11-11-2025, 09:54 AM
(Última modificación: 11-11-2025, 04:20 PM por Kibai.
Razón: Añadir gasto de energia
)
Kibai resollaba con el esfuerzo de la carrera que había realizado, pero en lugar de atacar inmediatamente a su adversario, se obligó a mantenerse tranquilo, conteniendo su aliento mientras la mano que sostenía a Raimei apretaba la empuñadura de cuero. Aquel maldito ser con su voz ridícula seguía riéndose y riéndose, provocándolos a todos con su estúpido tonito petulante. Pero el mink, armándose de paciencia, se forzó a esperar. Solo tenía esta oportunidad.
"Aún no, aún no..."
La joven Oni ya había cerrado su presa alrededor del monstruo. A pesar de su enorme tamaño, el mink comprobó que los hombros de su rival apenas se encogían por la presión del abrazo. Estaba claro que la joven no era lo suficientemente fuerte como para lograr su objetivo.
"Vamos" pensó Kibai mientras se agazapaba levemente y sacaba las garras traseras, con su cola agitándose a un lado y al otro, buscando darse la mayor estabilidad posible. "Ya te hemos oído todos antes cuando la has atacado, eres demasiado egocéntrico como para no regodearte en la situación, maldito idiota. Muerde el cebo."
Y por suerte, en esta ocasión, su apuesta salió bien.
El ser, que apenas si había reaccionado para intentar zafarse del ataque de la joven, sonrió de manera confiada, girando su cuello sobre su propio eje (Kibai quería pensar que usando su fruta) para mirarla directamente, quitándole la vista de encima a él. Y como tantas veces había experimentado con anterioridad, el mink notó ese cambio en el aire, esa pequeña vibración que recorría cada fibra de su ser y despertaba su instinto más primario. Su presa al fin estaba distraída, y su oportunidad se hallaba delante de él.
"Ahora"
Kibai se lanzó adelante como una exhalación, recorriendo los dos metros que le separaban de su rival en un suspiro, mientras comenzaba a realizar una maniobra de giro a la vez que notaba como sus pies abandonaban el contacto con el suelo. apuntando a la parte superior de la cabeza para no arriesgarse a darle al pequeño animalillo que seguía firmemente agarrado a su cuello, el mink aprovechó tanto la inercia del giro como la fuerza del impulso para liberar su técnica.
Kibai notó como los golpes impactaban, a la vez que dos secos estallidos indicaban que los tiradores habían realizado sus disparos pero ni se paró a mirar el resultado. Sabía de sobra que no iba a ser suficiente, ni muchísmo menos. Ahora estaba al otro lado de su rival, entre él y la pared.
"Mal sitio para quedarse", pensó. No obstante, una ligera sonrisa se le dibujó en el rostro al observar de nuevo el muro de roca: resistente, alto, y perfectamente liso. Ya iba siendo hora de que aquella maldita prisión les beneficiase a ellos y no a su perseguidor.
En lugar de girarse hacia el monstruo, el mink dio un gran salto en dirección a aquella gigantesca pared que componía el cubo dónde los habían encerrado, apoyando las piernas y la garra izquierda en la superficie rocosa. Durante un increíble y breve instante, la gravedad pareció no existir. Levantando la mirada, comprobó como la joven Oni trastabillaba hacia atrás al no poder sostener más su presa. Como Kibai había supuesto, no era lo suficientemente fuerte, pero había cumplido su parte. Y la seguía cumpliendo, porporcionándole una cobertura perfecta para su plan. Las piernas del mink, comprimidas como un resorte contra la pared, arrancaron pequeños fragmentos de roca con las garras traseras cuando Kibai se impulsó de nuevo hacia su rival usando la pared a modo de trampolín, apuntando en un tajo horizontal hacia el talón de Aquiles de su pierna derecha.
Por fin, notó como el cuerpo de aquel monstruo crujía bajo sus golpes, y su fino olfato captó el olor de su sangre derramada. Apoyándo una mano en el suelo para mitigar la caída, Kibai aterrizó con una pirueta a un metro de su rival, sosteniendo a Raimei delante de él.
El monstruo había perdido un colmillo, y por fin estaba sangrando ya por numerosos cortes, tanto en el cuello como por los que Raimei le había ocasionado. Con una mueca de satisfacción, Kibai observó la sangre correr a lo largo del filo del sable antes de dirigir la vista hacia aquel ser, que continuaba con el pequeño animalejo firmemente enroscado alrededor de su cuello.
"No eres tan invencible..."
"Aún no, aún no..."
La joven Oni ya había cerrado su presa alrededor del monstruo. A pesar de su enorme tamaño, el mink comprobó que los hombros de su rival apenas se encogían por la presión del abrazo. Estaba claro que la joven no era lo suficientemente fuerte como para lograr su objetivo.
"Vamos" pensó Kibai mientras se agazapaba levemente y sacaba las garras traseras, con su cola agitándose a un lado y al otro, buscando darse la mayor estabilidad posible. "Ya te hemos oído todos antes cuando la has atacado, eres demasiado egocéntrico como para no regodearte en la situación, maldito idiota. Muerde el cebo."
Y por suerte, en esta ocasión, su apuesta salió bien.
OST
El ser, que apenas si había reaccionado para intentar zafarse del ataque de la joven, sonrió de manera confiada, girando su cuello sobre su propio eje (Kibai quería pensar que usando su fruta) para mirarla directamente, quitándole la vista de encima a él. Y como tantas veces había experimentado con anterioridad, el mink notó ese cambio en el aire, esa pequeña vibración que recorría cada fibra de su ser y despertaba su instinto más primario. Su presa al fin estaba distraída, y su oportunidad se hallaba delante de él.
"Ahora"
Kibai se lanzó adelante como una exhalación, recorriendo los dos metros que le separaban de su rival en un suspiro, mientras comenzaba a realizar una maniobra de giro a la vez que notaba como sus pies abandonaban el contacto con el suelo. apuntando a la parte superior de la cabeza para no arriesgarse a darle al pequeño animalillo que seguía firmemente agarrado a su cuello, el mink aprovechó tanto la inercia del giro como la fuerza del impulso para liberar su técnica.
¡Getsui Zangeki!
¡Getsui Zangeki!
Kibai notó como los golpes impactaban, a la vez que dos secos estallidos indicaban que los tiradores habían realizado sus disparos pero ni se paró a mirar el resultado. Sabía de sobra que no iba a ser suficiente, ni muchísmo menos. Ahora estaba al otro lado de su rival, entre él y la pared.
"Mal sitio para quedarse", pensó. No obstante, una ligera sonrisa se le dibujó en el rostro al observar de nuevo el muro de roca: resistente, alto, y perfectamente liso. Ya iba siendo hora de que aquella maldita prisión les beneficiase a ellos y no a su perseguidor.
En lugar de girarse hacia el monstruo, el mink dio un gran salto en dirección a aquella gigantesca pared que componía el cubo dónde los habían encerrado, apoyando las piernas y la garra izquierda en la superficie rocosa. Durante un increíble y breve instante, la gravedad pareció no existir. Levantando la mirada, comprobó como la joven Oni trastabillaba hacia atrás al no poder sostener más su presa. Como Kibai había supuesto, no era lo suficientemente fuerte, pero había cumplido su parte. Y la seguía cumpliendo, porporcionándole una cobertura perfecta para su plan. Las piernas del mink, comprimidas como un resorte contra la pared, arrancaron pequeños fragmentos de roca con las garras traseras cuando Kibai se impulsó de nuevo hacia su rival usando la pared a modo de trampolín, apuntando en un tajo horizontal hacia el talón de Aquiles de su pierna derecha.
¡Gekko no Issen!
Por fin, notó como el cuerpo de aquel monstruo crujía bajo sus golpes, y su fino olfato captó el olor de su sangre derramada. Apoyándo una mano en el suelo para mitigar la caída, Kibai aterrizó con una pirueta a un metro de su rival, sosteniendo a Raimei delante de él.
El monstruo había perdido un colmillo, y por fin estaba sangrando ya por numerosos cortes, tanto en el cuello como por los que Raimei le había ocasionado. Con una mueca de satisfacción, Kibai observó la sangre correr a lo largo del filo del sable antes de dirigir la vista hacia aquel ser, que continuaba con el pequeño animalejo firmemente enroscado alrededor de su cuello.
"No eres tan invencible..."
RESUMEN
BÉLICO
Stats con debuff
