[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 1]
#53
La sonrisa de Kibai se amplió aún más cuando vio como la rodilla del ser tocaba el suelo rocoso de aquel cubo. Se pasó la lengua por los colmillos, mientras observaba como su sangre, la misma que manchaba el filo de su espada, empezaba a formar una mancha en el suelo. Parecía que al fin, tras todos los ataques recibidos, su rival había ya no tenía nada más que decir.

Sin embargo, aquel monstruo seguía aún respirando y mientras el mink tomaba aliento para su próximo ataque, una duda, como un pequeño nubarrón de color grisáceo que iba haciéndose poco a poco cada vez más grande se instaló en su cabeza.

¿Debían acabar con su rival, aquí y ahora, o proceder a su detención?

Kibai apretó los dientes debido a la frustración. Todo su instinto le pedía hundir a Raimei en la entrañas del gyojin hasta que éste dejase de respirar de una maldita vez, de hacerle pagar  por el daño que les había causado, por las burlas que le había dedicado, y por demostrar al artífice o artífices de toda aquella locura que no eran meras presas.

“No…” se dijo a sí mismo. “Este engendro no merece tener el privilegio ver al Sol alzarse en el horizonte ni una sola vez más. Su historia acaba aquí, esta misma noche.”

Con un último resoplido, Kibai se lanzó de nuevo hacia delante, y dando un salto lo más alto que pudo, se elevó en el aire nocturno. Su fino olfato captó todas las sangres derramadas en aquel lugar, el aroma salado de la del gyojin, uno con un toque terroso del pequeño topillo y el exótico y particular olor de la sangre de la joven oni. Al llegar al punto más alto de su salto, y al notar como la gravedad hacía su efecto y comenzaba a tirar de él hacia el suelo, sujetó a Raimei con la punta hacia abajo y se preparó para dejarse caer sobre su presa aunando a la fuerza de la estocada todo el peso de su cuerpo y la inercia de la caída. Aquella lucha por fin había terminado.

A medida que el aire alrededor de sus orejas silbaba aceleraba en su descenso sobre el gyojin, Kibai apretó los colmillos, alineando la punta de la espada con el centro de los omóplatos de su enemigo. Sin embargo, un destello de blancura captó su atención, y cuando lo enfocó con la mirada, el mundo pareció detenerse. Desde el centro de aquella improvisada arena de combate, la capa que había dejado caer para moverse con más libertad se agitaba débilmente por una ligera brisa, y la palabra Justicia grabada en ella destacaba sobre la blanca tela. No obstante, no era una imagen de orgullo, sino que los caracteres plasmados en un negro reluciente, ahora arrugados y manchados del polvo del suelo, parecían dirigirle una triste mirada de decepción.

Al mismo tiempo, la imagen del Capitán Senjuro se le fijó en la mente, mientras este le entregaba su querida espada y lo despedía con el resto de la tripulación. La última promesa que el mink le había hecho, hace lo que parecía una eternidad, al bajar del barco en el reino de Roshwan para alistarse en la Marina, resonó en su mente, tan claramente que casi parecía estar recitándola de nuevo.

“La próxima vez que nos veamos, capitán, estará orgulloso de mí”

Kibai cerró los ojos, notando como un salvaje rugido, a medias de frustración y de rabia salía de su garganta mientras alzaba un poco más la espada para aumentar el impulso del golpe. Sin embargo, cuando finalmente impactó contra la espalda de su rival, la hoja de Raimei estaba hundida en su lado izquierdo, tan profunda que había incluso perforado parte del suelo, pero había evitado, puede que por mero instinto, los órganos vitales del gyojin.

Aún así, el golpe pareció ser más que suficiente para neutralizar aquel ser, que ya yacía sobre su pecho sin más ánimo de resistirse. Kibai soltó el aliento contenido, a la vez que soltaba con una mano su cinturón.

“Como ya te he dicho hace buen un rato, maldito monstruo, por la potestad que me ha conferido la Marina, quedas arrestado por la agresión a civiles inocentes y por atentar contra una figura de la autoridad!”

Dirigiendo una mirada a su alrededor hacia sus improvisados aliados, el humano y el birkaniano que seguían apuntandolos con sus rifles, la humana con cola que olía como un mink que se seguía dirigiendo a la carrera hacia ellos y a la joven Oni cuya cara seguía constreñida en una mueca de furia. Levantado una mano mientras la otra seguía sujetando firmemente el sable, el mink tomó aliento (asegurándose de hacerlo por la boca para que la sangre no inflamase aún más su instinto) antes de hablar, elevando su tono para que todos, incluso los tiradores que estaban a cierta distancia, lo oyeran.

“Escuchadme, sé que todos estáis furiosos, confundidos, o incluso asustados. Pero está claro que a este ser lo han metido aquí con nosotros a sabiendas. No sé vosotros pero yo de momento no tengo ni idea de como salir de este maldito cubo, ni quien ha sido el que ha ideado esta trampa, así que por mi parte pienso reducirlo e interrogarlo a fondo para averiguar exactamente qué sabe que nosotros no. Y según lo que me diga, dejaremos que la Justicia haga su papel aquí y ahora, o que se decida su destino de la manera apropiada. Nuestra prioridad debe de ser lograr salir de aquí y reunirnos con los nuestros, no derramar sangre porque si. Esa…”  concluyó señalando con la cabeza hacia su ahora cautivo.
“era su tarea, no la convirtáis en la vuestra.”

Extendiendo su mano lentamente hacia el pequeño topo que seguía enroscado firmemente alrededor del cuello del gyojin, Kibai procuró suavizar su tono, pues el fragor del combate en el que él mismo se había sumido seguramente también lo habría afectado a él.
“Amigo, ya puedes soltarlo, lo tengo bien clavado al suelo, no va a hacer daño a nadie, y lo necesitamos vivo para que hable”


RESUMEN


BÉLICO

Stats con debuff
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 466 + 0 = 466
Energia: 381 + 4 = 385
Espiritu: 126 + 0 = 126


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 1] - por Kibai - 13-11-2025, 03:41 PM

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