18-11-2025, 02:51 PM
El arquero se mantiene calmado, observando la situación empezando ya a lograr contener sus emociones y pensamientos, dejando de lado el impacto de los recuerdos que brotaron por la similitud de la peliazul con Titta y centrándose en lo que es primordial en este momento, mantenerse atento a cualquier cosa que pueda ocurrir, después de ser atacado sin previo aviso y sin motivo aparente el pelirrojo no confía en que no vayan a preparar alguna treta más. Además, está con alguien que le ha amenazado abiertamente, la muchacha que se autodeclaró su esposa y provocó todos los recuerdos y el tirador que, al igual que el mink, fue acribillado por los ataques del pelinegro odiamarines para asegurar que el lunático que los atacó cayera de inmediato. En ese momento ve como el lunarian le habla a la encapuchada, a quien Bertram ha visto la cara en ese breve momento en el que ella los casó, y debido al semblante tan parecido con su amiga duda que la vaya a olvidar fácilmente. Ambos parecen hablar del botiquín y poder curarse, siendo que Bertram no está en su mejor momento pero no está, ni de lejos, tan mal como el tirador alado que se llevó un buen golpe.
De pronto el contramaestre empieza a escuchar como crujidos provenientes de las paredes por lo que inmediatamente se pone de pie, observando atentamente las paredes y todo lo que le rodea, algo malo está por pasar, y es ahí que todo el caos parece desatarse sin darles oportunidad de evitarlo. Las paredes empiezan a romperse en múltiples rocas que caen hacia todos como una lluvia despiadada capaz de aplastarlos sin piedad. Esto demuestra que seguramente esas paredes no eran naturales, tampoco fabricadas por medios tradicionales o no estaban pensadas para durar más de lo que durase el combate que enfrentaron, pero ahora es una amenaza temible, no es algo que esperes y por lo tanto la sorpresa puede ser letal para alguien. El joven arquero trata de evitar en la medida de lo posible ser aplastado por las rocas, moviéndose para apartarse de la zona con mayor densidad de rocas cayendo, sin embargo al ser tantas no puede evitar por completo todas las rocas recibiendo varios impactos por todo el cuerpo mientras usa sus manos para cubrir la cabeza y evitar un daño letal por un golpe mal dado.
Adolorido por los golpes, con magulladuras por su cuerpo y el hombro aún irradiando dolor el joven pelirrojo agudiza la vista, forzando sus ojos para intentar ver más allá en esa oscuridad y en la distancia buscando saber el paradero y estado de sus compañeros, no sabe qué les habrá pasado, si habrán logrado derrotar al psicópata que les tocó o no tuvieron tanta suerte. También busca a ver qué hacer ahora, pues está en medio del mar sin posibilidad de avanzar a nado, dado que es un mar peligroso y a saber la clase de bestias que pueda haber bajo la superficie del agua. El joven cazador ve en una de las plataformas al contramaestre Redgrove junto a Moja, mientras que en una plataforma diferente se encuentra Kibai, siendo que al parecer todos lograron vencer a sus respectivos lunáticos, una buena señal. En ese punto ve como Stroud y Moja yendo hacia la torre, mientras que él mira hacia el lugar donde se halla el Royal Quiver, su pequeña goleta que si bien sufrirá un tanto en estas aguas es mejor que nada.
Bertram mira a los que fueron sus compañeros de combate, desconociendo sus identidades y nombres y dice -Hasta que nos volvamos a ver, solo espero no sea en las mismas condiciones.- Tras eso empieza a moverse hacia su propio barco, dándose cuenta al instante que la joven también va en el sentido opuesto a la torre esbozando una ligera sonrisa al ver que parece importarle más el pobre mink que el posible tesoro que espere en la torre de los locos que los usaron de entretenimiento. El joven arquero mientras corre coloca su arco en su espalda y sigue corriendo hasta subir al barco, donde lo primero que hace es ir a la bodega a comprobar el estado de Rasmussen y que no falte nada de las reservas que tienen para el viaje.
De pronto el contramaestre empieza a escuchar como crujidos provenientes de las paredes por lo que inmediatamente se pone de pie, observando atentamente las paredes y todo lo que le rodea, algo malo está por pasar, y es ahí que todo el caos parece desatarse sin darles oportunidad de evitarlo. Las paredes empiezan a romperse en múltiples rocas que caen hacia todos como una lluvia despiadada capaz de aplastarlos sin piedad. Esto demuestra que seguramente esas paredes no eran naturales, tampoco fabricadas por medios tradicionales o no estaban pensadas para durar más de lo que durase el combate que enfrentaron, pero ahora es una amenaza temible, no es algo que esperes y por lo tanto la sorpresa puede ser letal para alguien. El joven arquero trata de evitar en la medida de lo posible ser aplastado por las rocas, moviéndose para apartarse de la zona con mayor densidad de rocas cayendo, sin embargo al ser tantas no puede evitar por completo todas las rocas recibiendo varios impactos por todo el cuerpo mientras usa sus manos para cubrir la cabeza y evitar un daño letal por un golpe mal dado.
Adolorido por los golpes, con magulladuras por su cuerpo y el hombro aún irradiando dolor el joven pelirrojo agudiza la vista, forzando sus ojos para intentar ver más allá en esa oscuridad y en la distancia buscando saber el paradero y estado de sus compañeros, no sabe qué les habrá pasado, si habrán logrado derrotar al psicópata que les tocó o no tuvieron tanta suerte. También busca a ver qué hacer ahora, pues está en medio del mar sin posibilidad de avanzar a nado, dado que es un mar peligroso y a saber la clase de bestias que pueda haber bajo la superficie del agua. El joven cazador ve en una de las plataformas al contramaestre Redgrove junto a Moja, mientras que en una plataforma diferente se encuentra Kibai, siendo que al parecer todos lograron vencer a sus respectivos lunáticos, una buena señal. En ese punto ve como Stroud y Moja yendo hacia la torre, mientras que él mira hacia el lugar donde se halla el Royal Quiver, su pequeña goleta que si bien sufrirá un tanto en estas aguas es mejor que nada.
Bertram mira a los que fueron sus compañeros de combate, desconociendo sus identidades y nombres y dice -Hasta que nos volvamos a ver, solo espero no sea en las mismas condiciones.- Tras eso empieza a moverse hacia su propio barco, dándose cuenta al instante que la joven también va en el sentido opuesto a la torre esbozando una ligera sonrisa al ver que parece importarle más el pobre mink que el posible tesoro que espere en la torre de los locos que los usaron de entretenimiento. El joven arquero mientras corre coloca su arco en su espalda y sigue corriendo hasta subir al barco, donde lo primero que hace es ir a la bodega a comprobar el estado de Rasmussen y que no falte nada de las reservas que tienen para el viaje.
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