05-11-2025, 07:21 PM
(Última modificación: 06-11-2025, 12:04 AM por Onizuka Jin.)
Un ataque perfectamente coordinado, uno que ni siquiera él esperaba que fuera a salir con esa perfección, más cuando no conocía nada de los improvisados compañeros con quienes le había tocado. Las dos mujeres le sorprendieron, desde luego, una de ellas con una habilidad de frío absoluto, y otra con una lava extremadamente peligrosa. Debía tenerlo en cuenta, claramente eran usuarias de Frutas Akuma. Lo que sí estaba claro era que debería tener cuidado con ellas, gustase o no. Lo mejor era, por el momento, centrarse en no hacerse daño, o no más del que ya había estado recibiendo. El hielo había facilitado el ataque de su katana en su pie y ahora, ya no solo era eso, sino también que el tamaño de aquel joven ya había disminuido. Sí, seguía siendo más alto que él, pero también más fácil alcanzarle en órganos más importantes con sus armas blancas.
El problema ahora era, ¿cuánto tiempo tenían? ¿Quizás solo era temporal? ¿Duraría solo unos segundos o tal vez más? Tenía que estar alerta. Su katana y su daga seguían en alto ante el quejido del individuo y, por confiar, envainó de nuevo su katana, manteniendo en su mano izquierda la daga.
Sus ojos lo percibieron entonces, aquel extraño líquido que fluía entre las joyas de su cola. Algo en su instinto le hizo saber que era peligroso. ¿Sería corrosivo? No parecía provocarle dicho efecto a Uoichi. Su mano se posicionó de nuevo en la katana, no le hacía falta más, no quería tampoco soltar su daga. El problema era que, en caso de que las dos chicas usaran sus Akumas para atacar, podría verse afectado él mismo también. Tenía que esperar el momento idóneo para el ataque. Esta vez sí, acertaría con su técnica, buscaría hacerle el máximo daño posible. Y allí estaba, no lo vio venir, una patada directa en su dirección. El dolor volvió a darle, apretó su propia mandíbula por el dolor, uno intenso, uno que de nuevo le hacía sentir aquel cosquilleo y apretón entre sus piernas. Como siguiera eso así, a saber cómo iba a terminar. Tenía que centrarse, enfocarse. La razón tenía mayor prioridad que el placer del dolor en ese momento. Escucha sus palabras, en el instante justo que ve de nuevo el hielo de la mujer envolver al individuo. Respira de nuevo, cerrando los ojos, tratando de enfocarse en el combate y no en el placer del dolor otra vez.
Tras la respiración, ahora sí, está más enfocado en la situación, analizándola. Lo sabe, el instinto lo grita, lo llama, lo pronuncia, es el momento. Su mano derecha se posiciona de nuevo en la katana, la distancia es suficiente, la fuerza también. Está listo. Además, aquella sensación de somnolencia parece haberse desvanecido, suficiente para hacer el movimiento, tal y como él conocía, del mismo modo que había intentado en el momento de cortar la pierna.
En el instante siguiente, el corte era limpio, un desplazamiento veloz de cuatro metros, suficiente no solo para acertar en el impacto, sino también para no acercarse demasiado a Lan, ya que había percibido que la lava provenía de su propio cuerpo.
Las palabras salieron justo después de que el sonido de la katana hiciera el “clic” del cierre en la propia vaina, sus ojos observando a la mujer del hielo, aunque no por demasiado tiempo. Viendo ahora la locura e impulsividad de Lan, sabía que no podía quedarse allí demasiado tiempo, ahora corriendo en dirección diagonal derecha, buscando efectivamente la distancia de Lan para poder evitar un posible daño. ¿Ella se movería? ¿Usaría alguna técnica más?
Sus ojos siguieron el camino, deseando que esta vez no volviera a hacerle daño. Sabía que como siguiera así, a saber si siquiera mantendría la consciencia.
El problema ahora era, ¿cuánto tiempo tenían? ¿Quizás solo era temporal? ¿Duraría solo unos segundos o tal vez más? Tenía que estar alerta. Su katana y su daga seguían en alto ante el quejido del individuo y, por confiar, envainó de nuevo su katana, manteniendo en su mano izquierda la daga.
Sus ojos lo percibieron entonces, aquel extraño líquido que fluía entre las joyas de su cola. Algo en su instinto le hizo saber que era peligroso. ¿Sería corrosivo? No parecía provocarle dicho efecto a Uoichi. Su mano se posicionó de nuevo en la katana, no le hacía falta más, no quería tampoco soltar su daga. El problema era que, en caso de que las dos chicas usaran sus Akumas para atacar, podría verse afectado él mismo también. Tenía que esperar el momento idóneo para el ataque. Esta vez sí, acertaría con su técnica, buscaría hacerle el máximo daño posible. Y allí estaba, no lo vio venir, una patada directa en su dirección. El dolor volvió a darle, apretó su propia mandíbula por el dolor, uno intenso, uno que de nuevo le hacía sentir aquel cosquilleo y apretón entre sus piernas. Como siguiera eso así, a saber cómo iba a terminar. Tenía que centrarse, enfocarse. La razón tenía mayor prioridad que el placer del dolor en ese momento. Escucha sus palabras, en el instante justo que ve de nuevo el hielo de la mujer envolver al individuo. Respira de nuevo, cerrando los ojos, tratando de enfocarse en el combate y no en el placer del dolor otra vez.
![[Imagen: epRcGNX.jpg]](https://i.imgur.com/epRcGNX.jpg)
Tras la respiración, ahora sí, está más enfocado en la situación, analizándola. Lo sabe, el instinto lo grita, lo llama, lo pronuncia, es el momento. Su mano derecha se posiciona de nuevo en la katana, la distancia es suficiente, la fuerza también. Está listo. Además, aquella sensación de somnolencia parece haberse desvanecido, suficiente para hacer el movimiento, tal y como él conocía, del mismo modo que había intentado en el momento de cortar la pierna.
En el instante siguiente, el corte era limpio, un desplazamiento veloz de cuatro metros, suficiente no solo para acertar en el impacto, sino también para no acercarse demasiado a Lan, ya que había percibido que la lava provenía de su propio cuerpo.
![[Imagen: QOkilXg.jpg]](https://i.imgur.com/QOkilXg.jpg)
—Buen trabajo, señorita.
Las palabras salieron justo después de que el sonido de la katana hiciera el “clic” del cierre en la propia vaina, sus ojos observando a la mujer del hielo, aunque no por demasiado tiempo. Viendo ahora la locura e impulsividad de Lan, sabía que no podía quedarse allí demasiado tiempo, ahora corriendo en dirección diagonal derecha, buscando efectivamente la distancia de Lan para poder evitar un posible daño. ¿Ella se movería? ¿Usaría alguna técnica más?
![[Imagen: VJyOi7N.jpg]](https://i.imgur.com/VJyOi7N.jpg)
—Agradezco que aprecies “mi belleza”, pero no me gusta que me ataquen sin motivos.
Sus ojos siguieron el camino, deseando que esta vez no volviera a hacerle daño. Sabía que como siguiera así, a saber si siquiera mantendría la consciencia.
OFF
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
