01-12-2025, 06:46 AM
Las cosas se salieron un poco de control y mi pierna se recogió inmediatamente tras escuchar cada una de sus palabras. Ciertamente no tendría idea de que era esa persona con la que estaba tratando. Mientras más la escuchaba más presentía esa sensación no tan agradable. Cuando sus caricias, sus adulaciones, sus preguntas no son bien recibidas, que puede hacer alguien como yo que está acostumbrado a recibir de eso intercambio. Ya no era esa persona de la mala vida pero era el único lenguaje que sabía. Antes había dicho que quería su compañía, ahora rechazaba todo lo que su compañía puede ofrecer.
Igual avancé demasiado rápido, igual ella no entiende, igual no buscamos lo mismo. Confundido, saturado, hizo un poco el lado opuesto a ella su asiento. Marcó la distancia de manera física a lo que sus palabras hacían. No sabía ni que decir ni que hacer ya que ella deseaba tener alguien inteligente a su lado. No obstante, su manera de jugar se sentía aún más como una burla hacia él. Igual puede que su sentido del humor estuviera desorientado al estar en medio de dos señalamientos negativos.
¿Debería irme? Eso sería demasiado grosero e iba en contra de lo que ella le acababa de pedir. Le estaba pidiendo quedarse para hacer otro tipo de malos tratos. Su cabeza se sentía caliente, como si tuviera fiebre. Estaba con una expresión de sorpresa y un evidente silencio. Cada una de sus palabras emitidas parecían tener un mensaje entre líneas, uno de rechazo, un mensaje no labial que percibe ya que es lo que puede interpretar de aquella situación. El momento de silencio se estiró sin saber si podía ser o si debía rendirse.
Pasó más tiempo y solo pudo hacer una negativa. Su estómago que pedía por comida se sintió como una bola de plomo llegaba a él. No la puede digerir, no la puede disfrutar, tampoco le quita el hambre, solo pesa. —Cuéntame lo que tu quieras hablar. Si no, no pasa nada. — No me incluí, tampoco dije más nada, ya que decir más cosas se sentía inapropiado. Tampoco se disculpo, pues no había hecho nada que fuera contra lo que és, una prostituta, igual está deshumanizando, pero ciertamente se había dejado llevar por lo impresionante que había actuado hace un momento.
Su designio, su dominio sería cumplido y mirada baja y esquiva. Se sentó en correctos modales y esperó a que se le hablara directamente o que se concibiera el permiso de hablar. Hace tanto tiempo que no había tratado con una persona así que solo pudo reaccionar.
Un cocinero llegó, con mangas recogidas, uniforme blanco. Llego a la mesa y ni le importó la situación. —Me dicen que hay un problema en esta mesa.— Al toque al ver a Asherah dió su atención. —Disculpe usted, lamento lo de los meseros. Dígame que quiere ordenar, así puede prepararle algo bueno y que esta situación pueda quedar en el pasado. —
Heras ni tuvo la intención de ordenar absolutamente nada, abstraído de las tantas cosas que estaban pasando dentro de su cabeza. Sin expresar felicidad o molestia, solo la cara de alguien que está viendo un problema de matemáticas que no puede resolver. Su cabeza buscaba si había algo realmente inteligente que pudiera decir o hacer en algún momento.
Igual avancé demasiado rápido, igual ella no entiende, igual no buscamos lo mismo. Confundido, saturado, hizo un poco el lado opuesto a ella su asiento. Marcó la distancia de manera física a lo que sus palabras hacían. No sabía ni que decir ni que hacer ya que ella deseaba tener alguien inteligente a su lado. No obstante, su manera de jugar se sentía aún más como una burla hacia él. Igual puede que su sentido del humor estuviera desorientado al estar en medio de dos señalamientos negativos.
¿Debería irme? Eso sería demasiado grosero e iba en contra de lo que ella le acababa de pedir. Le estaba pidiendo quedarse para hacer otro tipo de malos tratos. Su cabeza se sentía caliente, como si tuviera fiebre. Estaba con una expresión de sorpresa y un evidente silencio. Cada una de sus palabras emitidas parecían tener un mensaje entre líneas, uno de rechazo, un mensaje no labial que percibe ya que es lo que puede interpretar de aquella situación. El momento de silencio se estiró sin saber si podía ser o si debía rendirse.
Pasó más tiempo y solo pudo hacer una negativa. Su estómago que pedía por comida se sintió como una bola de plomo llegaba a él. No la puede digerir, no la puede disfrutar, tampoco le quita el hambre, solo pesa. —Cuéntame lo que tu quieras hablar. Si no, no pasa nada. — No me incluí, tampoco dije más nada, ya que decir más cosas se sentía inapropiado. Tampoco se disculpo, pues no había hecho nada que fuera contra lo que és, una prostituta, igual está deshumanizando, pero ciertamente se había dejado llevar por lo impresionante que había actuado hace un momento.
Su designio, su dominio sería cumplido y mirada baja y esquiva. Se sentó en correctos modales y esperó a que se le hablara directamente o que se concibiera el permiso de hablar. Hace tanto tiempo que no había tratado con una persona así que solo pudo reaccionar.
Un cocinero llegó, con mangas recogidas, uniforme blanco. Llego a la mesa y ni le importó la situación. —Me dicen que hay un problema en esta mesa.— Al toque al ver a Asherah dió su atención. —Disculpe usted, lamento lo de los meseros. Dígame que quiere ordenar, así puede prepararle algo bueno y que esta situación pueda quedar en el pasado. —
Heras ni tuvo la intención de ordenar absolutamente nada, abstraído de las tantas cosas que estaban pasando dentro de su cabeza. Sin expresar felicidad o molestia, solo la cara de alguien que está viendo un problema de matemáticas que no puede resolver. Su cabeza buscaba si había algo realmente inteligente que pudiera decir o hacer en algún momento.
