[T1 - Presente Absoluto] - Busqueda y Captura: Ryoma - "El Martillo"
#1
Isla Karate - Dia 5 de Invierno, Año 16

El mediodía reposaba pesado sobre la Isla Karate, ese tipo de calor templado que no abrasa pero que se cuela en la ropa y en los pulmones con la misma insistencia. El bosque de bambú del este, alto y espeso como un muro natural, retenía la humedad en su interior. Allí dentro, el aire era espeso, casi inmóvil, y los tallos se balanceaban con un susurro profundo que parecía surgir de todas partes a la vez.
Enji avanzaba por la senda estrecha sin prisa, con el cigarro a medio consumir entre los dedos. A cada paso, la tierra húmeda cedía bajo sus botas, y el olor a savia fresca se mezclaba con el leve aroma de madera astillada. Estaba siguiendo un rastro, no era algo evidente, pero para los ojos de un Marine aquel detalle no pasaba inadvertido. Entre los tallos, algunos mostraban cortes inclinados, recientes, marcados con violencia suficiente para dejar fibras abiertas hacia afuera. Ahí estaba el rastro. 
Antes de empezar su búsqueda, él den den mushi había dado su orden. La voz de su superior, seca y directa, resonaba todavía en su memoria:

«Ryoma, alias “El Martillo”. Ex-discípulo expulsado por fracturar el brazo de un compañero durante un entrenamiento. Desde entonces, tres dojos pequeños han sufrido sus ataques. Entra, provoca, hiere, se marcha. Ningún motivo más allá de saciar su ego.»
Había sonado un crujido de papeles, un bufido resignado.
«Última ubicación: bosque de bambú del este. Marca los árboles con un símbolo de garras. Síguelo. Encuentra al sujeto, evalúa, neutraliza. Nada más.»

Y la línea se había cortado.
Sin dramatismos. Sin advertencias inútiles.
Ahora, siguiendo aquellas señales en la corteza del bambú, Enji llegó a un claro natural donde la luz del sol descendía en un círculo casi perfecto. El suelo estaba removido, marcado por pisadas profundas y golpes en la tierra, como si alguien hubiese entrenado o peleado allí repetidas veces. Todo indicaba que no era un lugar de paso. Era un lugar elegido.
Y en el centro, inclinado ligeramente hacia adelante, un hombre enorme recogía algo del suelo. La espalda ancha, los antebrazos cubiertos de vendas, los nudillos metálicos atrapando la luz del mediodía. La postura hablaba por sí sola: agresiva, tensa, lista para serpentear hacia la violencia con la misma naturalidad con la que otros inhalan aire.
El hombre no necesitó verlo para saber que estaba allí.
-Sabía que la Marina acabaría enviando a alguien -gruñó, sin moverse- Este bosque ya se estaba quedando sin diversión.
Su voz era ronca, áspera, como si hubiese pasado más tiempo peleando que hablando. Luego se incorporó, girando lentamente la cabeza hacia Enji, y una sonrisa rota, cargada de soberbia, se dibujaba en su rostro.
Ryoma “El Martillo”.
Los dos quedaron separados por apenas diez metros de tierra y luz.
El bambú dejó de sonar.
El aire pareció sostenerse en un equilibrio frágil, expectante.
No era el silencio de la calma; era el silencio que nace justo antes de que algo ceda.
Y en ese instante exacto, sin necesidad de palabras, quedó claro que el encuentro no se resolvería con explicaciones ni advertencias.
Cada gesto, cada respiración, cada tensión en el ambiente apuntaba hacia la misma conclusión inevitable:
el enfrentamiento estaba a un solo paso de comenzar.

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[T1 - Presente Absoluto] - Busqueda y Captura: Ryoma - "El Martillo" - por Ubbe - 18-11-2025, 01:22 PM

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