20-11-2025, 05:02 AM
(Última modificación: 25-11-2025, 07:00 AM por Maki D. Zen'in.)
Era un día de relajo, un día hermoso, lleno de cosas buenas y bellas, Maki se divertía, Maki se distendía, Maki tendría que tocar en un par de horas y Maki sobre todo había conocido a mucha gente amble, en su misma vibra y en la misma mentalidad de relajo, al principio no quería problemas, principalmente por que estaba drogada hasta el culo de marihuana. Pero esto… era el colmo, no la dejaban beber y tampoco le dejaban bailar y mucho menos tener amistad o quizás algo mas con chicos guapos. No era precisamente recatada, mucho menos una mosquita muerta. Es más, seguro se comería completo a este papanatas que a todas luces necesitaba ayuda.
La gran patada, fugaz, asesina, precisa y sin miramientos podría a ver matado fácilmente a una persona normal, pero su objetivo no parecía serlo. Por ello sonrió al descender al suelo, al notar que su pierna temblaba por la excesiva fuerza de su golpe y finalmente la alzo, le dio una palmada como si fuera un crio y entonces piso fuerte contra el piso que levanto astillas y polvo alrededor. Sus músculos se marcaron detrás de ese pantalón de cuero de una sola pierna… su cola de caballos e movió de un lado a otro como una serpiente y rugió… —VAMOS VAMOS VAMOS!!! ENCIENDETE!!— Comenzó a caminar contra la bestia rugiente. Mientras comprobaba que el chico lindo estuviera medianamente bien.
Se notaba fuerte y seguro saldría de esta caminando, mientras caminaba tarareaba una tonada en su mente, una que le dotaba de tranquilidad ante las situaciones peliagudas… se agacho… tomo algo del suelo, algo sin importancia, parecía ser un encendedor, una brillante bonito, seguro que alguien huyendo de la tontería lo dejo caer. Se lo guardo. Por… por… no sabía porque, pero siempre se robaba cosas sin importancia. Retomo su paso, bamboleante y provocador… —Vamos… no creo que solo tengas eso primor.— Reto con una voz cambiante, sensual, provocadora y dulce, tanto como un beso con el sabor de la miel.
Ella vio su acción, a la velocidad de la hermosura, como se limpio la sangre, se peino?... claro que sí, ella le sonrió y estuvo a punto de soltar una risita picara, sonrió entonces con una amplia blanca y destellante sonrisa enmarcada en unas horrendas cicatrices de quemaduras. Solo un loco desquiciado le encontraría bella. Cuando el enemigo se incorporó ella separo las piernas, una frente a la otra, el puño derecho apuntando al frente flexionado con el brazo pegado su pecho y el otro en forma horizontal, tras de sí, listo para dar la madre de los puñetazos después de defender con el izquierdo… pero… entonces apareció ella, una chica hermosísima, tanto que Maki sintió envidia de manera instantánea.
En cosa de segundos calmo a la criatura, y apoyado por el muchacho esta pareció abandonar su espíritu de lucha. ¿Por… amor? Solo bastaron un par de palabras cursis para que el enemigo abandonara su postura de combate, entonces Maki sintió que le tomaban el pelo, su ceño se frunció, y estuvo a punto de ir a partirle la madre al idiota… —Espera tarado… nadie me deja caliente por puñetaz… … … — Se detuvo cuando escucho al castaño hablarle. Puso sus puños en su cintura y no podía creer lo que pasaba… su frustración comenzó a crecer y sus puños calientes necesitaban reclamar otra víctima. Tan rápido como llego, se fue.
Ante sus palabras, Maki miro detrás de si, y comprendido que le decían a ella… se apunto inocentemente a su propio rostro algo confundida. —Que?... crees que estoy ciega… atolondrado y vaya que directo… no… hasta donde recuerde estoy sola… a que… viene esa pregunta.— Sintió como su ira retrocedió poco a poco y su semblante comenzó a cambiar… camino hasta la media barra en pie y se bebió de un sorbo uno de los vasos y el otro lo mantuvo en equilibrio agarrando el vaso desde arriba. Con su ultima palabra, la música pareció llenar nuevamente el ambiente. Enérgica, movida y alegre.
La gran patada, fugaz, asesina, precisa y sin miramientos podría a ver matado fácilmente a una persona normal, pero su objetivo no parecía serlo. Por ello sonrió al descender al suelo, al notar que su pierna temblaba por la excesiva fuerza de su golpe y finalmente la alzo, le dio una palmada como si fuera un crio y entonces piso fuerte contra el piso que levanto astillas y polvo alrededor. Sus músculos se marcaron detrás de ese pantalón de cuero de una sola pierna… su cola de caballos e movió de un lado a otro como una serpiente y rugió… —VAMOS VAMOS VAMOS!!! ENCIENDETE!!— Comenzó a caminar contra la bestia rugiente. Mientras comprobaba que el chico lindo estuviera medianamente bien.
Se notaba fuerte y seguro saldría de esta caminando, mientras caminaba tarareaba una tonada en su mente, una que le dotaba de tranquilidad ante las situaciones peliagudas… se agacho… tomo algo del suelo, algo sin importancia, parecía ser un encendedor, una brillante bonito, seguro que alguien huyendo de la tontería lo dejo caer. Se lo guardo. Por… por… no sabía porque, pero siempre se robaba cosas sin importancia. Retomo su paso, bamboleante y provocador… —Vamos… no creo que solo tengas eso primor.— Reto con una voz cambiante, sensual, provocadora y dulce, tanto como un beso con el sabor de la miel.
Ella vio su acción, a la velocidad de la hermosura, como se limpio la sangre, se peino?... claro que sí, ella le sonrió y estuvo a punto de soltar una risita picara, sonrió entonces con una amplia blanca y destellante sonrisa enmarcada en unas horrendas cicatrices de quemaduras. Solo un loco desquiciado le encontraría bella. Cuando el enemigo se incorporó ella separo las piernas, una frente a la otra, el puño derecho apuntando al frente flexionado con el brazo pegado su pecho y el otro en forma horizontal, tras de sí, listo para dar la madre de los puñetazos después de defender con el izquierdo… pero… entonces apareció ella, una chica hermosísima, tanto que Maki sintió envidia de manera instantánea.
En cosa de segundos calmo a la criatura, y apoyado por el muchacho esta pareció abandonar su espíritu de lucha. ¿Por… amor? Solo bastaron un par de palabras cursis para que el enemigo abandonara su postura de combate, entonces Maki sintió que le tomaban el pelo, su ceño se frunció, y estuvo a punto de ir a partirle la madre al idiota… —Espera tarado… nadie me deja caliente por puñetaz… … … — Se detuvo cuando escucho al castaño hablarle. Puso sus puños en su cintura y no podía creer lo que pasaba… su frustración comenzó a crecer y sus puños calientes necesitaban reclamar otra víctima. Tan rápido como llego, se fue.
Ante sus palabras, Maki miro detrás de si, y comprendido que le decían a ella… se apunto inocentemente a su propio rostro algo confundida. —Que?... crees que estoy ciega… atolondrado y vaya que directo… no… hasta donde recuerde estoy sola… a que… viene esa pregunta.— Sintió como su ira retrocedió poco a poco y su semblante comenzó a cambiar… camino hasta la media barra en pie y se bebió de un sorbo uno de los vasos y el otro lo mantuvo en equilibrio agarrando el vaso desde arriba. Con su ultima palabra, la música pareció llenar nuevamente el ambiente. Enérgica, movida y alegre.

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