[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE]
#15
[personajeinvalido=2283]

Krysser fue el segundo en llegar a lo alto de la torre. Había escalado los últimos metros sin siquiera pensarlo, impulsándose con todas sus fuerzas hasta alcanzar la plataforma superior. El aire allí era más frío, más limpio, y desde ese punto podía ver todo el desastre hundiéndose a su alrededor. Pero lo que realmente llamó su atención estaba justo enfrente. Fyodor ya estaba allí.

-Es jodidamente rápido... -Pensó para sus adentros, sonriendo amargamente por aquella "derrota" a manos de su compañero. 

Desde lo alto de la torre, erguido y respirando con calma forzada, con el rostro aún manchado por la sangre seca ajena, podía contemplar mejor la escena que había venido dibujando en su mente. Las plataformas, los barcos, el camino de piedra que aún recorrían varios individuos tan valientes o idiotas como ellos dos. Todo.

Y, justo detrás de Fyodor, un objeto enorme, completamente cubierto por capas y capas de cadenas gruesas. No había forma de distinguir su forma exacta, solo un volumen irregular, como si hubieran querido ocultar no solo su contenido, sino su silueta misma.

Fyodor ni siquiera tuvo que decir nada, el mink lo entendió al instante. Ese objeto era importante para ellos, demasiado para dejar que aquellos que pronto llegarían trataran de reclamarlo. Y, por aquella razón, Fyodor quería evitar que cualquiera lo viera.

El tigre avanzó dos pasos, miró a su compañero de reojo y sin más ceremonia se dejó caer sentado justo encima del bulto encadenado, apoyando los antebrazos sobre las rodillas y fingiendo que lo hacía por la mera comodidad de no permanecer en pie, quedando completamente cubierto por sus ropajes, que ayudaban a tapar el cofre.

Nadie pasaría por allí sin tener que pasar antes por él. No era la primera vez que Krysser hacía de muro, y ambos sabían que lo hacía bien.

Pronto, los aromas comenzaron a llegar desde la escalera. Primero un par de pasos apresurados. Luego otros más pesados. Finalmente, un murmullo creciente mientras distintas figuras emergían en la parte superior de la torre. Los supervivientes de aquellos macabros juegos, los valientes que se habían atrevido a desafiar aquella última fase, sin duda la más peligrosa. O, tal vez, solo aquellos suficientemente desesperados como para subir hasta la cima por no tener otro lugar al cual regresar, como el dúo de cazadores en cierta forma.

Krysser los fue observando uno a uno. Rastros de sangre, sudor, heridas abiertas. Algunos apenas se mantenían en pie. Otros estaban demasiado enteros como para no levantar sospechas. Cada olor le decía más que cualquier nombre, y con ellos se quedaría durante más tiempo.

Fue entonces cuando lo vio, tal y como sus sospechas dibujaban con aquellos barcos del fondo, había un marine. Y no solo uno, parecían tener su propio grupo. 

El uniforme estaba sucio, desgarrado, pero seguía siendo claramente un marine. El hombre comenzó a hablar como un gesto algo pasivo, tratando de imponer calma a un grupo que no tenía razones para aceptarla.

-Escuchadme todos. Soy Stroud Redgrave, Contramaestre de la Marina...

Con aquellas palabras, el marine comenzó un discurso con el cual parecía tratar de ayudar. Krysser no sabía si pensar que aquel hombre era ingenuo o si tenía intenciones ocultas, pero de igual forma, su intento de calmar a la gente no llegó a germinar.

Uno de aquellos aromas, perteneciente a una inmensa sombra alada que solo podía ser descrita como "un Fyodor con anabolizantes", tomó la palabra.

Su clásica piel oscura, aquellas alas negras plegadas, y un fuego tenue ardiendo en la base de la espalda, no dieron lugar a la duda. Se trataba de un lunarian, uno enorme y bien armado. El tipo irradiaba una confianza arrogante y peligrosa incluso a varios metros de ellos, el tipo de presencia que llena el espacio incluso sin hablar. Pero, por desgracia para todos, habló.

-Ustedes dos... -Gruñó, señalando directamente a Krysser y a Fyodor. -Aunque parecen imbéciles, no parecen confabulados con Uogo Sakana. Aun así, están aquí solos. ¿O realmente es su misión pelearse con todos?

La palabra "imbéciles" resonó en la cabeza de Krysser como un tambor, pero no uno de orquesta, sino el de un arma a punto de dispararse. Sintió la furia encenderle el pecho, pesada y densa. Le picaron los músculos en una comezón ardiente de pura furia, deseando incorporarse y responder con algo más que palabras. Pero únicamente sonrió. Una sonrisa amplia, tranquila, de esas que enseñan los colmillos pero no los usan. Y tampoco dijo nada, ni hizo falta hacerlo, porque Fyodor, quien era sin duda alguna la voz de aquel dúo, ya estaba dando un paso al frente para ello.

Su compañero levantó una mano, casi en un gesto educado, y su voz salió con la misma calma insolente que siempre usaba cuando se disponía a humillar a alguien sin mover un dedo.

-Siento si nuestra idiotez le resulta incómoda a su excelencia. -Dijo Fyodor, con una excelsa muestra de sarcasmo y aparentemente casi arrastrando las palabras con gusto. -Pero aquí estamos ocupados curándonos de las heridas provocadas en estos dichosos juegos y, después de derrotar a Uoyon, yo no tengo ganas de seguir peleando. -Krysser disfrutó cada segundo, y su compañero remató con una mordaz despedida. -Por lo que… aire, moreno. Que las peleas son en otra ventanilla.

Hubo un silencio tenso, uno de esos que a menudo marcan el delicado equilibrio entre la paz y la violencia.

Pero Krysser seguía sentado sobre el objeto encadenado, sin moverse, sin apartar la sonrisa. Aunque estaba listo para levantarse en cualquier instante, con los reflejos a flor de piel para reaccionar a cualquier movimiento... Menos al que sucedió entonces. 

Un estallido, como el de una burbuja rompiéndose en el aire, cautivó a todos los presentes. Y no era para menos, pues a aquel sonido le acompañó una presencia de otro mundo, o al menos parecía de otro tiempo. Un enorme galeón en un lamentable estado incluso a los ojos inexpertos de Krysser había aparecido de la nada. Confiaba en su vista para no haberlo pasado por alto al llegar, pero sobretodo en su olfato para jamás haber ignorado aquellos olores a madera humedecida y enmohecida. 

Sin apenas tiempo para procesar lo que estaba sucediendo, la dupla que parecía capitanear la extraña nave se apuró a presentarse, no sin intentar pisarse el uno al otro de forma ciertamente cómica. 

Según dijeron, eran capaces de eliminar los poderes de las frutas malditas. ¿Por qué alguien querría renunciar a una ventaja tan enorme? Era absurdo... Y aún así, parecía que tendrían voluntarios. Sin embargo, era más tentadora la opción de comprar un poder de aquellos. Una lástima ser pobres como ratas. Además, no se arriesgaría a tener un poder inútil, por ahora era mejor ir sin "fruta" de esas un tiempo.

Por si fuera poco, aún no confiaba del todo en aquellos dos tipejos extraños. Por el momento se limitaría a esperar, las decisiones del resto decidirían la suya.


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Espiritu: 183 + 0 = 183


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - por Krysser - 24-11-2025, 07:08 PM

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