29-11-2025, 04:34 PM
(Última modificación: 29-11-2025, 04:35 PM por Krysser.
Razón: Salud y energía
)
[personajeinvalido=2283]
Krysser subió la improvisada pasarela detrás de Moja, sintiendo cómo el tablón se arqueaba bajo su peso. Cada paso hacía crujir la madera húmeda, y el olor a sal y cuerda mojada le devolvió una extraña sensación de calma. Al fin y al cabo un barco, fuese de quien fuese, siempre era mejor que un campo de muerte derrumbándose a su espalda.
Al poner pie en la cubierta del al parecer bautizado Royal Quiver, Krysser se irguió por completo, dejando que la luz temblorosa de las lámparas de aceite iluminara las vetas anaranjadas de su pelaje. El cofre seguía a su espalda, inmóvil, silencioso, pero pesando como un recordatorio constante de por qué habían luchado aquella noche. Aunque las amenazas de Fyodor no caían en saco roto, y los felinos sentidos agudos del mink estaban a flor de piel para detectar cualquier problema que se presentara.
Pero el único aroma del lugar parecía ser el del arquero pelirrojo que ya estaba allí, al cual Fyodor pareció reconocer de inmediato. El tigre, por su parte, únicamente asintió en señal de reconocimiento cuando sus miradas se cruzaron.
Krysser no apartó los ojos, aunque tampoco desafió. Solo aguantó la mirada con la serenidad calculada de alguien que ya había visto demasiadas cosas aquella noche.
-Hay que salir cuanto antes. Supongo que los demás marines de la torre eran vuestros compañeros... Deberíais avisarles para largarnos. -No esperó respuesta a su primera pregunta antes de formular su petición, sabía que el peligro podía ser inminente. Su curiosidad era, seguramente, incluso mayor a la de los propios marines. Pero no podían perder tiempo estando en aquella situación en buscar respuestas que les seguirían siendo esquivas. Habría tiempo para la búsqueda, así como para la venganza.
-No sabemos demasiado de navegación. Pero podemos ayudar a remar, reparar o defender si hace falta. Somos cazadores. -La forma en que remarcó la última parte de su enunciado y su presentación como cazadores fue clara. Krysser era alguien sincero al reconocer sus carencias, pero también al presumir su valía. Si les atacaban, tenía por seguro que sería una buena ayuda, al igual que Fyodor. Y, completamente rodeado de piratas, era difícil imaginar que un marine le negara la colaboración a un cazador.
Krysser subió la improvisada pasarela detrás de Moja, sintiendo cómo el tablón se arqueaba bajo su peso. Cada paso hacía crujir la madera húmeda, y el olor a sal y cuerda mojada le devolvió una extraña sensación de calma. Al fin y al cabo un barco, fuese de quien fuese, siempre era mejor que un campo de muerte derrumbándose a su espalda.
Al poner pie en la cubierta del al parecer bautizado Royal Quiver, Krysser se irguió por completo, dejando que la luz temblorosa de las lámparas de aceite iluminara las vetas anaranjadas de su pelaje. El cofre seguía a su espalda, inmóvil, silencioso, pero pesando como un recordatorio constante de por qué habían luchado aquella noche. Aunque las amenazas de Fyodor no caían en saco roto, y los felinos sentidos agudos del mink estaban a flor de piel para detectar cualquier problema que se presentara.
Pero el único aroma del lugar parecía ser el del arquero pelirrojo que ya estaba allí, al cual Fyodor pareció reconocer de inmediato. El tigre, por su parte, únicamente asintió en señal de reconocimiento cuando sus miradas se cruzaron.
Krysser no apartó los ojos, aunque tampoco desafió. Solo aguantó la mirada con la serenidad calculada de alguien que ya había visto demasiadas cosas aquella noche.
-Hay que salir cuanto antes. Supongo que los demás marines de la torre eran vuestros compañeros... Deberíais avisarles para largarnos. -No esperó respuesta a su primera pregunta antes de formular su petición, sabía que el peligro podía ser inminente. Su curiosidad era, seguramente, incluso mayor a la de los propios marines. Pero no podían perder tiempo estando en aquella situación en buscar respuestas que les seguirían siendo esquivas. Habría tiempo para la búsqueda, así como para la venganza.
-No sabemos demasiado de navegación. Pero podemos ayudar a remar, reparar o defender si hace falta. Somos cazadores. -La forma en que remarcó la última parte de su enunciado y su presentación como cazadores fue clara. Krysser era alguien sincero al reconocer sus carencias, pero también al presumir su valía. Si les atacaban, tenía por seguro que sería una buena ayuda, al igual que Fyodor. Y, completamente rodeado de piratas, era difícil imaginar que un marine le negara la colaboración a un cazador.
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