La huida de Klythra - [FIC, Pasado]
#2
En el muelle encontró al viejo Taro, un pescador de rostro curtido que llevaba toda la vida lanzando redes antes del amanecer. Ella lo conocía bien; él, más aún a ella. Habían conversado alguna vez, y él siempre se mostraba amable, orgulloso de los jóvenes de la isla.

Lelith se acercó fingiendo serenidad, la misma que usaba antes de un combate. Lo saludó con una sonrisa, le habló de banalidades; el clima, la pesca, la vida tranquila del lugar, y escuchó mientras el hombre le contaba que partiría antes del alba hacia un banco de peces cercano a una isla vecina. Justo el rumbo que necesitaba.

Con la oportunidad que necesitaba y la facilidad que se le presentaba, fingió retirarse para continuar con un supuesto paseo de medianoche, para más tarde esconderse en un instante de distracción del pobre pescador en la humilde barcaza.

Cuando zarparon y el puerto se perdía ya a la vista del oscuro e impenetrable mar, el amanecer apenas asomaba. La niebla cubría el horizonte como un velo espeso, y el sonido se perdía en la distancia. Lelith lo observaba en silencio, dejando que el murmullo del agua la hipnotizara… Había escapado, y el único testigo de su huida, estaba sin saberlo a su alcance…

Había imaginado la libertad muchas veces, pero ahora que la tenía delante, se sentía vacía. No había triunfo en su huida, solo la conciencia de lo irreversible. Pensó en las horas de entrenamiento, en las sonrisas de su madre, en las palabras severas de su padre, en la mirada de orgullo que él le dedicó la última vez que cruzaron espadas. Todo eso se desvanecía como si nunca hubiese existido. Tenía la mente en otra parte, en el eco de su propio nombre, que pronto dejaría de tener significado. En ese momento, comprendió que su destino no estaba en regresar. No podía ser perdonada, ni podía pedirlo. Solo podía avanzar.

El sol empezaba a abrirse paso entre las nubes cuando la bruma se tornó más clara. El mar se extendía ante ella, vasto y desconocido. Lelith respiró profundo, llenándose los pulmones con ese aire salino, y sintió una punzada de algo parecido a calma.

En aquel instante, tomó la decisión definitiva: dejaría atrás todo lo que había sido, incluso su propia culpa. En adelante, no sería hija, ni discípula; sería quien ella decidiera ser, la que sus satisfacciones definiesen a partir de ahora…

Horas después, el bote siguió su rumbo en solitario. El mar, sereno y gris, reflejaba un cielo sin testigos. El viento cambió de dirección y el bote avanzó más rápido. El vaivén del agua la mecía como una melodía conocida. Pensó que, tal vez, el mundo era una gran danza y ella acababa de aprender sus primeros pasos fuera de la jaula que la había criado. No sabía qué le aguardaba en la siguiente isla, ni qué nombre usaría, ni qué camino seguiría. Pero por primera vez no sintió miedo. Solo una quietud extraña, una calma después de la tormenta.

Mientras el sol ascendía, Lelith se permitió cerrar los ojos. Su respiración era lenta, uniforme. El pasado quedaba atrás, hundido en las aguas profundas de su memoria.

Frente a ella se extendía el mar abierto, el verdadero escenario de su vida por comenzar.

Ese día, sin testigos ni adiós, Lelith Hesperax desapareció.

El pueblo recordaría durante un tiempo a la joven que danzaba en el coliseo con sus cuchillas de plata, pero como todas las leyendas locales, su historia se disolvería entre rumores y versiones contradictorias. Algunos dirían que fue castigada por su arrogancia; otros, que el mar la reclamó como a una hija más.

Solo el océano sabría la verdad: Que una joven bailarina había dejado atrás su mundo, no para escapar del castigo, sino para abrazar su destino. Sólo le quedaba un cabo suelto y, con una silenciosa cuchillada en el cuello, reclamó para sí la vida de Taro…

Reprimiendo sus ansias de disfrutar del juguete desangrado que tenía delante, decidió deshacerse del cadáver por la borda para que solo los peces fuesen participes de aquel momento, pues ya demasiadas pruebas sangrientas inundaban la cubierta del humilde navío. Así, abandonaría la embarcación en las costas de su nuevo destino para que nadie pudiese relacionarla y entrar en aquella tierra de forma inadvertida.
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RE: La huida de Klythra - [FIC, Pasado] - por Lelith Hesperax - 17-11-2025, 12:51 AM

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