[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#43

Fue imposible para Owen no ponerse automáticamente a la defensiva así su cuerpo esté totalmente petrificado en los calambres producto de su cuerpo completamente maltrecho; Por suerte, los gigantescos moratones que invadían su cuerpo y diversos cortes superficiales parecían detenerse gracias a pequeñas sustancias coagulantes que detuvieron las hemorragias, al igual que algún que otro analgésico que ayudaba a mitigar un poco la tortura que resultaba el simplemente mover su cuerpo. No importaba, ¿Respiraba? ¿Tenía pulso? Suficiente para poder ponerse de pie, continuar, pedir ayuda a inclusive al rubio que promulgaba ser un "Contramaestre de la Marina", aunque el pelirrojo desconociese por completo el significado de ese rango. Se veía joven, tan o más que él, ¿Acaso...era alguna especie de prodigio? No había prestado la suficiente atención a sus habilidades, a las de casi ninguno. No tuvo tiempo mental, siquiera para analizar nada de lo que estaba pasando. Su obsesión por salir lo tenía completamente cegado y, así ellos fuesen de la Marina o capitales del espacio poco le importaba: Iba a necesitarles porque, incluso de pie, tiraba sus rodillas hacia atrás para bloquearlas y evitar caer.

Con su Den Den Mushi en la mano, uno que parecía no emitir reacción alguna, en su hombro sintió el peso de una mano -...- que, buscando genuinamente tranquilizarle, parecía...dejar de lado los roles que tenían en su sociedad, para ser simple y llanamente humanos en pleno estado de supervivencia.

Vamos a buscar la forma de salir de aquí, ya veremos qué hacemos luego. Examina este lado de aquí, e infórmanos si encuentras algo, ¿de acuerdo?

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-...Entendido.-

Necesitaba comunicarse con todo el grupo, y el pelinegro de cabello atado, ciertamente, sería un indudable y excelente aliado para lograr salir de semejante embrollo.

-Hmm... Me gustaría ayudarte, la verdad, pero también debo encontrar a mis amigos, si podemos cumplir ambos objetivos, te ayudaré sin dudarlo.- 

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-Te ayudaré a encontrar hasta el último amigo que vayas a tener en tu vida si me ayudas a encontrar a la chica.-

Owen podría estar sumamente desesperado, pero la calma, en esta clase de situaciones, era imperiosa; Se notaba que el Marine era experimentado o, al menos, tenía un temple muy distinto al que podría tener el estridente pelirrojo, uno fuertemente maltrecho por el daño sufrido en batalla. En el instante que se alejó, para su suerte, escuchó una voz amiga que si bien volvió a crisparle los pelos, sin duda, le ayudó a no sentirse solo en semejante encrucijada emocional y física.

—No tienes que entregar tu libertad a unos marines. No hoy, ni nunca.—

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-¿¡Qué cojones me importa mi libertad si Gwen sufre!?-

Su contestación fue prácticamente automática, queriendo dar un paso hacia adelante -¡NGH!- y sintiendo un gigantesco calambrazo debido a que la totalidad de sus hormonas ya habían dejado de gestarse en su cuerpo, provocándole un rostro repleto de tensión, ceño fruncido y dolor recalcitrante que hasta hizo que ignorase por completo la tormenta de sangre y trozos de carne provocados por la gigantesca Mercedes -Hasta que no lo vea por nuestros propios ojos, Mercedes,- su mirada, totalmente llena de brío, fulgor y determinación, iba directamente hacia la mujer alada, el chico gato y el joven pelinegro de cabello atado, observando cómo aquel tipo parecía tener una obsesión imperiosa con la comida -¿Otra vez está comiendo ese tipo?- de refilón lo había visto hacerlo al menos en una oportunidad y en pleno combate, le resultó inevitable no señalarlo -Y la chica alada...lo está curando. Se conocen de ant-OYE!- y, sin ningún ápice de control de su propio cuerpo mientras la gigantesca mujer valoraba más la paz de ambos dos por sobre otra cosa, colocó al pelirrojo justo a su hombro, como si se tratase de un periquito (No estaba muy lejos de ser uno).

—Busquemos una salida cuñado. —

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-...JODER, ASÍ TE QUERÍA ESCUCHAR, MERCEDES!-

Pero...parecía que la cosa iba a tornarse crítica en un ápice de segundo. ¡CRCK! -¿?- Un crujir, uno fuerte, uno que retumbaba en la reverberación de aquel cuadrilátero de roca falsa y que, con una intensidad estruendosa, llamó la atención del agudo oído del pelirrojo aún subido al hombro de la muchacha. Automáticamente y tratando de mantener el equilibrio aferrándose a las ropas de la muchachita, se puso de pie, ganando unos cinco metros de altura de vista aérea -¡CUIDADO! ¡TODOS!- el pelirrojo, alertando a todo el mundo, sabía que aquellas paredes empezaban a ceder casi desde el primer instante. Su ceño se frunció con fuerzas mientras los desprendimientos, progresivamente, se abalanzaban hacia ellos, uno detrás de otro -¡MERCEDES, CUIDA- pero no fue lo suficientemente rápida para poder evitar aquella marabunta de trozos de piedra ficticia que parecía doler exactamente igual que una de verdad -¡¡!!- cayéndole una directamente en la espalda que apretó los dientes del pelirrojo, cerrando sus ojos y, aplacando el dolor a pura determinación, sintió el fuerte escalofrío de la adrenalina inyectada en su cuerpo nuevamente -¡TODAVÍA NO!- sus ojos, sobresaltados, su cuerpo, lleno de moretones, su ser, destruido, las paredes, derrumbadas a trozos, dejando ver, finalmente, todo lo que había a su alrededor.  Gracias a los cinco metros aéreos ganados, el muchacho pudo divisar una sucesión de plataformas, una más lejana que la otra, encaminada por un pedregoso sendero hecho de puros derrumbes. Pero lo que no pudo creerse, en lo absoluto...

...era quien estaba exactamente en la plataforma siguiente hacia la izquierda de la misma.

[Imagen: ac72315f91c0e56a86b192ac891d5355.jpg]
-¿Gwen?-

Imposible, absolutamente im-po-si-ble que a esos veinte metros de diferencia que les separaban de un cuadrado rocoso al otro no la hubiese visto. Su corazón se detuvo por unos instantes mientras su cuerpo, completo, se estremeció hasta sentir un escalofrío completo. Sus ojos parecían casi hasta escapar de sus cuencas -¡GWEN! ¡AQUÍ ESTOY!- no sabía si Mercedes podía (O iba) a seguirle el paso, pero su obsesión y determinación por proteger a esa mujer hasta las últimas circunstancias escalaba a niveles casi ridículos, buscando reducir aquella distancia de veinte metros de entre ambos cuadriláteros. Se veía perdida, maltrecha, golpeada por lo que pareció ser aquel derrumbe o vaya-a-saber qué le había pasado.

Usó el hombro de Mercedes como un trampolín, dando un fuertísimo salto para aproximarse hacia la siguiente plataforma mientras el viento, agitándole y sacudiéndole sus cabellos y sus ropas mientras el simple contacto del mismo le quemaba. ¡PLASH!, cayó directamente al agua que, empapándole, le obligó a nadar los pocos metros de diferencia que yacían entre ambos, pero las hormonas lo tenían completamente enloquecido -¡MERCEDES! ¡TE VEO MÁS ADELANTE! ¡CORRE, SÁLVATE!- la exclamación del pelirrojo estaba cargadísima de energía y efusividad, desgarrándose la garganta solamente de gritarlo hacia atrás mientras no detenía su marcha ni un solo ápice de segundo -¡GWEN, SIGUE MI VOZ!- ahora, gritó hacia adelante con mucha fuerza, buscando que el excelente oído que la chica le tenía, finalmente, pudiera encontrarles nuevamente en semejante caos y desastre.

Finalmente llegó a la plataforma, trepándola con su cuerpo empapado por el agua del océano sin siquiera parar un solo segundo en detener su marcha y, expectante, ella, aunque sea, supiese que allí estaba la persona que más enamorada estaba de su persona. Agitado, destruido, acalambrado, nada de eso importaba: Allí estaba la mujer que iba a cambiar este mundo torcido y dañado. La mujer que lo cambió a él, derrumbada, herida, lanzándose casi como un misil a protegerla con su cuerpo, abrazándole casi instantáneamente la alcanzó, apegándola a él y, luego de dar una voltereta, cargándola consigo -¡CORRAN! ¡TODOS!- porque el derrumbe parecía ser inminente, incluso, desde la base, o al menos esa era la sensación que provocaba la estructura.

El goteo de sus cabellos y el picor de la sal marina eran dañinos pero, observando con un poco de detenimiento (Y envalentonado por aquello que seguía bombeando su cerebro hasta casi secarlo) podía observar la sutileza de un sendero marcado por una sucesión de rocas que marcaban un camino discreto y directo hacia lo que parecía ser una enorme torre central. Dispuesto, decidido a salir de aquel entorno del averno, parecía no haber mayor camino que proseguir la marcha hasta allí -Te prometí que te protegería,- roca a roca, Owen saltaba, solo impulsado por los latidos de un corazón que parecía inagotable, sosteniendo a la muchachita entre ambos brazos y apegándola a su pecho lo más que podía -y que tu cambiarías este mundo.- su ceño fruncido, su cuerpo gritando detenerse, todo parecía llevarlo hasta el límite -Y yo viviré para verlo hecho realidad. Al igual que la boda que tendremos.- no le miraba, simplemente estaba pendiente de cada obstáculo, piedra, caída de nueva posición, sin detener ni un ápice de segundo su marcha...ya que, en cuanto lo haga, se petrificaría del dolor. A cientos de metros se encontraba aquella estructura iluminada por un pequeño farol, aquella que parecía dar indicios de cómo salir de tal escalofriante lugar, una donde ambos, juntos, saldrían vivos sea como fuere.

Me compre una cajita feliz
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 357 - 69 = 288
Energia: 1289 + 18 = 1307
Espiritu: 480 + 0 = 480


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - por Owen Yang - 17-11-2025, 11:50 PM

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