14-11-2025, 09:08 PM
Acceder a la fábrica ha sido un imposible para mucha gente. La verja metálica, la enorme puesta con candado y cadenas, la mística terrorífica que rezuma la fachada... Todo son dificultades para cualquier ladronzuelo. Pero Itzel no es un cazafortunas del montón. Tu cuerpo fibrado, aparentemente desnutrido, esconde una fuerza y resistencia digna de atleta de élite. Y con ese enorme tamaño y las poderosas alas negras, no hay obstáculo que no puedas sortear. Frente un aspecto débil, se esconde un guerrero formidable.
Observas atento, analizando todas tus posibilidades. Nada te supone un reto, pero tampoco piensas en llamar la atención de forma exagerada. Tu oído, el más agudo de tus sentidos, te alerta de que hay gente que viene desde calles lejanas, así que te moviliza. Con un poderoso aleteo, alzas el vuelo y alcanzas el enorme ventanal del segundo piso. Sostenido en el aire, compruebas si la ventana está abierta y... ¡BINGO! un acceso directo al interior.
Entras justo, con las alas casi rozando el marco de metal, pero logras pasar. Una vez dentro todo está excesivamente oscuro. Apenas se puede ver un paso por delante. Aunque eso no es problema para un Lunaria, ya que puedes prender partes de tu cuerpo y así tener fuentes de luz.
Frente a tí hay una sala de almacenamiento enorme. Es tan amplia que ocupa toda la planta. A tu alrededor, la mercancía que esta fábrica dejó abandonada hace años. Centenares de contenedores blancos, de alguna especie de aleación de cobre oxidado. Hay adhesivos de peligro en cada uno de ellos. Y también otro que te llama poderosamente la atención: Inflamable. Hay que ir con cuidado con esa llama. Un pequeño brillo fluorescente delata una pequeña fuga en uno de estos contenedores ovalados. Está algo alejado y de difícil acceso, pero ha dejado un charco de líquido verde con muy mala pinta. A parte de eso, no parece haber nada más, tan solo una escalera al fondo opuesto de la sala que accede al segundo piso.
Pero... ¿Qué es eso? Hay algo... Algo suena desde la escalera. Te acercas y, sí, hay dos voces conversando entre ellas. La voz más aguda parece llevar la conversación, aunque suena preocupada. -Te lo juro, Tomás. ¡He oído algo! No sé de dónde viene pero he oído algo...- La otra voz, más grave e imperativa, responde con agresividad. -Callate la puta boca Jerónimo. Nos tienes hartos a todos con tus elucubraciones.- suena una colleja. -Sabes de sobra que nadie se atreve a entrar.- Te acercas todo lo que puedes sin delatar tu posición, pero te es imposible verlos con claridad si no es bajando las escaleras hasta el primer piso. Lo máximo que llegas a percibir es un reflejo en un vidrio roto. Dos siluetas deformes que se dibujan de un tamaño similar. Las puedes ubicar bien en caso de querer lanzarte con un ataque sopresa. La discusión no termina. -Tomás, vamos a mirar arriba. No perdemos más de dos minutos...- pide la voz temerosa. El compañero no tarda en amenazar. -Vamos a subir, si. Y cuando veas que no hay nadie te voy a pegar una paliza.-
Oyes los pasos y ves en el reflejo como las figuras de mueven. Te toca actuar. Puedes decidir esconderte. Tal vez tú mejor arma es el diálogo y prefieres revelar tu posición antes de que te descubran. O quizás no estás para tonterías y frente a una posible amenaza atacas primero. Solo tú controlas tu propio destino.
Observas atento, analizando todas tus posibilidades. Nada te supone un reto, pero tampoco piensas en llamar la atención de forma exagerada. Tu oído, el más agudo de tus sentidos, te alerta de que hay gente que viene desde calles lejanas, así que te moviliza. Con un poderoso aleteo, alzas el vuelo y alcanzas el enorme ventanal del segundo piso. Sostenido en el aire, compruebas si la ventana está abierta y... ¡BINGO! un acceso directo al interior.
Entras justo, con las alas casi rozando el marco de metal, pero logras pasar. Una vez dentro todo está excesivamente oscuro. Apenas se puede ver un paso por delante. Aunque eso no es problema para un Lunaria, ya que puedes prender partes de tu cuerpo y así tener fuentes de luz.
Frente a tí hay una sala de almacenamiento enorme. Es tan amplia que ocupa toda la planta. A tu alrededor, la mercancía que esta fábrica dejó abandonada hace años. Centenares de contenedores blancos, de alguna especie de aleación de cobre oxidado. Hay adhesivos de peligro en cada uno de ellos. Y también otro que te llama poderosamente la atención: Inflamable. Hay que ir con cuidado con esa llama. Un pequeño brillo fluorescente delata una pequeña fuga en uno de estos contenedores ovalados. Está algo alejado y de difícil acceso, pero ha dejado un charco de líquido verde con muy mala pinta. A parte de eso, no parece haber nada más, tan solo una escalera al fondo opuesto de la sala que accede al segundo piso.
Almacén de Químicos
Pero... ¿Qué es eso? Hay algo... Algo suena desde la escalera. Te acercas y, sí, hay dos voces conversando entre ellas. La voz más aguda parece llevar la conversación, aunque suena preocupada. -Te lo juro, Tomás. ¡He oído algo! No sé de dónde viene pero he oído algo...- La otra voz, más grave e imperativa, responde con agresividad. -Callate la puta boca Jerónimo. Nos tienes hartos a todos con tus elucubraciones.- suena una colleja. -Sabes de sobra que nadie se atreve a entrar.- Te acercas todo lo que puedes sin delatar tu posición, pero te es imposible verlos con claridad si no es bajando las escaleras hasta el primer piso. Lo máximo que llegas a percibir es un reflejo en un vidrio roto. Dos siluetas deformes que se dibujan de un tamaño similar. Las puedes ubicar bien en caso de querer lanzarte con un ataque sopresa. La discusión no termina. -Tomás, vamos a mirar arriba. No perdemos más de dos minutos...- pide la voz temerosa. El compañero no tarda en amenazar. -Vamos a subir, si. Y cuando veas que no hay nadie te voy a pegar una paliza.-
Oyes los pasos y ves en el reflejo como las figuras de mueven. Te toca actuar. Puedes decidir esconderte. Tal vez tú mejor arma es el diálogo y prefieres revelar tu posición antes de que te descubran. O quizás no estás para tonterías y frente a una posible amenaza atacas primero. Solo tú controlas tu propio destino.
Datos de interés

![[Imagen: 7rmqD2T.png]](https://i.imgur.com/7rmqD2T.png)