12-11-2025, 03:50 PM
La muerte jamás fue un fin infeliz hasta ese día. No es la reunión con Dios, no es porque él lo ha querido así. Sino porque alguien más lo ha elegido, han decidido darle fin a esta pelea, una que no debió iniciar. No tiene sentido, tampoco respuesta, simplemente existió y no hizo nada más que apretar su ropa con las manos en una frustración, en escuchar como todo indica que va a finalizar.
¿Existe el perdón entonces? Perdón para todos los presentes, porque incluso el no hacer nada, es mucho para ella. El dejar que todo ocurra la vuelve culpable de un crimen que no pensó cometer a menos que fuese necesario. Ha aparecido la idea en su mente, desde que la aventura es parte de su vida, pero necesita una excusa, una razón para que suceda y aunque vivir debería ser suficiente, le pareció amargo.
—Todo está bien —
Se repitió las palabras de Dong y finalmente descansó. Es una mentira que se tragó, un respiro que la hizo caer al piso. Se sentó sobre sus propias piernas y soltó un largo suspiro, que se llevó consigo el frío tan rápido como llegó. Como si la buena noticia alejara al invierno, aún así no se sintió en la primavera o el verano. Incluso el silencio la hizo pensar que están en el ojo de huracán, que es un silencio que deberían aprovechar.
La pelea de aquellos que se encontraron en el frente no le fue indiferente, aun así simplemente bajó el rostro y juntó sus manos. Es un rezo que nada hará para salvarlos, a un Dios que no escucha a la gente, pero calmó su interior, como si eso fuese a quitarle responsabilidad de la muerte. Pero no lo hace.
—M-Me alegro — fue su respuesta a Alana al decir que está bien, porque ha desaparecido todo este tiempo. Uno que es más largo de lo que debería, pero no lo suficiente como para perder la fe.
Se levantó finalmente, sintiendo como las piernas le tiemblan, aun así escondió la reacción del cuerpo detrás del vestido. — ¿En dónde están? — porque puede escucharlas, pero el sonido se pierde, por lo tanto esperó alguna explicación ¿O solo será seguir adelante? Avanzó en lo que creyó es una línea recta, finalmente encontrándose con el grupo, a unos pocos metros a la distancia ¡Porque el avanzar siendo ciego es difícil! Más en solo una dirección.
Mantuvo la distancia, como si temiera a quien ha muerto, no porque vuelva a revivir, sino más bien parece que el acto aquello que la mantiene dando pasos atrás — ¿Creen que el resto esté bien? Me preocupa — guardó el micrófono en su bolsillo y jugueteó con sus manos.
—Me pregunto… qué habrá pasado para que todo terminara así — el rendirse, el aceptar la pelea, el encierro. Todo esto no tiene sentido para ella, no ha oído nunca una historia sobre esto, ninguna que se cante por el mar, por lo tanto ¿Habrá ocurrido antes? — Quizás…
No terminó la oración, no se atrevió, porque sería repetir lo que no creyó cierto hasta ahora.
Porque quizás el mundo es tan horrible y peligroso como lo pintan.
—Podamos encontrar algo para salir y reunirnos con los demás.
Mintió, se resistió una vez más. Porque incluso si tiene ese color, quiere verlo.
¿Existe el perdón entonces? Perdón para todos los presentes, porque incluso el no hacer nada, es mucho para ella. El dejar que todo ocurra la vuelve culpable de un crimen que no pensó cometer a menos que fuese necesario. Ha aparecido la idea en su mente, desde que la aventura es parte de su vida, pero necesita una excusa, una razón para que suceda y aunque vivir debería ser suficiente, le pareció amargo.
—Todo está bien —
Se repitió las palabras de Dong y finalmente descansó. Es una mentira que se tragó, un respiro que la hizo caer al piso. Se sentó sobre sus propias piernas y soltó un largo suspiro, que se llevó consigo el frío tan rápido como llegó. Como si la buena noticia alejara al invierno, aún así no se sintió en la primavera o el verano. Incluso el silencio la hizo pensar que están en el ojo de huracán, que es un silencio que deberían aprovechar.
La pelea de aquellos que se encontraron en el frente no le fue indiferente, aun así simplemente bajó el rostro y juntó sus manos. Es un rezo que nada hará para salvarlos, a un Dios que no escucha a la gente, pero calmó su interior, como si eso fuese a quitarle responsabilidad de la muerte. Pero no lo hace.
—M-Me alegro — fue su respuesta a Alana al decir que está bien, porque ha desaparecido todo este tiempo. Uno que es más largo de lo que debería, pero no lo suficiente como para perder la fe.
Se levantó finalmente, sintiendo como las piernas le tiemblan, aun así escondió la reacción del cuerpo detrás del vestido. — ¿En dónde están? — porque puede escucharlas, pero el sonido se pierde, por lo tanto esperó alguna explicación ¿O solo será seguir adelante? Avanzó en lo que creyó es una línea recta, finalmente encontrándose con el grupo, a unos pocos metros a la distancia ¡Porque el avanzar siendo ciego es difícil! Más en solo una dirección.
Mantuvo la distancia, como si temiera a quien ha muerto, no porque vuelva a revivir, sino más bien parece que el acto aquello que la mantiene dando pasos atrás — ¿Creen que el resto esté bien? Me preocupa — guardó el micrófono en su bolsillo y jugueteó con sus manos.
—Me pregunto… qué habrá pasado para que todo terminara así — el rendirse, el aceptar la pelea, el encierro. Todo esto no tiene sentido para ella, no ha oído nunca una historia sobre esto, ninguna que se cante por el mar, por lo tanto ¿Habrá ocurrido antes? — Quizás…
No terminó la oración, no se atrevió, porque sería repetir lo que no creyó cierto hasta ahora.
Porque quizás el mundo es tan horrible y peligroso como lo pintan.
—Podamos encontrar algo para salir y reunirnos con los demás.
Mintió, se resistió una vez más. Porque incluso si tiene ese color, quiere verlo.
Off
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