa le pareció incómoda y el roce solo estimuló el cuerpo, mientras su interior se sintió lleno, en un ritmo que no pudo acallar. Se dejó llevar, subiendo la voz cada vez más, mientras su cuerpo se movió, intentando sentir más el calor de su acompañante. El choque de la piel provocó un sonido que reconoció, aun así no pensó que se encontraría en esa situación.
Demasiado indecorosa. Se encontró justo haciendo lo que jamás se imaginó, pero que en ese momento le pareció lo que el cuerpo pide y quiere. No quiso estar en ningún otro sitio, ni con otra persona. Ahí, sintiéndose completa con la persona que ha elegido para ella de todo el mundo.
Tiró del cabello por la intensidad del movimiento, mientras su rostro subió esperando encontrar el de él, en busca de un beso que se perdió en el frenesí de la situación. El calor de encontrar sus lenguas no fue suficiente, seguramente por eso lo mordió con suavidad, sin marcas o en busca de lastimar, aun así la incomodidad de la pose la regresó a su posición inicial — No pares — La mano que se apoyó en la pared hizo presión sobre la superficie y los jadeos aumentaron en volumen, tanto que no pudo esconder los gemidos.
—Nos van a escuchar… a- — Suena a que le preocupa, pero no suficiente como para detenerse o callarse más. Hubo una palabra que no salió, se ahogó en un gemido largo por la sensación, mientras el cuerpo aumentó en temperatura por el movimiento y la presión en un punto en su interior.
—A-amor.
Es la primera vez que se lo dice a alguien y esperó que sea la última.
Como todo con él.
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