24-11-2025, 08:38 PM
[personajeinvalido=2283]
Había llegado tarde.
Y no solo eso: para cuando la pantera alcanzó el lugar, muchos de los involucrados en aquel extraño episodio ya estaban allí antes que él. El área alrededor de la torre, ahora claramente un punto de reunión improvisado, estaba repleta de figuras conocidas.
Moja reconoció varias caras. Demasiadas.
La mayoría pertenecían a piratas con recompensa, rostros que había visto en informes y tablones de búsqueda: criminales de trayectorias dudosas, grupos notorios y algunos individuos cuya reputación bastaba para causar problemas. Entre ellos, vio a Owen y Mercedes, los dos que, minutos atrás, habían sido sus aliados improvisados contra Uoni. Aunque habían luchado juntos, eso no cambiaba quiénes eran. Pero Moja no era un insensato.
*No es momento de arrestar a nadie… no con solo Stroud, Kibai y yo aquí. Lo sabía perfectamente. Intentar capturar a alguien en esa situación sería imprudente, incluso suicida. La prioridad era entender qué estaba ocurriendo, sobrevivir y esperar el momento adecuado para actuar… si es que ese momento llegaba.* Pensó Moja
Mientras analizaba la escena, dos figuras nuevas aparecieron entre la multitud, llamando la atención de todos. Un gyojin cubierto por una capa oscura, de mirada fría y movimientos medidos, y un mink mono vestido con un atuendo tan extravagante que contrastaba violentamente con el ambiente tenso del lugar. Ambos comenzaron a hablar con una soltura inquietante, ofreciendo sus “servicios”: extraer y vender frutas del diablo. Moja sintió cómo se le tensaban los músculos. Nunca había oído de nadie capaz de arrancar una fruta del diablo del cuerpo de un usuario. Además, algo en su actitud, demasiada confianza, demasiada sonrisa, le generaba desconfianza.
*Ni loco dejaría que alguien tocara mis habilidades… y menos un par como estos.* Pensó Moja
Mientras las voces se alzaban en discusiones, ofertas y amenazas veladas entre piratas, Moja aprovechó el ruido generalizado para desplazarse discretamente entre la gente. Su objetivo era claro: reunirse con Stroud y Kibai. Si algo salía mal, y con tantos piratas juntos, era muy probable, era mejor permanecer cerca de los suyos. Se colocó junto al contramaestre, manteniendo la mirada siempre en movimiento, atento a cualquier gesto o alteración.
-¿Qué hacemos ahora, contramaestre?- preguntó con voz baja y firme, suficiente para llegar solo a los oídos de Stroud.
Era una pregunta directa, pero también un recordatorio: Moja estaba listo para actuar. Solo necesitaba una orden.
Había llegado tarde.
Y no solo eso: para cuando la pantera alcanzó el lugar, muchos de los involucrados en aquel extraño episodio ya estaban allí antes que él. El área alrededor de la torre, ahora claramente un punto de reunión improvisado, estaba repleta de figuras conocidas.
Moja reconoció varias caras. Demasiadas.
La mayoría pertenecían a piratas con recompensa, rostros que había visto en informes y tablones de búsqueda: criminales de trayectorias dudosas, grupos notorios y algunos individuos cuya reputación bastaba para causar problemas. Entre ellos, vio a Owen y Mercedes, los dos que, minutos atrás, habían sido sus aliados improvisados contra Uoni. Aunque habían luchado juntos, eso no cambiaba quiénes eran. Pero Moja no era un insensato.
*No es momento de arrestar a nadie… no con solo Stroud, Kibai y yo aquí. Lo sabía perfectamente. Intentar capturar a alguien en esa situación sería imprudente, incluso suicida. La prioridad era entender qué estaba ocurriendo, sobrevivir y esperar el momento adecuado para actuar… si es que ese momento llegaba.* Pensó Moja
Mientras analizaba la escena, dos figuras nuevas aparecieron entre la multitud, llamando la atención de todos. Un gyojin cubierto por una capa oscura, de mirada fría y movimientos medidos, y un mink mono vestido con un atuendo tan extravagante que contrastaba violentamente con el ambiente tenso del lugar. Ambos comenzaron a hablar con una soltura inquietante, ofreciendo sus “servicios”: extraer y vender frutas del diablo. Moja sintió cómo se le tensaban los músculos. Nunca había oído de nadie capaz de arrancar una fruta del diablo del cuerpo de un usuario. Además, algo en su actitud, demasiada confianza, demasiada sonrisa, le generaba desconfianza.
*Ni loco dejaría que alguien tocara mis habilidades… y menos un par como estos.* Pensó Moja
Mientras las voces se alzaban en discusiones, ofertas y amenazas veladas entre piratas, Moja aprovechó el ruido generalizado para desplazarse discretamente entre la gente. Su objetivo era claro: reunirse con Stroud y Kibai. Si algo salía mal, y con tantos piratas juntos, era muy probable, era mejor permanecer cerca de los suyos. Se colocó junto al contramaestre, manteniendo la mirada siempre en movimiento, atento a cualquier gesto o alteración.
-¿Qué hacemos ahora, contramaestre?- preguntó con voz baja y firme, suficiente para llegar solo a los oídos de Stroud.
Era una pregunta directa, pero también un recordatorio: Moja estaba listo para actuar. Solo necesitaba una orden.
Offroll
*Pienso* -Hablo- Narro
![[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]](https://i.imgur.com/5IZMHzN.jpeg)
