You’re always there at the scene of the crime (Pasado-Social)
#4
No llevaba mucho tiempo conociéndola, pero lo poco en palabras que había intercambiado con ella, hacía que definitivamente me agradara. 
Le sonreí de oreja a oreja cuando soltó las primeras palabras —Paciencia en la forja, te entiendo —solté mientras cargaba al hombre como si fuera una princesa al mismo tiempo en el mi compañera accedía a ayudar al hombre. Asentí, pues lo haría con todo gusto.  

—La verdad, admito que fue un poco gracioso verlos, pero vengo fumando desde que comencé a subir las escaleras ¡HUHUHYYA! —y una genuina risita se me escapó de los labios. 
El anciano estaba sin palabras, sin saber qué decir, mirando de un lado a otros mientras dos mujeres decidían su suerte. 

—No se preocupe, buen hombre, lo llevaremos hasta la cima —dije al notarlo nervioso, el hombre se revolvió un poco en mis brazos, en su rostro se veía algo de terror y confusión, así que simplemente me giré hacia Kay, como si ellos fuera a suavizar al hombre.
—¿Podrías ayudarme con su bolso querida? — pregunté, dándole una calada a la pipa y escuchando lo siguiente que mencionaba la albina.

Volví a sonreírle y mis ojos brillaron —¡AMBOS! —le dije, y aún más. 
—Yo invito, ¿me acompañarías? —le pregunté nuevamente mientras comenzaba a subir las escaleras, faltaba la mitad del trayecto y el escozor en las piernas comenzaba a sentirse un poco, pero para mí, aquella era otra parte de la purificación, pues el dolor era un excelente método para expiar culpas y pecados. Aquello solo iba comenzando.

—La verdad, tuvimos la misma idea, yo tambien quiero consumir estás hierbas desde un lugar alto, es lo mejor para la meditación, ya verás cómo nos divertiremos —le dediqué una mirada cómplice, socarrona, mientras que el viejo comenzaba a lucir realmente incómodo, queriendo decir algo pero al mismo tiempo sin querer interrumpir nuestra conversación. 

—Que te parece, te propongo algo —comence a decir mientras subíamos el último tramo de escalones cuando ya comenzaba a verse la majestuosidad de templo, con aquella entrada rojiza y los árboles de la cima. —Tomamos un baño en las termas, nos damos un banquete y después, hacemos lo que tú quieras —propuse, totalmente convencida de que no podría rechazarse. Mi estómago rugió entonces, provocando que el señor en mis brazos interrumpiera con una carcajada propia, haciéndome ver hacia él. 

—¡Ustedes jovencitas si que son energéticas! Y unas bellas damas además —dijo, cuando por fin lo depositaba en el piso al pie del último escalón. 
—Gracias por su ayuda jovencitas, espero verlas por ahí muy pronto —el anciano sacó entonces de sus bolsillos en el kimono, dos figuras. 
En la mano de Kay, trató de dejar una figura tallada en madera preciosa, era un pequeño dragón pintando de color rojo con fueras garras y alas enormes, bien definido, tallado con una precisión que solo un carpintero de alto calibre podría lograr. 

En mi mano dejó un tigre, que dando un zarpado y rugiendo parecía como si fuera a cobrar vida en cualquier momento. 
—Gracias buen hombre —hice una reverencia al anciano, aceptando su regalo mientras esté se despedía de ambas con solo el saludo de una mano, tomó su maleta y se dispuso a caminar con pasó lento hasta el templo, donde a lo lejos se pudo ver, era bien recibido por los monjes del lugar.

—Que extraño ancianito —dije, observando el tigre de madera para luego girarme hacia la albina:
—¿Entonces? ¿Que dices? También podemos fumar primero si gustas, me muero de ganas por invitarte de esto —moví la pipa de un lado a otro como si fuera una campanilla, mientras le dedicaba otra calida sonrisa.
[Imagen: dtilbUBl_o.gif]
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RE: You’re always there at the scene of the crime (Pasado-Social) - por Lan Caihe - 02-12-2025, 09:16 AM

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