15-11-2025, 09:37 PM
La pelea ha terminado. Ninguno de los presentes parece tener la intención de atacar al resto, por lo que, finalmente, Kiyoshi baja su arma. Aunque no apunte, sigue teniéndola bien sujeta. Por ningún motivo piensa guardarla o algo similar. Tal como apareció un enemigo absolutamente de la nada, podría emerger otro. Bajar la guardia puede ser el peor de los pecados para un tipo tan débil como él.
— No seas tonta. — Le llama la atención a Mahou, alzando al voz un poco más de lo normal. — Por nada del mundo debemos querer que aparezcan más monstruos como ese. Si viene otro tonto que se ponga a saltar de aquí para allá repartiendo palizas, será demasiado complicado. — Él tuvo suerte de no ser seleccionado como víctima por parte de Uosan, pero no descarta que lo tachen con una equis en caso de que se presente un siguiente enemigo. Por eso, es más conveniente no llamar a la mala suerte como lo está haciendo la monita.
También suma a su momentáneo relajo la confirmación de que el enemigo ha perdido la vida. Kiyoshi, siendo un médico, no disfruta este tipo de noticias. Es un hombre que se preparó para cuidar y mejorar vidas, no destruirlas. Aun así, es consiente que una vez decidido a lanzarse a los mares peligrosos, ese pensamiento podía costarle claro. Uosan llegó hasta aquí con la intención de jugar con ellos y devorarlos. Era un bando o el otro, y con la diferencia de fuerza que se mostró en un punto, contenerse en el combate fue imposible.
— ¿Qué haces, tonto? — Es lo que cuestiona cuando ve al topito cavar justo donde yace el cuerpo del monstruo. Le sorprende bastante cuando reconoce que se trata de una tumba, quedando todo más claro una vez empieza lo que viene a ser un rezo. ¿Será una casualidad del destino el encontrarse otra vez con creencias religiosas? Quién sabe.
Kiyoshi no cree mucho en ese tipo de cosas, pero obviamente no es la primera que presencia un funeral de este estilo. Por si fuera poco, también hubo rezos en el de sus padres. Guarda silencio, baja un poco la cabeza y cierra los ojos en señal de respeto, aguardando a que las palabras del animal con garras lleguen a su fin.
Habiendo terminado el momento sepulcral, el médico llama la atención con un nuevo dispare que sale de su arma, siendo de objetivo esta vez la pared más cercana a él. Un intento en vano por descubrir si puede atravesarla, pero al caminar y palpar la roca con sus manos, nota como la bala queda incrustada, mas no pasa más allá. Suelta un suspiro de molestia, no tiene nada que hacer. Ni trata de probar con un puñetazo o algo así, pues sobra la obviedad de que solo se hará daño.
— Ya veo, un marine. Pues necesitamos un plan, señor Kibai. ¿Qué experiencia tiene con este tipo de encierros? Tal vez haya alguna zona más débil que otras, pero, aunque no pueda ver todo el perímetro, creo que es una zona amplia y nos tomará tiempo. — Y para qué decir de la altura, que tampoco ve el tope por encima de sus cabezas. Aun cuando tiene cierto talento para ver en la oscuridad, le está resultando imposible.
— Eros, ¿podrías intentar salir mediante vía subterránea? Si escapas y encuentras a mis compañeros, probablemente puedan sacarnos de aquí. Solo diles a esos tontos que se apuren, que me canso de esperarlos. Hay un tipo pelirrojo y gritón, es fácil de reconocer. — Esto solo si llega a funcionar la idea de utilizar al topo. De resto, no se le ocurre cómo llegar a utilizarlos en distintas pruebas que les ayude a salir de aquí.
Lo único que tiene seguro es que está bastante molesto con que ninguno de Los Olvidados haya llegado aún a ayudar. ¿Es que no piensan cumplir el contrato? Malditos.
— No seas tonta. — Le llama la atención a Mahou, alzando al voz un poco más de lo normal. — Por nada del mundo debemos querer que aparezcan más monstruos como ese. Si viene otro tonto que se ponga a saltar de aquí para allá repartiendo palizas, será demasiado complicado. — Él tuvo suerte de no ser seleccionado como víctima por parte de Uosan, pero no descarta que lo tachen con una equis en caso de que se presente un siguiente enemigo. Por eso, es más conveniente no llamar a la mala suerte como lo está haciendo la monita.
También suma a su momentáneo relajo la confirmación de que el enemigo ha perdido la vida. Kiyoshi, siendo un médico, no disfruta este tipo de noticias. Es un hombre que se preparó para cuidar y mejorar vidas, no destruirlas. Aun así, es consiente que una vez decidido a lanzarse a los mares peligrosos, ese pensamiento podía costarle claro. Uosan llegó hasta aquí con la intención de jugar con ellos y devorarlos. Era un bando o el otro, y con la diferencia de fuerza que se mostró en un punto, contenerse en el combate fue imposible.
— ¿Qué haces, tonto? — Es lo que cuestiona cuando ve al topito cavar justo donde yace el cuerpo del monstruo. Le sorprende bastante cuando reconoce que se trata de una tumba, quedando todo más claro una vez empieza lo que viene a ser un rezo. ¿Será una casualidad del destino el encontrarse otra vez con creencias religiosas? Quién sabe.
Kiyoshi no cree mucho en ese tipo de cosas, pero obviamente no es la primera que presencia un funeral de este estilo. Por si fuera poco, también hubo rezos en el de sus padres. Guarda silencio, baja un poco la cabeza y cierra los ojos en señal de respeto, aguardando a que las palabras del animal con garras lleguen a su fin.
Habiendo terminado el momento sepulcral, el médico llama la atención con un nuevo dispare que sale de su arma, siendo de objetivo esta vez la pared más cercana a él. Un intento en vano por descubrir si puede atravesarla, pero al caminar y palpar la roca con sus manos, nota como la bala queda incrustada, mas no pasa más allá. Suelta un suspiro de molestia, no tiene nada que hacer. Ni trata de probar con un puñetazo o algo así, pues sobra la obviedad de que solo se hará daño.
— Ya veo, un marine. Pues necesitamos un plan, señor Kibai. ¿Qué experiencia tiene con este tipo de encierros? Tal vez haya alguna zona más débil que otras, pero, aunque no pueda ver todo el perímetro, creo que es una zona amplia y nos tomará tiempo. — Y para qué decir de la altura, que tampoco ve el tope por encima de sus cabezas. Aun cuando tiene cierto talento para ver en la oscuridad, le está resultando imposible.
— Eros, ¿podrías intentar salir mediante vía subterránea? Si escapas y encuentras a mis compañeros, probablemente puedan sacarnos de aquí. Solo diles a esos tontos que se apuren, que me canso de esperarlos. Hay un tipo pelirrojo y gritón, es fácil de reconocer. — Esto solo si llega a funcionar la idea de utilizar al topo. De resto, no se le ocurre cómo llegar a utilizarlos en distintas pruebas que les ayude a salir de aquí.
Lo único que tiene seguro es que está bastante molesto con que ninguno de Los Olvidados haya llegado aún a ayudar. ¿Es que no piensan cumplir el contrato? Malditos.
OFF Rol
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Hablo | Pienso
