01-12-2025, 03:02 PM
La vida era una ruleta que no dejaba de girar y sorprender a cada uno con peligros repentinos, destinos improvisados y, a veces, compañeros de viaje inesperados. La división 84 de la marina, una de las más recientes formada en el South Blue por un grupo de marines decididos a luchar por lo que es justo y por proteger a la gente inocente, había estado moviéndose en todo momento en las islas del South Blue, deteniéndose justo para seguir el camino hacia su nuevo destino, indicado por los superiores viendo su continuo trabajo y esfuerzo, y aceptado por todos, pues querían demostrar su determinación y compromiso, además, era una oportunidad que era mejor no desperdiciar, quién sabe cuando podrían volver a avanzar hacia las famosas y temibles aguas del Grand Line si perdían ese momento. Con ese fin fue que el contramaestre Gaufrid, antes de partir a por el último miembro en una isla diferente, decidió comprar una pequeña Goleta, el Royal Quiver en el que ahora se hallaban tanto la división como dos cazadores, un mink que el joven arquero solo sabía se llamaba Krysser por cuando llegó tras los eventos en esas especies de jaulas, y Fyodor, el lunarian con el que el marine peleó contra ese gyojin.
Tras todo el combate, el joven arquero seguía bastante herido por lo que decidió dejar la torre a los demás y regresó al barco, mayormente para asegurarse que nadie trataba de robarlo aprovechando que ninguno de los marines se encontraba en el mismo. Mientras esperaba pudo comprobar el estado de la embarcación tras el pequeño naufragio, no estaba inutilizable pero igualmente le haría falta una buena reparación, y quizás una mejor ayudaría a que el barco durase más en lo que lograban ahorrar dinero para conseguirse uno mejor. Los primeros en llegar al barco tras irse a la torre fueron Moja y los cazadores, seguidos luego por Stroud y Kibai quienes al parecer se quedaron a hablar o saber más sobre lo sucedido en la torre y sobre los misteriosos sujetos que habían allí, siendo que fue uno de ellos, de aspecto mayor pero con una movilidad asombrosa, quien con sus misteriosos poderes sacó los barcos de la zona encallada y los envió directos a la siguiente isla, la primera isla de este nuevo mar, Whiskey Peaks.
Durante un tiempo estuvieron en la isla, asegurándose que todo estuviera en orden, manteniendo el barco lo mejor cuidado posible y reponiendo lo necesario, desde comida hasta equipos, siendo que el joven pelirrojo aprovechó para hacerse con algo de ropa nueva, un par de guantes de arquero nuevos y algunos libros y manuscritos sobre artesanía, herrería y formas de crear tanto armas como municiones, especialmente flechas. Su combate contra el gyojin le hizo ver que su arma se ha quedado corta de cara a los peligros de esas aguas por lo que el joven se encontraba sentado en cubierta, espalda apoyada en la baranda de babor con algunas hojas esparcidas por el suelo, varios cálculos, diseños y anotaciones sobre cómo mejorar su arma y sus flechas, así mismo en algunos puntos anota que quizás le convenga aprender a manejar otro tipo de armas por si las situaciones lo requería como podría ser emplear un revolver o algo similar para zonas donde el arco estuviera comprometido por espacio o por imposibilidad de llevarlo al destacar.
Junto a eso había un pequeño proyecto enterrado entre todos los bocetos de arcos simples, flechas y demás, un arco desplegable, que pudiera llevarse como un simple adorno y mediante un sistema se desplegara, pero hacerlo sin que pierda potencia y resistencia sería un auténtico reto que el joven no podía superar, de momento. Stroud se encontraba como siempre al timón, gobernando el barco para que todos llegáramos a salvo a nuestro siguiente destino, pues tras una estancia breve en Whiskey Peaks para prepararse y abastecer las bodegas, partieron de inmediato hacia la siguiente isla en esa corriente, y al parecer se trataba de una isla llamada Little Garden. Guiándose por las herramientas de navegación adecuadas, y los conocimientos de Stroud el Royal Quiver superó todos los inconvenientes que se cruzó hasta la fecha, incluido aguantar la caída por la corriente que llevaba a los cabos gemelos. Bertram estaba centrado en sus cálculos, diseños y planes, por lo que podía parecer no prestar atención a los demás, pero en el momento que escuchó la voz de Stroud y sus indicaciones no dudó en acercarse al timón en lo que Stroud iba a sus comprobaciones momentáneas en la bodega y Kibai, quien se hallaba en lo alto de los mástiles, se encargaba de la vela.
El joven arquero se apoyaba al lado del timón cuando llegó Kibai a ayudar a mantener el rumbo y evitar que el barco se desviara. El joven arquero llevó su vista a proa, el rumbo que los llevaba hacia su nuevo destino, uno que empezaba a dibujarse cada vez más claramente en el horizonte, cuanto más cerca estaban más claro era el contorno de la isla y más cálido el clima. Cuando Kibai, quien parecía haber encontrado el gusto por la cocina, ofreció una galleta de limón el contramaestre la aceptó con una sonrisa tranquila y dijo
-Cada día mejoras con la comida Kibai. No veas lo que cambia tener comida recién hecha y de buena calidad a alimentarse con productos precocinados y recalentados. Por mi parte empecé a estudiar reparación de armas y eventualmente mejoras de las mismas, así que si necesitas que echen un vistazo a tu espada o la pongan a punto no dudes en consultarme, sir.-
Tras eso el joven dio un bocado a la galleta, notando como el sabor a limón despejaba sus papilas gustativas y le daba más energía, esperando llegar a la isla y poder centrarse en entrenar un poco y recolectar algunos materiales que necesitará para sus planes.
Tras todo el combate, el joven arquero seguía bastante herido por lo que decidió dejar la torre a los demás y regresó al barco, mayormente para asegurarse que nadie trataba de robarlo aprovechando que ninguno de los marines se encontraba en el mismo. Mientras esperaba pudo comprobar el estado de la embarcación tras el pequeño naufragio, no estaba inutilizable pero igualmente le haría falta una buena reparación, y quizás una mejor ayudaría a que el barco durase más en lo que lograban ahorrar dinero para conseguirse uno mejor. Los primeros en llegar al barco tras irse a la torre fueron Moja y los cazadores, seguidos luego por Stroud y Kibai quienes al parecer se quedaron a hablar o saber más sobre lo sucedido en la torre y sobre los misteriosos sujetos que habían allí, siendo que fue uno de ellos, de aspecto mayor pero con una movilidad asombrosa, quien con sus misteriosos poderes sacó los barcos de la zona encallada y los envió directos a la siguiente isla, la primera isla de este nuevo mar, Whiskey Peaks.
Durante un tiempo estuvieron en la isla, asegurándose que todo estuviera en orden, manteniendo el barco lo mejor cuidado posible y reponiendo lo necesario, desde comida hasta equipos, siendo que el joven pelirrojo aprovechó para hacerse con algo de ropa nueva, un par de guantes de arquero nuevos y algunos libros y manuscritos sobre artesanía, herrería y formas de crear tanto armas como municiones, especialmente flechas. Su combate contra el gyojin le hizo ver que su arma se ha quedado corta de cara a los peligros de esas aguas por lo que el joven se encontraba sentado en cubierta, espalda apoyada en la baranda de babor con algunas hojas esparcidas por el suelo, varios cálculos, diseños y anotaciones sobre cómo mejorar su arma y sus flechas, así mismo en algunos puntos anota que quizás le convenga aprender a manejar otro tipo de armas por si las situaciones lo requería como podría ser emplear un revolver o algo similar para zonas donde el arco estuviera comprometido por espacio o por imposibilidad de llevarlo al destacar.
Junto a eso había un pequeño proyecto enterrado entre todos los bocetos de arcos simples, flechas y demás, un arco desplegable, que pudiera llevarse como un simple adorno y mediante un sistema se desplegara, pero hacerlo sin que pierda potencia y resistencia sería un auténtico reto que el joven no podía superar, de momento. Stroud se encontraba como siempre al timón, gobernando el barco para que todos llegáramos a salvo a nuestro siguiente destino, pues tras una estancia breve en Whiskey Peaks para prepararse y abastecer las bodegas, partieron de inmediato hacia la siguiente isla en esa corriente, y al parecer se trataba de una isla llamada Little Garden. Guiándose por las herramientas de navegación adecuadas, y los conocimientos de Stroud el Royal Quiver superó todos los inconvenientes que se cruzó hasta la fecha, incluido aguantar la caída por la corriente que llevaba a los cabos gemelos. Bertram estaba centrado en sus cálculos, diseños y planes, por lo que podía parecer no prestar atención a los demás, pero en el momento que escuchó la voz de Stroud y sus indicaciones no dudó en acercarse al timón en lo que Stroud iba a sus comprobaciones momentáneas en la bodega y Kibai, quien se hallaba en lo alto de los mástiles, se encargaba de la vela.
El joven arquero se apoyaba al lado del timón cuando llegó Kibai a ayudar a mantener el rumbo y evitar que el barco se desviara. El joven arquero llevó su vista a proa, el rumbo que los llevaba hacia su nuevo destino, uno que empezaba a dibujarse cada vez más claramente en el horizonte, cuanto más cerca estaban más claro era el contorno de la isla y más cálido el clima. Cuando Kibai, quien parecía haber encontrado el gusto por la cocina, ofreció una galleta de limón el contramaestre la aceptó con una sonrisa tranquila y dijo
-Cada día mejoras con la comida Kibai. No veas lo que cambia tener comida recién hecha y de buena calidad a alimentarse con productos precocinados y recalentados. Por mi parte empecé a estudiar reparación de armas y eventualmente mejoras de las mismas, así que si necesitas que echen un vistazo a tu espada o la pongan a punto no dudes en consultarme, sir.-
Tras eso el joven dio un bocado a la galleta, notando como el sabor a limón despejaba sus papilas gustativas y le daba más energía, esperando llegar a la isla y poder centrarse en entrenar un poco y recolectar algunos materiales que necesitará para sus planes.
resumen
