Un error en el mapa :: Pasado :: Privado :: +18
#6
Narrador / María Merlot

Musiquita para el post.
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Fue irrazonable.
Ella lo sabía.
Y así lo descubrió.

Fiebre, cada parte de su cuerpo ardía sin control. Su mente solo pensaba en dejarse llevar y disfrutar, aunque en el fondo detestaba que esas sensaciones las causaran de forma artificial. Debió imaginarlo, que dentro de las paredes del burdel habría ese “incentivo” extra para inhibir hasta al más puro y casto, para justificar lo que por medios propios no podían recibir. Detestaba esos lugares, los odiada tanto que si pudiera los quemaría desde los cimientos mismos… pero ella no podía, no tenía el poder para hacerlo. Por eso, cuando escuchó la historia del joven, no pudo más que intentar salvar a la hermana… como siempre deseo, en lo más profundo de su corazón, ser salvada.

Al alzar la vista vio al hermoso hombre aterrador, ese que olía a duraznos, de pie… sin hacer o decir nada. ¿Acaso se tragó todo el afrodisíaco? Esperaba que no, porque él le sacaba un par de cabezas, y parecía muchísimo más fuerte que ella… si intentaba forzarla, no podría escapar, aunque tampoco es que fuera a mostrar mucha resistencia. Por supuesto, antes parecía muy presto a ayudarla, a entender su historia y motivo por el cual estaba ahí; una especie de héroe.

— ¿Ibas a escapar antes, no? — su voz sonó forzada, como si estuviera conteniéndose.

— S-si… — apenas logro responder entre leves jadeos.

— Vete…  — le indico, más parecía una orden que una petición. ¡Claro que ella quería irse de ahí! pero no pudo porque él la pilló en plena huida — … ahora…  — lo vio apretar sus puños, como si estuviera a punto de golpear algo... ¿Él acaso estaba…? No, mejor salir de ahí rapido.

No sabía hasta dónde podía llegar en esa condición pero… debía salir de ahí, la advertencia del hombre le asustó… como si fuera una bestia a punto de ser soltada y la única presa en la habitación era ella… y por la forma en que sus músculos se contraían, parecía más bien que iba a matarla. Así que corrió a la ventana, la abrió… había saltado desde más alto antes, ahora no tendría miedo… y así lo hizo.

Al aterrizar en el suelo el aire fresco y libre de toxinas lujuriosas invadió sus pulmones. La joven inhalo repetidas veces y luego corrió en la dirección en que vio irse a Penny antes. Por un motivo inconsciente volteo a mirar la ventana, ese hombre oloroso a duraznos… y sus ojos negros como la noche… ¿Cuál sería su historia? ¿Qué hacía ahí? Le hubiera gustado saber, y al mismo tiempo no. Tenía la presencia de los tipos peligrosos y era mejor mantenerse lejos de ellos.

Su cuerpo aun seguía excitado pero la adrenalina de escapar fue tomando el mando… hasta que en una de las esquinas alguien la agarró y jalo a un callejón oscuro. Sin dudarlo llevó su mano a la daga escondida bajo su vestido…

— ¿Estás bien?… te estabamos esperando — la voz del adolescente la hizo fijarse en que se trataba del chico al que había prometido ayudar.

— Muchas gracias… — más allá de él la chica llamada Penny — ¿Estás bien?... — pregunto viendo los sonrojos del rostro de la celeste — Ven con nosotros… ahora te ayudaremos a ti… — la dulce chica, que había pasado por una situación aterradora… la arrastró con ellos, seguramente se había dado cuenta que había caído en los afrodisíacos del burdel.

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Año 16.
Día 70.
Verano.

María estaba sentada en la playa, viendo a lo lejos el barco de Lucarde anclado. Y a Thrym haciendo cosas, el gigante se podía ver a muchísima distancia… no había forma de ocultar esos 25 metros. Extraño era ver a la semi sirena perdida en sus pensamientos, pero ese día lo estaba porque algo la atormentaba: ¿Y si Penny no era la última? Mientras ese lugar continuará de pie… más muchachas como ella pasarían por eventos tan traumáticos, siendo simples objetos a merced de los más fuertes. La celeste miró sus manos, sabía que no podía hacer nada, y tampoco quería involucrar a su tripulación en sus preocupaciones, todos parecían estar muy ocupados.

— Una berry por tus pensamientos… — la voz masculina la hizo levantar la mirada ambarina hacia su dueño. Sus labios formaron una genuina sonrisa a encontrarse con su hermano jurado, quien se sentó a su lado.

— ¿Solo un berry? En mi cabeza hay mucha información importante, información oficial y extraoficial, valen más que un berry contarte que Thrym se desayuno 3 reyes marinos, que Bonita se tomó el día libre, que Algodón de Azúcar no ha salido de su consultorio y que Fantasma parece que perdió uno de sus calcetines favoritos —  comentó con su habitual alegría, diciéndole a su hermano los últimos chismes de los Manos Muertas.

— No, un berry y estoy perdiendo… — bromeó sacando una moneda y tirándola al aire y luego captirandola con agilidad.

María solo le sonrió tomando la moneda y viéndola entre sus manos. El dinero, cochino dinero, movía al mundo… por el dinero ella había pasado por tantos malos ratos, por culpa del dinero ella había terminado en sitios aterradores — Yo… — comenzó pero se detuvo, dudando sobre la próxima petición — Yo… puedo pedirte un favor, hermano… — solicitó levantándose de la arena y caminado hacia dónde rompían las olas, ahí entre el agua bañando sus pies, y el viento moviendo su larga cabellera celeste se volteo para mirar al sujeto moreno, una mirada totalmente cuerda y segura de su petición — … préstame tu pistola, ayúdame a ayudarlas… — solicitó estirando su mano hacia el hombre como si ella misma fuera a disparar el gatillo de cerberos.

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Año 16.
Día 72.
Verano.

Penny y su hermano estaban abordando un barco comercial que los llevaría hacia una Isla llamada Baterilla. Su nueva vida iba a comenzar, no tendrían miedo porque todos aquellos que los podían estar buscando estaban muertos. ¿Cómo tenían esa certeza? Porque los cuchicheos de lo que pasó en el burdel se extendieron como pólvora, la noche siguiente a que ellos escaparan, vieron entrar a un encapuchado y luego sonaron disparos, como una orquesta en armonía, que duró varios minutos. Los gritos y el pánico de chicas huyendo, alertaron a todos los que vivían alrededor. Lo que decían los únicos sobrevivientes, que curiosamente eran mujeres, fue que un hermoso ángel de cabello negro y ojos rojos, con una pistola mato a todos los hombres que ese día estaban en el burdel, y acribillo sobretodo a los que regían el lugar. Decían las malas lenguas que les dejó llenos de agujeros, tanto que eran irreconocibles.

Penny, aunque no lo hubiera visto… su corazón le decía, que la hermosa mujer de cabello celeste había sido quien los vengó. Solo esperaba que tanto su heroína como el hombre pistolero del que todos hablaban, siempre estuvieran sanos y salvos.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: Un error en el mapa :: Pasado :: Privado :: +18 - por Maria Merlot - 09-11-2025, 07:34 PM

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