[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#36
Algunos pensamientos lógicos son de todo menos lógicos. Como cuando, tras estudiar la composición de los astros, afirmas con total seguridad que es necesariamente cierto que el sol brilla y, al levantar la cabeza, solo puedes decir: «El sol no brilla».

Algo parecido ocurre con el pensamiento de Bai. Tras identificar su falta de lenguaje común y comprobar, en repetidas ocasiones, que su única alternativa factible es la comunicación no verbal, concluye —muy razonablemente, por cierto— que, si no puede usar palabras y siempre ha empleado medios físicos para obtener información, debe tocar el medio para comunicarse.

Hasta aquí, todo parece lógico. Premisa uno: no existe un lenguaje compartido. Premisa dos: los medios físicos son su vía habitual de interacción. Conclusión: el contacto físico es la forma más directa de transmitir información.
Perfectamente consecuente.
Solo que hay un pequeño detalle que su impecable razonamiento pasa por alto: el medio, esta vez, no es un objeto. Es una persona.

Y aunque la lógica no lo advierta, el resto del mundo sí: tocar a alguien sin su consentimiento no está bien.

¡Pero ella tampoco!
Porque, dime tú, ¿quién concluye tan racionalmente un argumento como ese? ¿Qué clase de mente desequilibrada aplica la lógica lingüística de esa forma?
Solo hay una respuesta posible:
alguien que no está bien.

Y como no lo está, la consecuencia es obvia.

Así que, tras decidir que Han no va a sufrir más —pese a haber estar comiendo como un jabalí frente a ella—, Bai resuelve que ha llegado el momento de actuar.
¿Y qué significa eso exactamente?
Pues que, ni corta ni perezosa, aparta los restos de comida que Han aún no ha podido tragar y sus manos deciden abrirle el kimono.

Porque ¿qué ser pensante no desea ser tocado por semejante dama?
Quizá uno verdaderamente pensante.
Uno que sabe que tocar sin permiso no es un acto lógico, sino una invasión y anulación del otro bajo la apariencia del entendimiento.
Uno que entiende que la razón, sin ética, es solo una herramienta afilada en manos de un loco que se cree sabio.

Y Bai, lamentablemente, razona demasiado bien para notar la diferencia.

Así que, obviando la herida de la cabeza por algún motivo que desconoce —porque, claro, ¿quién necesita explicaciones cuando la lógica está de su lado?— le abre el kimono y deja que sus manos recorran el torso. Sí, es firme, terso, incluso agradable, pero… no hay ninguna herida.
Después se lo retira un poco más, dejando sus hombros al descubierto. Busca moratones, rasguños, algo más que sangre. Nada. Ni un raspón, ni un moretón, ni siquiera un arañazo digno de un gato particularmente rencoroso. Nada.

Y justo cuando sus manos bajan por los hombros, preparadas para dejarlo con el torso desnudo —porque, claro, eso siempre es lo siguiente que uno hace tras comprobar que alguien no tiene heridas— algo cae.

Es un botiquín. Uno más grande que el que ella lleva.
Perfecto. Porque nada dice «confianza absoluta en el prójimo» como abrir su kimono y encontrarse con el equivalente farmacéutico de un camión de bomberos.

Lo toma, lo inspecciona y, con una avidez de la que ella misma se asombra, se dispone a ayudarlo.
Primero, busca la gasa.  Luego viene el antiséptico. Aunque, claro, cuando empieza a ponerselo todo se vuelve un borrón de tonos que se mezclan en su visión como un cuadro de Pollock en escala de marrones.

—Esto debe ser iodo… — murmura, aplicando la sustancia con la misma precisión que un médico cualificado.

Mientras tanto, el vendaje se enrolla de manera que parece un experimento de origami avanzado. Uno que, seguramente, no solo detendrá la hemorragia, sino que, de paso, le dará al paciente un aire de vanguardia artística.

No, no te rías de cómo le ha puesto el vendaje pues, según los libros de medicina que se tradujeron a su lengua, es la mejor forma de cubrir la herida.

Después, una vez ha terminado, se detiene un momento a admirar su obra: la herida está cubierta, sangrando menos y con un patrón de colores que sólo ella ve.
Y, en su mente, eso es lo importante. Porque, después de todo, lógica y eficiencia son cosas relativas. Lo que cuenta es que nadie va a morir… al menos no por culpa del botiquín.

Off


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - por Bai Mudan - 13-11-2025, 07:29 PM

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