08-11-2025, 10:31 PM
El cartel del establecimiento "Las Garras del Gatito" reflejaba un desgaste evidente, que lo hacia contrastar con la nieve que lo cubría. Tres hombres aguardaban frente a las escaleras del sótano, vestidos con abrigos gruesos y bufandas, cada uno con un porte pulido que encajaba perfectamente con la estética de gánsteres locales. Los tres quedaron visiblemente impactados al verla acercarse: la altura, las alas, la presencia. No era una reacción nueva para ella.
El rubio fue el primero en hablarle, quitándose el sombrero, luego lo hizo el chico regordete, con la misma cortesía. Ravenna escuchó ambas intervenciones sin interrumpirlos, registrando el tono educado que ninguno se esforzaba en ocultar. Era evidente que su presencia los había descolocado un poco.
Entonces, desde el interior del sótano, llegó el sonido claro de una botella rompiéndose, seguido del comentario del rubio y la respuesta del regordete. Ravenna inclinó levemente la cabeza hacia la escalera, sin alterar su expresión. No dijo nada al respecto, pero tomó nota mental del ambiente.
Volvió la mirada hacia los tres con calma controlada. —Estoy buscando a una niña— dijo finalmente —Se llama Charlotte.— Salió esta mañana y no regresó. Sus padre dijeron que usualmente pasa por esta zona.
Su tono era firme, directo, pero no amenazante. La clase de voz que se mantiene estable incluso en medio del frío. Se acercó lo suficiente para que la escucharan con claridad, pero sin invadir su espacio. —Su madre esta preocupada— Por un momento su mirada volvió a las escaleras, para luego mostrar una sonrisa. —Me imagino que unos hombres tan cordiales y amables como ustedes pueden ayudarme a encontrarla para que pueda ir a cenar como corresponde...— Estaba tanteando la reacción y respuesta de ambos, no quería asumir que el sonido allí abajo era lo que estaba buscando, por lo que antes de actuar por instinto decidió evaluar la situación.
Simplemente se mantuvo ahí, expectante, observándolos con atención serena mientras aguardaba la información que buscaba o la confirmación de que debía actuar de inmediato.
El rubio fue el primero en hablarle, quitándose el sombrero, luego lo hizo el chico regordete, con la misma cortesía. Ravenna escuchó ambas intervenciones sin interrumpirlos, registrando el tono educado que ninguno se esforzaba en ocultar. Era evidente que su presencia los había descolocado un poco.
Entonces, desde el interior del sótano, llegó el sonido claro de una botella rompiéndose, seguido del comentario del rubio y la respuesta del regordete. Ravenna inclinó levemente la cabeza hacia la escalera, sin alterar su expresión. No dijo nada al respecto, pero tomó nota mental del ambiente.
Volvió la mirada hacia los tres con calma controlada. —Estoy buscando a una niña— dijo finalmente —Se llama Charlotte.— Salió esta mañana y no regresó. Sus padre dijeron que usualmente pasa por esta zona.
Su tono era firme, directo, pero no amenazante. La clase de voz que se mantiene estable incluso en medio del frío. Se acercó lo suficiente para que la escucharan con claridad, pero sin invadir su espacio. —Su madre esta preocupada— Por un momento su mirada volvió a las escaleras, para luego mostrar una sonrisa. —Me imagino que unos hombres tan cordiales y amables como ustedes pueden ayudarme a encontrarla para que pueda ir a cenar como corresponde...— Estaba tanteando la reacción y respuesta de ambos, no quería asumir que el sonido allí abajo era lo que estaba buscando, por lo que antes de actuar por instinto decidió evaluar la situación.
Simplemente se mantuvo ahí, expectante, observándolos con atención serena mientras aguardaba la información que buscaba o la confirmación de que debía actuar de inmediato.
![[Imagen: fp9nFnJ2_o.gif]](https://images2.imgbox.com/be/c6/fp9nFnJ2_o.gif)
