[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 4]
#43
Inspeccionar un cuerpo extraño, el de un gyojin, con extrañas formas y extrañas características siempre era grato de hacer y de ver, siempre hay algo nuevo por aprender, algo que después puedes aplicar en cuerpos ajenos. La medicina no nació de ver los cuerpos de los muertos en su lejanía, con ese respeto que tan solo los más creyentes (daba igual de qué secta) eran capaces de entregar a una etapa más de todo ente viviente. La medicina venía de algo menos estético, menos agradable, sino de experimentar con la carne. Pero continuar con la labor que Hyakinthos había impuesto era difícil pues pronto todo empezó a caer a nuestro alrededor. El suelo empezó a crujir, las paredes desaparecían, los peñascos amenazaban con golpearnos, el cuerpo del gyojin yacía inmóvil a pesar de todo el escándalo que aquella destrucción estaba causando. Toda mi piel se erizó ante el temor de ser aplastada. Era una idea que tanto de día como de noche asolaba mi mente, no me pilló desprevenida ese pensamiento, pero sí que fue novedoso que ese miedo de repente se sintiese tan real. La cabeza no me permitía decirle nada a Maki y pedir compartir una mísera parte de ese botín. Había algo más importante por lo que luchar, algo por lo que habíamos estado luchando en todo momento: la vida. Todo mi cuerpo gritaba una sola cosa: corre.


Giré mi cabeza a toda prisa, buscando con la mirada a Gwen, no podía dejarla atrás. Todo tipo de posibilidades empezaron a pasarse por mi cabeza: cargar a Gwen en brazos, intentar atravesar las estructuras sin dañarnos y huir. No, un solo mal golpe para ella y podía salir herida— . ¡Ay, joder, esto no me gusta! ¡Maki tiene razón, deja ya el cadáver, que no te va a llevar a ningún lado! —fue lo único que alcancé a decir, a gruñir y gritar antes de notar una aroma reconocible para mí, cubriendo toda mi diminuta figura. Tan solo necesité alzar la mirada para ver la imponente figura de aquel que había sido mi compañero durante aquellos agónicos momentos. Su presencia, por alguna razón, me relajó. Otro crujido más fuerte me alertó. Ahí me percaté de que aquel cuerpo de unos cuatro metros nos estaba protegiendo del daño. Me enojé momentáneamente con él. ¡Ya le había dicho que como se le saltara el vendaje, yo no iba a ser más delicada! Pero el acto de heroicidad era superior al enfado que yo sentí, así que tan solo sonreí y suspiré aliviada.


Sentí el polvo de las rocas en mis ojos, el olor a mar volvía a ser detectable, y el aire empujándome por la espalda cuando los bloques estallaban a nuestro alrededor. Teníamos que volver con nuestra tripulación o, como poco, poner a salvo a Gwen pero la petición de Dong me descolocó. ¿Ir hacia la torre? Cuando los barcos estaban en dirección contraria. Joder. Le había curado y él nos estaba salvando para lanzarnos a la muerte. Lo peor no fue su propuesta, sino mi respuesta—. Está bien —dije al fin, subiéndome al dedo que Dong me había tendido. Me escabullí por encima de su brazo para tener una mejor sujeción sobre sus hombros—. Vamos a la torre. Si tú vas, yo voy. De lo contrario, ¿quién te curará otra vez? —lo miré de reojo y por un momento sentí que la tensión de mi cuerpo se aflojaba—. Pero que quede claro, Dong: si nos caemos, te voy a gritar en caída libre hasta que toquemos el suelo, porque caerás conmigo —añadí con un tono borde-cariñoso, ese que me sale cuando estoy intentando disimular la preocupación que siento. Cuando él por fin empezó a elevarse, el suelo empezó a alejarse aún más de mí. Me aferré a él. Miré a Gwen cuando noté que el aire se volvía cada vez menos denso y notaba más la presión sobre mi cuerpo. El aire me golpeaba en la cara y la adrenalina me recordaba que seguía viva. Escuché de fondo las protestas de Maki, que no parecía muy divertida con la situación—. ¡Lo siento! —le grité en mi propio nombre. Visto lo visto pensé que Dong no creería siquiera conveniente disculparse con ambos.


— ¿Me presenté al inicio siquiera? Soy Alana, por cierto, aunque mi nombre completo es Alana Sahiba. Un gusto, Dongryong Lu Yan —yo no era la mejor recordando nombres y caras, tampoco la peor, pero el catastrófico inicio no había sido lo mejor para ayudarme a retener nombres. ¿Caras? Eso por descontado. Me recoloqué, firme, viendo cómo poco a poco nos acercábamos a la torre hasta que la distancia desapareció—. Gracias otra vez, por cierto. No sé cuántas vidas te debo ya —primero contra Uogo, después las propias piedras. ¿Qué nos depararía en aquella torre? ¿Tal vez algún Uo-shichi? Sonreí, conteniendo la risa que mi propia mala broma había generado en mi cabeza—. ¿Fruta del diablo? No, no he tenido el honor o la desgracia de consumir una. Soy una… Tontatta, soy así de nacimiento, tal y como lo fueron mis padres y mis abuelos antes que ellos. ¿Y tú? —en este caso hablaba de las alas, que no habían pasado desapercibidas en ningún momento.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 4] - por Alana Sahiba - 18-11-2025, 01:34 PM

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