La llegada de la Justicia [Presente Absoluto]
#8
A Kibai se le dibujó una sonrisa al ver como sus compañeros de División saboreaban las galletas que había hecho. No solamente eran nutritivas y duraderas, el abundante zumo de limón a cascara rallada servían de repelente de plagas y añadían sabor.

Sin embargo, lo que se venía enfrente era mucho más interesante que sus progresos culinarios. Little Garden aguardaba, y el mink no pensaba llegar tarde a su cita de ningún modo.

"Kibai, soltaremos el ancla secundaria a media profundidad" dijo Stroud con su siempre inalterable tono desde su derecha.

"Recibido, contramaestre" contestó el mink dándose un impulso para saltar de la barandilla del puente de nuevo a cubierta. Tras palmear unas cuantas veces el lomo del hipopótamo mascota-montura del Contramaestre Berthram, se dirigió hacia la zona de babor, dónde la cadena del ancla secundaria descansaba bien organizada en cículos concéntricos.

Rresoplando por el esfuerzo, Kibai levantó el ancla y la arrojó por la borda, con la dificultad añadida de mantener el descenso de la cadena controlado para asegurarla a media profunidad, estabilizando el barco y contribuyendo a que la frenada fuese más suave y controlada.

"¡Ancla a media profundidad y estabilizada, señor!" gritó Kibai por encima del hombro, con la cadena del ancla secundaria ya bien tensada y fija. El Royal Quiver dejó de sentir el tenue impulso del mar, quedando inmóvil frente a la costa.

El mink se limpió las manos en sus pantalones, retirando el sudor y la leve capa y salitre de la cadena, brillante a pesar del viaje gracias a los cuidados que la tripulación. Sus orejas, comenzaban a captar ya el coro creciente de la selva y su sentido del olfato, ya casi embotado por el eterno aroma de sal marina, parecía resurgir, captando matices y aromas desconocidos hasta ahora para él. El aire era pesado, casi palpable, cargado con el perfume dulzón y corrompido de plantas en descomposición en la selva.

Kibai se giró hacia la isla. La vegetación era una pared esmeralda tan densa que apenas se distinguía la línea de arena. El calor húmedo de la isla no le suponía un especial problema; al contrario, su doble naturaleza felina y de mink lo hacía sentir más cómodo en este tipo de climas tropicales y agrestes. La promesa de especies nuevas, ingredientes nunca vistos y territorios inexplorados hacía que el pelaje de su espalda se erizara de emoción.

Los demás se preparaban para el desembarco, ajustando armas y mochilas. Kibai no se quedó atrás. Fue directo a la bodega. Aunque llevaba días, entre guardias de cubierta y noches cómodamente acostado sobre el bauprés (aunque con la sabia precaución de un cabo atado a su muñeca) siempre prefería guardar sus pertenencias bajo cubierta. Se colgó su zurrón en travesera, ajustando la cincha para poder moverse cómodamente, y se colgó la capa sobre los hombros, ajustándo los pequeños broches para que no se le cayese, Por último, con una familiaridad reconfortante, aseguró su espada, Raimei, a su costado. Aunque evitaba andar con ella en cubierta a la hora de realizar muchas de sus tareas o mientras estaba en la cocina, el mink se sentía desnudo en cuanto ponía un pie en tierra

Subiendo de nuevo a cubierta, Kibai se acercó a la barandilla de babor, observando la playa. La curiosidad culinaria se mezclaba con la adrenalina del cazador.

"Oid, no sé vosotros" dijo mirando a sus compañeros de División y a los dos cazarrecompensas que los acompañaban "pero el aroma de este lugar es... espectacular. Y seguro que hay alguna ave gigante que pueda asar en la playa para cenar."

Dando un salto ágil, Kibai se enganchó con las manos de la jarcia de estribor, usándola como agarre para ejecutar un movimiento pendular hacia el bauprés, cayendo suavemente sobre el largo espolón que surgía de la proa del Royal Quiver, equilibrandose mejor con sus garras retráctiles, ahora reforzadas por las prendas que había adquirido a bastante buen precio a un curtidor de Whiskey Peak.

El mink estudió las sombras entre los árboles, dónde a los pocos metros la densa vegetación teñia todo de color verde oscuro, amarillo y marrón, con sus ojos felinos tratando de penetrar en la jungla. Notando como su institno nuevamente alforaba, Kibai tomo aire para soltar un rugido mirando al cielo.

"Definitivamente, me da la sensación de que esta va a ser una isla para recordar..." pensó mientras su sonrisa se ampliaba aún más.

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[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: La llegada de la Justicia [Presente Absoluto] - por Kibai - 03-12-2025, 04:23 AM

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