[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [BARCO COMERCIAL]
#4
[personajeinvalido=2283]

Narrador / María Merlot
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Un parpadeo.
Un suspiro.
Vida.
Muerte.
Esperanza.

Su cabeza solo pensaba en correr hacia el mar, tirarse y nadar hacía la libertad que el agua representaba en su vida; y más luego de la serie de eventos catastróficos que habían asolado esa noche, cuyas horas se sintieron eternas. Con el mink hurón cargado como un muñeco sin voluntad, la capa caída dejando ver parte de su hermoso cabello celeste, la mujer corrió con todas sus fuerzas hacía cualquier lugar lejos del foso que la mantuvo prisionera. No le molestaba ser cautiva, era su lugar seguro en el mundo, lo que la inquietaba era que fuera un cautiverio bélico que terminará con su vida o la de otros, si iba a matar sería por una causa justificada en su cabeza, no por "quien sabe qué motivos".

Al llegar al barco, dónde había visto ir a Algodón de Azúcar, su adorado hombre de cabellera pastel, lo busco con la mirada. Todo en ese lugar se veía… dañado, pero que iba a saber ella de barcos, ni que fuera Thrym-sama. Viendo a su hermano que venía detrás, solo pudo suspirar aliviada mientras soltaba las piernas del mink para sujetarlo contra su pecho en forma de abrazo, como si retuviera algo muy importante, y para ella ese peluche lo era… ¿por qué? Porque era un indefenso ser que desde el primer momento del cautiverio demostró que no era un guerrero, que no estaba ahí para pelear, sino que fue arrastrado por el gestor de aquel juego del terror… a tal punto que termino asustado y casi muerto por culpa del hermoso ser dorado de malvado corazón.

“Cherry te llamamos y nos ignoraste, ¿estás bien?”

María estaba de un lado, buscando con desesperación al objeto de su fanatismo cuando escucho la voz de su hermano… al voltearse, observo el estado de Hyakinthos, lo que la llevo a acortar la distancia con el médico, deteniéndose justo a medio metro de él y abrazando con fuerza (pero sin hacer daño) el cuerpo del mink. Hyakinthos estaba pálido pero no parecía herido ¡Qué alivio! El sudor en su nívea piel indicaba el esfuerzo de la carrera — Algodón de Azúcar…  — lo llamo para que la viera pero ella nunca supo si lo hizo porque decir su nombre la hizo recordar como sus manos se soltaron en la catástrofe y naufragio del navío. María bajo la mirada, encontrándose con la cara ladeada del peludo amigo marrón, sus ojos ambarinos por un momento se llenaron de tristeza, tristeza por no haber sido capaz de aferrarse a su adorado masculino, y decepcionarlo en algo tan simple como sujetarlo.

Antes de poder decir algo, llegaron más personas, entre ellas el gigante Thrym-sama, quien al verlos los sujeto como muñecas y les abrazo sin pudor transmitiéndoles todo el amor y desesperación de perder y reencontrar a sus nakamas — Thrym-sama. Mi corazón se alegra mucho verlo pero no me apriete tanto, mi amigo puede resultar herido...  — le correspondió con cariño su afecto, moviendo su cara contra la parte del cuerpo del gigante que la toco, como si fuera un cachorro con su dueño, pero también le reitero la presencia del desmayado y herido mink — ¿Esta Cara Melo con usted?  — le pregunto volviendo a quedar en el suelo, ahora sabia como se sentía su Peluche al ser jaloneado por ella de un lado a otro. También pudo ver a Cara Cortada, el tipo a quien acuso con su hermano.

Al quedar en el suelo, la celeste se quito por completo la capa, colocándosela como pudo al mink desmayado, no quería miradas curiosas sobre su durmiente amigo. Así pues, se revelo su vestimenta: Unas botas altas, que le llegaban a la altura de la pantorrilla. Un pantalón corto de jean, que dejaba al descubierto sus preciosas y níveas piernas. Cómo camisa llevaba su posesión más valiosa, con la frase a la altura de sus pechos que decía: “TENGO UN HERMANO LOCO, Y NO ME DA MIEDO USARLO”. Sobre esa camisa, otra de color rojo, estilo overside y con estampados florales playeros, que quedaba holgada y larga. Su cabello celeste, caía suelto hasta la mitad de sus rodillas. Debajo de su camisa overside, llevaba un bolso de medio lado, cerrado con cierre y lengüeta, color marrón oscuro. En sus manos llevaba puestos sus guantes de cuero.

MM


Contenido Oculto

“Déjame apoyarte”

La voz de su hermano volvió a resonar, María se mantuvo en el perímetro de Hyakinthos, ella nunca invadía su espacio personal… aunque quisiera abrazarlo y consolarlo, y menos ahora que se sentía culpable por haber soltado su mano. La semi sirena camino y se dejo caer al suelo, con su mink hurón, a quien continuaba abrazando como si de un peluche se tratase, quizás, y solo quizás, estaba proyectando en él lo que quería hacer con el hombre rosado pero que nunca se atrevería: buscando y recibiendo consuelo en el calor de otro — ¿Dónde está Fantasma? ¿Dónde está bonita? — pregunto viendo como otro gigante, llegaba al barco… a él lo recordaba, era quien había estado diez puestos por delante de la fila en el muelle… cuando el pequeño niño pregunto por su altura…

¿Pequeño niño?
¿Muchas personas?
¿Dónde estaban todos?
…
…

Y ahí, la joven, entendió el nivel de la masacre, el genocidio que ocurrió en aquellas aguas. Habían partido miles, ahora eran unos pocos… sobrevivientes. ¿Qué demonio había pasado ahí? ¿Por qué habían jugado con tantas vidas? Nada de esto podía ser una cruel casualidad… — Están todos muertos… ¿están todos muertos? El niño y su madre, en el muelle, querían escapar de su miseria, yo los ayude… yo los condene…  — murmuro siendo el mink dormido el único que podría escucharla mientras entendía la profundidad de todo lo que ya no veían sus ojos. María había visto muchas cosas en su corta vida como prisionera y como prostituta, sabía que los bajos instintos de muchos individuos eran incuantificables por lo que un exterminio así no sería nada para quien tuviera poder y recursos… su corazón se apretó con dolor, y por primera vez en mucho tiempo, dejo de lado a los grillos en su cabeza, para sentir… sentir como la realidad la golpeaba recordándole la barbarie del mundo, del hombre y su propia humanidad.

Abrazando al mink, busco consuelo en su peludo cuerpo… por lo menos a él lo salvaría, él no moriría, él… y sus sueños, no quedarían ahí. María se recluyo en si misma, quedando callada por el resto de las intervenciones y llegadas. Sentada en el suelo del barco, justo al lado derecho, reposando su espalda contra una de las barandas/muros del navio, con Varoganchin entre sus brazos como un peluche inerte y sin voluntad, envuelto en su capa negra con capucha que solo dejaba ver el cuerpo de alguien más no su identidad.

[Imagen: chica-t%C3%ADmida-de-anime-abrazando-un-...035239.jpg]

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Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [BARCO COMERCIAL] - por Maria Merlot - 25-11-2025, 05:55 AM

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