[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5]
#31
Narrador / María Merlot

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¿Había matado antes?
Si.
¿Le incomodaba hacerlo?
Si… y no.

La semi sirena dejó de abofetear a su lejano primo gyojin. Siguió a su acción un segundo de silencio que se sintió eterno, o en su mente así fue… porque el momento de locura y venganza la dejó brevemente ida, en las nubes densas de su cabeza. Ahí, a horcadas sobre el dorado enemigo, la hermosa mujer cubierta por una capa negra con capucha levantó sus manos a la altura de su pecho, con las palmas hacia arriba. Veía la sangre que se escurría de estas. Tan líquida, tan extraña, tan libertadora. No sentía remordimiento, por un simple motivo: Uoyon Sakana comenzó todo ese circo sin sentido. Él atacó a traición a su querido Jensen Valentine, si su hermano no se hubiera levantado después… ella, sin duda, se hubiera vuelto loca… más loca aún. Prefería ver la sangre de ese horrible ser en sus manos, que verla brotando de Rojo (Jensen). Y no solo eso, atacó a diestra y siniestra a todos los demás: Al Peluche indefenso, al pelirrojo que solo buscaba a sus compañeros y a la antorcha humana, que no había hecho nada. Tal vez, si ese ser reptiliano hubiera entablado una conversación racional, y tal vez si no hubiera atacado sin motivos, nada de eso habría pasado. Fue su culpa.

La muerte, la sangre, el caos, la locura, el dolor, el temor… ella la había sentido en carne viva desde muy joven, con una mente en blanco que solo buscaba entender y huir pero llegado el punto de la desesperanza, decidió ceder, ignorar, escapar de la realidad hundiendo todo lo traumático en lo más profundo de su mente y sepultandolo con grillos que hacían revolucionar sus pensamientos y exteriorizar una versión desquiciada, alegre y simpática hacía mundo. Un mundo que la tildaba de loca pero estaba más cuerda que todos ellos.

La dama inhalo profundamente, luego exhalo dejando ese pequeño evento fatídico en la fosa más remota de su cabeza. Se levantó al tiempo que limpiaba sus manos de la capa mientras buscaba con la mirada a su hermano. Al encontrarlo sonrió con genuino cariño, tenerlo cerca la llenaba de tranquilidad, ahora no había razones ni miedo para demostrar su amor fraternal. Dio un paso, y otro más, hasta llegar a su lugar. Extendió los brazos y se lanzó a su cuello — Hermano… — musitó con su cara entre el hueco de su cuello y el hombro, cara que movió buscando consuelo y en el proceso se limpió la sangre salpicada del gyojin — … yo solo quiero regresar a mi celda… ¿puedes llevarme hasta ella? — le pidió con un tono de voz normal, quizás los demás escucharan o no daba igual, luego se separó tomando entre sus manos las mejillas del hermoso hombre de ojos rojos — … pero aun falta, lo sé… debemos encontrar a Algodón de Azúcar, y a los demás… y no olvidemos la fotosíntesis, aunque sin agua no lo lograremos, debemos encontrar agua, Hermano… el agua es esencial… — reiteró su necesidad del vital líquido incoloro —  y aliados también… — lo dijo con una voz muy seria, poco habitual en ella, y susurrado para que esta vez solo él lo escuchara. Después le sonrió alegremente, soltando sus mejillas y llevando sus manos libres al bolso de medio lado que llevaba bajo la capa — … Algodón de Azúcar me dio algunos insumos médicos, me dijo muchas cosas de como usarlos perooooo lo básico era abrir, poner sobre la herida y ya… es el más valioso que tengo de todo lo que me dio, por favor, úsalo tu, hermano… — se lo extendió esperando que lo tomara — … ya regreso, solo dame unos minutos... — finalizó cuando él tomó el botiquín de primeros auxilios.

La chica solo tuvo que girarse levemente para encontrarse con la primera “semillita”: La antorcha humana, quien parecía un Brownie. Visto de cerca era un individuo muy curioso, con alas negras y una máscara con una sonrisa en “V”. Eso la hizo imaginar que era un tipo con sentido del humor, aunque si ella usará una máscara sería con más detalles coloridos. Se acercó a él, no estaba muy lejos tampoco, y se sentó sobre sus propias piernas para quedar a su altura; ya que el sujeto se encontraba sentado, con la pierna derecha flexionada y con su brazo derecho sosteniendo lo que supuso sería su arma. Antes él había dicho cosas muy ciertas, aun estábamos en el juego de la poza y mientras más semillas, capaces de hacer la fotosíntesis, mejor les iría — ¿Hola, Brownie? — le dijo inclinándose hacia adelante intentando encontrar sus ojos — … ¿Puedo tocar tu flamita? ¿Si la toco me quemara? — preguntó con mucho interés, había tenido ese pensamiento intrusivo desde que la vio al caer en el pozo, pero su diestra se levantó fue hacia una de las alas, esas plumas tan negras como la noche misma — … son tan suaves… — apenas las rozó con las puntas de sus dedos enguantados, y por la forma en que se deslizaron sobre el ala, fue que dedujo su suavidad — … preguntaste antes si teníamos algo para ayudarte, un poco de medicina tal vez. Si vas a pedirme algo así, deberías invitarme a cenar antes, a un lugar bonito, con quizás un violinista de fondo amenizando el ambiente… — dijo con un toque divertido al tiempo que inclinaba su cabeza hacia el lado derecho haciendo que los mechones de largo cabello celeste se movieran en la misma dirección. Lo que vería el hombre, estando tan cerca, era solo la parte baja de su cara, sus finos labios rosados y su delicada piel de porcelana — … fuiste tú, desde la distancia… quien disparaba… ¿cierto? — pregunto viendo el arma reposar en su pierna, entonces esta vez acerco su cara a la suya, muy cerca… tanto que logró percibir un olor proveniente de él… olía a algo quemado… a cenizas… a hollín… ¡Chimeneas! — … no tengo medicina, lo siento, de verdad… pero tengo algo, algo que mi Bonita hizo especialmente para mí, con los ingredientes más frescos del Reino de Samba, sin matar a nada en el proceso. Bonita entiende mi respeto hacia la vida… — le comentaba como si fuera su mejor amigo, y como si él entendiera quién era “Bonita” — …lo tengo por aquí… — dijo alejándose un poco y rebuscando entre su bolso, quizá en ese leve momento el sujeto lograse avistar sus preciosas piernas torneadas y níveas, el short de jean y parte de su camisa overside roja floreada — …Aquí, ten… te encantará. Bonita es tan buena como el Cocinero — explicó extendiendole una bolsa tipo ziploc con un enrollado mediano — … por nada — le dijo cuando lo tomó, luego sin previo aviso le estampo un beso en la mejilla de la máscara, lado derecho — … si te la quitas, prometo que serán en tus labios — bromeo, la verdad era que como cotilla, quería saber que se ocultaba debajo de esa máscara, seguro escondía un rostro feo pero su contribución a la causa, ya lo hacía agradable a los ojos de su corazón.

Se levantó, llevando sus manos a ambos lados de su cintura. Tenía que buscar a su peluche semi muerto, una semillita más, pero también estaba el otro hombre, el pelirrojo. Mientras caminaba hacia el inconsciente mink, lo miro de reojo al tiempo que ideaba una manera para que su hermano no lo matará cuando tuviera la oportunidad. ¿Por qué lo iba a matar? Es lo que hacía Jensen Valentine con los Marines: Matarlos… pero, en el fondo, y aunque pudiera ver hacía otro lado, no quería ver más derramamiento de sangre… y perder una mano extra en el escape de ese pozo. Solo había una forma de salvarle la vida, jamás pensó que sería de esa manera ese “Evento Trascendental de Su Vida”, y con alguien que posiblemente no volvería a ver jamás. María Merlot lo volvería el único Marine que su hermano no se atrevería a matar… o al que matará más rápido… lo iba a descubrir en unos momentos.

Al llegar a dónde el peluche, revisó su respiración, suave y constante: ¡Vivía!. Se había prometido a sí misma ayudarlo, él era un ser adorable e inocente. Antes, cuando lo había embarrado de ungüento había sentido varias cosas dentro de sus ropas, así que se agacho y lo registro como si fuera un anaquel de la tienda — … es por una buena causa, igual no lo sabrás, creo… — le susurro entre risitas, robar no era lo suyo pero si la oportunidad se daba… y si había una razón de peso, no tenía problemas en hacerlo. Cuando encontró lo que buscaba: el botiquín y la comida que había “sentido” antes. Guardó en su bolso el botiquín y la ración de comida — … ¿Puedo cargarlo, Señor Peluchito? Claro que si MMcita… — preguntó y respondió, su respuesta la hizo con la voz fingida masculina como si fuera su peluda victima. Pasó su mano izquierda por debajo de sus rodillas, y la otra por la espalda, cargandolo en sus brazos como si fuera un matrimonio luego de la boda… y hablando de matrimonio… volvió a fijarse en el pelirrojo.

Se acercó con el Peluche en brazos, a diferencia de los demás, con él se detuvo a un metro. Soltó las piernas del mink, quien quedó sostenido sólo con su mano derecha, como la muñeca sin vida que era en ese momento. María sacó la ración robada de su bolso y la tiró al pelirrojo — … yo… — musito dudando, como si su boca no quisiera decir lo que su mente había decidido anteriormente — … yo… solo espero… no equivocarme… contigo… por favor— le dijo, para que solo él escuchará luego le sonrió, con la risueña manera a la que estaba habituada, una que reflejaba alegría y un toque de locura — … ¡WOOOOOOOOOW! De cerca eres aún más guapo y pelirrojo. ¿Qué es esto que siento en mi corazón? ¿Acaso es la llama del amoooooooor? — lo dijo tan alto como para que su hermano y la Brownie escucharan — … ¿Es cierto eso que dicen, Peluche? ¿Que solo con una mirada puedes enamorarte? — tomó al peludito con la mano que tenía libre, entrelazando sus dedos y empezando a girar con él como si bailara el vals — … Si el destino me trajo a este foso inerte, sin agua, para mostrarme al amor de mi vida, significa que no puedo perder tiempo… ¡Sé el testigo de nuestro matrimonio, Peluche! — se detuvo soltando nuevamente la mano del mink que cayó inerte hacia un lado siendo retenido únicamente por la mano derecha de la celeste — … Aquí y ahora, Pelirrojo…. — lo señalo mientras le sonreía con diversión ante su locura — … ante mi peluche, la Brownie y mi amado hermano, ante las paredes y el suelo inerte, ante el cadáver de la lagartija de hermosa piel dorada, nos declaro Marido y Mujer… de aquí hasta que se acabe el mundo, serás mío y yo seré tuya, mi amado esposo…  — sentenció dejando de señalarlo para proceder a abrazar a su Peluche como si fuera una almohada que escuchaba su esquizofrenica escena de amor — … nuestro matrimonio no será fácil, tendremos muchos obstáculos… pero el amor vencerá… nos encargaremos de eso, será una semilla que cuidemos con esmero, con agua y sol lograremos que crezca hermosa y sin igual. Posiblemente, estemos separados por muchos años. No te prometo fidelidad pero si… enviarte postales con un beso describiendo mis aventuras — siguió divagando, con voz suficientemente alta para ser escuchada por todos — … Esposo mío, vive… vive porque sino… me sentiré… muy triste. ¡NO QUIERO SER UNA VIUDA! — grito lo último con mucha fuerza, como si las cosas que decía tuvieran algún tipo de sentido en su vida. Había veces, que hasta ella quería reírse de sus monólogos, pero no lo hizo, solo soltó nuevamente un lado de su Peluche para dejar libre su mano izquierda, levantar levemente la capucha y revelar por completo su hermoso rostro al pelirrojo — … nuestras alianzas deben ser de oro puro, en honor a lagartija que nos unió… y correrán por tu cuenta — le guiñó uno de sus orbes, y luego le lanzó un beso al aire.

La mujer dejó que su capucha volviera a ocultar su rostro, pasó su mano por debajo de las rodillas del mink y volvió a cargarlo, para darse media vuelta y regresar a dónde su hermano — Hermano, ahora soy toda una señora casada…. Ha sido un casi final feliz, después de todo… — le comento alegremente, dejando al peluche acostado cerca de ellos. Verlo en esas condiciones lo entristecía, no le gustaba el maltrato animal injustificado... — Ojalá tuvieramos alas como Brownie para salir volando de aquí… — se acostó al lado del peluche, viendo el techo/cielo como si estuviera muerta. Lo único claro ahora era que ella cuidaría del Peluche dormido... peluche que no soltaría, que no permitiría que nadie le hiciera más daño… María lo llevaría con ella, a dónde fuera.

Al estar acostada, su cuerpo le recordó el dolor de antes y la sensación de malestar general que la estaba atacando desde un poco después de que apareciera Uoyon. Necesitaba que Hyakinthos la revisara… ¿Dónde estaría? ¿Por qué su tripulación tardaba tanto en encontrarla? ¿Se habían olvidado de ella?


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Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1511 + 0 = 1511
Energia: 1276 + 10 = 1286
Espiritu: 315 + 0 = 315


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - por Maria Merlot - 08-11-2025, 03:23 AM

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