09-11-2025, 09:27 PM
El sonido de los cristales fue mucho más estruendoso de lo que imaginé, me giré lentamente para saber por qué. Comencé a reír descontroladamente al ver la situación. Los gritos del interior del complejo se hicieron más notables al escuchar mi carcajada la cual no se detenía. -Nah chaval está todo controlado tú deja que me ocupe yo cuando vengan. -La cara del chaval era un poema, se notaba que no quería estar aquí y odiaba esta clase de situaciones así que trataría de hacer durar esto lo menos posible.
Un puñado de personas comenzaron a salir del dojo cuya ventana había destrozado, me llevé la mano a la cintura para sacar mi palanca y darles una paliza, pero me quedé en blanco en cuanto recordé el hecho de que no llevaba pantalones y allí era donde solía colgarme la infertilizadora. -Joder… -Era demasiado tarde para correr tendría que sacar mi labia de músico y dote de idiomas para hacernos salir de esta.
El que parecía el jefe de dirigió directo con una cara de enfado que ni mi madre cuando me ponía a tocar “caballo homosexual de las montañas” a todo volumen a las cuatro y treinta y nueve de la madrugada. Trató de gritarme pero cuando lo tenía tan solo a unos centímetros de mi le puse el dedo índice sobre los labios para mandarle callar. El tipo era feo con ganas, calvo, con bigote y perilla mal recortados y un par de verrugas en la frente. -¡NO HABLES! -Solté dramatizando todo lo posible, cerrando los ojos y llevándome la mano a la frente. -Sé que soy demasiado guapo como para poder estar contigo, me avergüenza salir a la calle y que me vean con un cara espárrago como tú. -El tipo hizo un ademán de hablar pero volví a insistir en que callara esta vez apretándole los mofletes. -No, no insistas, si quieras te lo digo en tu idioma para que te quede más claro aion dong shu kawai kawasaki desune onichan dattebayo.
-Hablo el mismo idioma que tú bolacho extlangelo maleducado… -Di un salto hacia atrás viendo que seguía agresivo. Y viendo que no tenía más opciones que una decidí usar el mejor truco que para engañarles. -He mila, un pájalo fondo delecha -Al decir esas palabras con un acento tan sublime que nadie podría decir que soy extranjero, Travis voló hacia delante haciendo que ellos se giren por un instante para seguir el ave con su mirada.
En esa fracción de segundo agarré al chaval apoyándolo en mi hombro como un saco de patatas y comencé a correr dirección quién sabe dónde pero al menos algo más lejos de los monjes locos agresivos.
Un puñado de personas comenzaron a salir del dojo cuya ventana había destrozado, me llevé la mano a la cintura para sacar mi palanca y darles una paliza, pero me quedé en blanco en cuanto recordé el hecho de que no llevaba pantalones y allí era donde solía colgarme la infertilizadora. -Joder… -Era demasiado tarde para correr tendría que sacar mi labia de músico y dote de idiomas para hacernos salir de esta.
El que parecía el jefe de dirigió directo con una cara de enfado que ni mi madre cuando me ponía a tocar “caballo homosexual de las montañas” a todo volumen a las cuatro y treinta y nueve de la madrugada. Trató de gritarme pero cuando lo tenía tan solo a unos centímetros de mi le puse el dedo índice sobre los labios para mandarle callar. El tipo era feo con ganas, calvo, con bigote y perilla mal recortados y un par de verrugas en la frente. -¡NO HABLES! -Solté dramatizando todo lo posible, cerrando los ojos y llevándome la mano a la frente. -Sé que soy demasiado guapo como para poder estar contigo, me avergüenza salir a la calle y que me vean con un cara espárrago como tú. -El tipo hizo un ademán de hablar pero volví a insistir en que callara esta vez apretándole los mofletes. -No, no insistas, si quieras te lo digo en tu idioma para que te quede más claro aion dong shu kawai kawasaki desune onichan dattebayo.
-Hablo el mismo idioma que tú bolacho extlangelo maleducado… -Di un salto hacia atrás viendo que seguía agresivo. Y viendo que no tenía más opciones que una decidí usar el mejor truco que para engañarles. -He mila, un pájalo fondo delecha -Al decir esas palabras con un acento tan sublime que nadie podría decir que soy extranjero, Travis voló hacia delante haciendo que ellos se giren por un instante para seguir el ave con su mirada.
En esa fracción de segundo agarré al chaval apoyándolo en mi hombro como un saco de patatas y comencé a correr dirección quién sabe dónde pero al menos algo más lejos de los monjes locos agresivos.
