05-11-2025, 09:27 PM
Mientras el suelo rocoso se deslizaba bajo sus poderosas zancadas, la mente de Kibai funcionaba sin parar, de tal manera de que si alguien mirase a través de su cráneo, casi podría ver las chispas saltando de sus neuronas.
"Vale, Kibai, cálmate. Repasemos todo lo que hemos observado hasta ahora. El enemigo es un Usuario, parece que es capaz de torcer y hacer girar su cuerpo, de modo que debe de ser una Paramecia. Es fuerte, demasiado fuertecomo para atacarlo de frente. Y también es ágil, incluso más que yo corriendo a toda velocidad..."
El mink se sacudió la cabeza, con cuidado de que la hoja de Raimei, cuya empuñadura seguía firmemente encajada entre sus dientes, no rozase el suelo con el movimiento.
"Pero no todo puede ser malo. Aunque finja no inmutarse, tanto el humano como el birkaniano le han disparado varias veces, y ese topillo también le ha golpeado, todos esos ataques han tenido que irle haciendo daño por fuerza. No deja de ser alguien mortal, por muchas capacidades que haya demostrado, sangra igual que cualquiera. Si conseguimos seguir desgastándolo, haciendo que vaya de unos a otros mientras le seguimos golpeando acabará por caer."
No obstante, en un rincón de su mente, una vocecilla interna le recodaba a Kibai que aquel plan tenía un fallo, o más bien un gran dilema.
Conseguirían hacerle el suficiente daño antes de que aquel monstruo los eliminase a todos?
Procurando apartar esos pensamientos de su mente, Kibai se enfocó en la enorme mujer Oni que tenía enfrente, la cual había recibido un ataque del ser y continuaba corriendo en su dirección.
"Pobrecilla, su tamaño la hace un blanco demasiado lento y fácil" pensó el mink. "Además, parece incapaz de usar su arma por algún motivo."
Sin embargo, justo cuando aquellos pensamientos se materializaron en su mente, una luz, una tenue y débil luz de esperanza se le apareció a Kibai. Un plan tan descabellado, que tal vez, solo tal vez, pudiese llegar a funcionar.
El mink resistió la tentación de soltar una carcajada que hubiese alcanzado un punto agudo de locura mientras redoblaba su ritmo, dando un gran salto hacia la joven Oni, enfilando su dirección para usar su enorme cuerpo y las holgadas vestiduras a modo de cobertura .
"Contramaestres, si esto sale bien y vuelvo con la División 84, os pienso exigir una maldita medalla..."
"Vale, Kibai, cálmate. Repasemos todo lo que hemos observado hasta ahora. El enemigo es un Usuario, parece que es capaz de torcer y hacer girar su cuerpo, de modo que debe de ser una Paramecia. Es fuerte, demasiado fuertecomo para atacarlo de frente. Y también es ágil, incluso más que yo corriendo a toda velocidad..."
El mink se sacudió la cabeza, con cuidado de que la hoja de Raimei, cuya empuñadura seguía firmemente encajada entre sus dientes, no rozase el suelo con el movimiento.
"Pero no todo puede ser malo. Aunque finja no inmutarse, tanto el humano como el birkaniano le han disparado varias veces, y ese topillo también le ha golpeado, todos esos ataques han tenido que irle haciendo daño por fuerza. No deja de ser alguien mortal, por muchas capacidades que haya demostrado, sangra igual que cualquiera. Si conseguimos seguir desgastándolo, haciendo que vaya de unos a otros mientras le seguimos golpeando acabará por caer."
No obstante, en un rincón de su mente, una vocecilla interna le recodaba a Kibai que aquel plan tenía un fallo, o más bien un gran dilema.
Conseguirían hacerle el suficiente daño antes de que aquel monstruo los eliminase a todos?
Procurando apartar esos pensamientos de su mente, Kibai se enfocó en la enorme mujer Oni que tenía enfrente, la cual había recibido un ataque del ser y continuaba corriendo en su dirección.
"Pobrecilla, su tamaño la hace un blanco demasiado lento y fácil" pensó el mink. "Además, parece incapaz de usar su arma por algún motivo."
Sin embargo, justo cuando aquellos pensamientos se materializaron en su mente, una luz, una tenue y débil luz de esperanza se le apareció a Kibai. Un plan tan descabellado, que tal vez, solo tal vez, pudiese llegar a funcionar.
El mink resistió la tentación de soltar una carcajada que hubiese alcanzado un punto agudo de locura mientras redoblaba su ritmo, dando un gran salto hacia la joven Oni, enfilando su dirección para usar su enorme cuerpo y las holgadas vestiduras a modo de cobertura .
"Contramaestres, si esto sale bien y vuelvo con la División 84, os pienso exigir una maldita medalla..."
RESUMEN
BÉLICO
Stats con debuff
