La adrenalina era capaz de jugar buenas pasadas y, esta vez, había ayudado a que las temblorosas piernas de Owen aún pudiesen mantenerse en pie; Su cerebro había mantenido un estado de supervivencia tan salvaje, tan animal, que le permitió analizar muchas de las situaciones en décimas de segundo y, sin querer queriendo y con una capacidad de coordinación que parecía casi practicada desde antes, entre todos los presentes en aquella gran caja de piedra, estaban siendo capaces de abatir al engendro que lo había dejado tiritando a todos los presentes.
No podía detenerse, no podía ceder. Necesitaba ver si Gwen también estaba bien. Si Mercedes estaba aquí con ellos, tal vez, ella no andaría lejos. Lo que detuvo que su rostro impactase contra el suelo, ciertamente, fueron sus dos brazos que mantuvo rectos tensándolos hacia adelante, casi como si fuesen dos palos que evitasen que rozase mínimamente el frío de aquellas rocas falsas, aquel escenario que fue montado para todos los presentes -Todavía no.- balbuceó, cerrando uno de sus ojos mientras la adrenalina empezaba progresivamente a reducirse y la anestesia decidía dejar de mitigar un poco los dolores, casi acalambrándole el brazo del impacto que recibió anteriormente. El pelirrojo, de espaldas ante todo el tremendo conflicto que sucedía no muy lejos de él, volteó, pudiendo sentir de forma mucho más tenue aquel aroma fétido a sudor tan identificable y memorizado por su cabeza, girando su cuerpo mientras se sentaba en el suelo -...Agh...agh...- y, sin parar de jadear mientras uno de sus ojos se cerraban de dolor, llevó su mano izquierda hacia el bolsillo del mismo sentido, fallando una -Joder...- y otra -...joder!- y otra vez -¡COÑO!- porque le temblaban tanto pero tanto las manos y estaba tan acalambrado que, al cuarto intento, pudo tomar lo que allí buscaba: Su nuevo botiquín y su Den Den Mushi.
A la distancia podía verse la espalda del marine, al muchacho de cabello negro y coleta roja peleando a todo dar e, incluso, viendo como el de aspecto más asiático recibía un impacto muy fuerte seguido de un grito colérico de parte de la bestia inmunda contra la que habían estado combatiendo hacía ya un largo rato. El pelirrojo no dudó, aprovechando su sigilo y distracción, de abrir aquel pequeño botiquín delante de si y empezar con una protección atrás de la otra; Esto recién empezaba, e iba a salir de allí como sea. Sentado, con su mirada dirigida hacia la violencia implícita y ligeramente tapada por aquel gran abrigo blanco del Marine, el pelirrojo observaba, mientras rodeaba uno de sus brazos con gasa, un parche sobre un pequeño corte en el cuerpo, algodón para quitarse la sangre cómo los acontecimientos no parecían detenerse -...Qué está...?- y cuando lo escuchó, "Uchimizu" -¡!- ¡PAF! el individuo decidió auto-rematarse, pudiendo sentir la estridencia de su espalda al golpear contra el suelo y hacerlo temblar debido a su enorme altura.
Eso sí había sido sorprendente, muy, mucho. Con el vendaje colocado e intentando limpiar algunas de sus heridas y sangrero de nariz con el antebrazo, el pelirrojo no dudó en ponerse de pie mientras su cuerpo -¡AGH!- le obligaba a que no, a que ceda, haciéndole trastabillar. No dudó en querer quitarse la duda de si efectivamente aquel monstruoso individuo había decidido acabar con su vida y, en efecto, caminó la diferencia de metros hasta quedar cerca del pelirubio Marine, mirando hacia el cuerpo inerte con disgusto -Cabrón de mierda, menos mal.- pero su corazón y mente palpitaron pronto. Aquel chico parecía tener una energía inagotable y una fijación inconmensurable con su objetivo final: Su futura esposa -¡Necesito salir de aquí!- exclamó con fuerzas, mientras corría hacia la pared más cercana que tenía -¡HEY! ¡MANGA DE HIJOS DE PUTA! ¡DÉJENME SALIIIIIIIIIR!- en su griterío su voz se quebraba, mientras que martillaba con la parte baja del puño la pared una y otra vez, con tanta fuerza que hasta estaba empezando a lastimárselo, y raspárselo. Su ceño fruncido e intensidad parecía no calmarse ni en lo más mínimo, hasta la presión le había reventado la parte inferior del párpado y, siendo una parte tan sensible, comenzar a hacérsela sangrar, generando un canal que bajaba con densidad.
Mantenía un silencio sepulcral, tenso. Su mirada, inevitablemente, voló hacia cada uno de los presentes que habían hecho esto posible, pero empezó a dirigirse hacia el pelirubio simple y llanamente por la cercanía y...por su condición de "enemigo" bajo su visión -Necesito que me...ayuden con algo.- sus ojos se desviaron hacia la muchacha alada, la cual también demostró una valía incondicional al igual que lo hizo el pelinegro y el chico-gato a la lejanía, gente a las cuales, literalmente, Owen les debía la vida...pero a quien más miró fue a Mercedes, con la cual, manteniendo el ceño fruncido, se mantenía en una pura complicidad, como si supiese exactamente qué iba a ser lo posterior que el pelirrojo diría -Por favor...necesito que me ayuden.- su mirada bajó otra vez hacia el suelo, apenado, angustiado -Les debo la vida a todos, a todos y cada uno de los que están aquí, para que pueda continuar vivo hasta lograr ver aquello que quiero ver, pero...- su mirada se mostraba desesperada, flagelada por la incertidumbre y el dolor de no saber cuál era el estado de la chica que él amaba.
Gritaba tan desesperado, tan muerto de angustia, la adrenalina empezó a volverse una mezcla entre pánico e indefensión, vulnerable, siendo capaz de ceder todo lo que demuestra ser en una primera instancia por ella -A todos les debo la vida, a todos. A ti, chico-gato,- le señaló, por mucha penumbra que hubiesen todos eran relativamente visibles, empezó a hacerlo con cada uno -A ti, pelo largo, a ti, chica con alas, a ti, Mercedes, y...a ti, Marine.- porque si bien el Mink más lejano tenía el uniforme, ciertamente, quien tenía delante parecía de rango mayor -Por favor...ayúdenme a salvarla...no podré sin ustedes, qué cojones me hubiese pasado si hubiese estado aquí sin que podamos ganarle todos a este energúmeno...- desvió la mirada hacia el monstruo, para seguir -¡POR ESO!- y otra vez, fijó su rostro en el rubio de mirada intensa y feroz, tan lastimado como lo estaba él -¡Háganme lo que quieran una vez que la encontremos! ¿Me quieren llevar contra las autoridades? Háganlo, ¿Quieren que me quede preso hasta cumplir condena? Lo hago, pero por favor, por favor...- su cabeza cayó, derrumbada, apretando los labios para evitar la angustia que abotonaba su corazón y se mitigaba por los pulsares de dolor aún persistentes. No le importaba en lo absoluto delatarse, decir abiertamente que era un pirata o que su cabeza estaba en búsqueda y captura. Nada, no había nada más importante ahora mismo -Ayúdenme a buscar a Gwendolyn Yang...y después, haré lo que ustedes quieran. Cumplo con mi palabra...de pirata.- hasta se delataba abiertamente, dejando en claro que por ella, ¿Por Gwen? Se dejaría hasta las uñas de los dedos ser quitadas una por una.
Levantó su mano izquierda con su Den Den Mushi, colocando la frecuencia que su chica favorita le había dado: No había caso, nada ocurría, el caracol no decidía moverse, ya sea por incapacidad de comunicación...o por no atender del otro lado -...joder...- y la frustración y el miedo del pelirrojo se devolvió en una expresión que denotaba pánico...pensando en lo peor.
¡SSSSSSSSSSSSSH!, el sonido de las zapatillas del muchacho, las cuales chirrearon por su derrape y frenada de golpe, una que le obligó a ponerle de rodillas.
![[Imagen: caf0a697cb1d4813b5cf6eb012b321ee.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/ca/f0/a6/caf0a697cb1d4813b5cf6eb012b321ee.jpg)
-¡NGH!-
No podía detenerse, no podía ceder. Necesitaba ver si Gwen también estaba bien. Si Mercedes estaba aquí con ellos, tal vez, ella no andaría lejos. Lo que detuvo que su rostro impactase contra el suelo, ciertamente, fueron sus dos brazos que mantuvo rectos tensándolos hacia adelante, casi como si fuesen dos palos que evitasen que rozase mínimamente el frío de aquellas rocas falsas, aquel escenario que fue montado para todos los presentes -Todavía no.- balbuceó, cerrando uno de sus ojos mientras la adrenalina empezaba progresivamente a reducirse y la anestesia decidía dejar de mitigar un poco los dolores, casi acalambrándole el brazo del impacto que recibió anteriormente. El pelirrojo, de espaldas ante todo el tremendo conflicto que sucedía no muy lejos de él, volteó, pudiendo sentir de forma mucho más tenue aquel aroma fétido a sudor tan identificable y memorizado por su cabeza, girando su cuerpo mientras se sentaba en el suelo -...Agh...agh...- y, sin parar de jadear mientras uno de sus ojos se cerraban de dolor, llevó su mano izquierda hacia el bolsillo del mismo sentido, fallando una -Joder...- y otra -...joder!- y otra vez -¡COÑO!- porque le temblaban tanto pero tanto las manos y estaba tan acalambrado que, al cuarto intento, pudo tomar lo que allí buscaba: Su nuevo botiquín y su Den Den Mushi.
A la distancia podía verse la espalda del marine, al muchacho de cabello negro y coleta roja peleando a todo dar e, incluso, viendo como el de aspecto más asiático recibía un impacto muy fuerte seguido de un grito colérico de parte de la bestia inmunda contra la que habían estado combatiendo hacía ya un largo rato. El pelirrojo no dudó, aprovechando su sigilo y distracción, de abrir aquel pequeño botiquín delante de si y empezar con una protección atrás de la otra; Esto recién empezaba, e iba a salir de allí como sea. Sentado, con su mirada dirigida hacia la violencia implícita y ligeramente tapada por aquel gran abrigo blanco del Marine, el pelirrojo observaba, mientras rodeaba uno de sus brazos con gasa, un parche sobre un pequeño corte en el cuerpo, algodón para quitarse la sangre cómo los acontecimientos no parecían detenerse -...Qué está...?- y cuando lo escuchó, "Uchimizu" -¡!- ¡PAF! el individuo decidió auto-rematarse, pudiendo sentir la estridencia de su espalda al golpear contra el suelo y hacerlo temblar debido a su enorme altura.
![[Imagen: 449a00df1cc0f958d7da1d4c2a488ba7.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/44/9a/00/449a00df1cc0f958d7da1d4c2a488ba7.jpg)
-...se ha...matado?-
Eso sí había sido sorprendente, muy, mucho. Con el vendaje colocado e intentando limpiar algunas de sus heridas y sangrero de nariz con el antebrazo, el pelirrojo no dudó en ponerse de pie mientras su cuerpo -¡AGH!- le obligaba a que no, a que ceda, haciéndole trastabillar. No dudó en querer quitarse la duda de si efectivamente aquel monstruoso individuo había decidido acabar con su vida y, en efecto, caminó la diferencia de metros hasta quedar cerca del pelirubio Marine, mirando hacia el cuerpo inerte con disgusto -Cabrón de mierda, menos mal.- pero su corazón y mente palpitaron pronto. Aquel chico parecía tener una energía inagotable y una fijación inconmensurable con su objetivo final: Su futura esposa -¡Necesito salir de aquí!- exclamó con fuerzas, mientras corría hacia la pared más cercana que tenía -¡HEY! ¡MANGA DE HIJOS DE PUTA! ¡DÉJENME SALIIIIIIIIIR!- en su griterío su voz se quebraba, mientras que martillaba con la parte baja del puño la pared una y otra vez, con tanta fuerza que hasta estaba empezando a lastimárselo, y raspárselo. Su ceño fruncido e intensidad parecía no calmarse ni en lo más mínimo, hasta la presión le había reventado la parte inferior del párpado y, siendo una parte tan sensible, comenzar a hacérsela sangrar, generando un canal que bajaba con densidad.
Se quedó quieto, dejando su puño pegado hacia la pared. Bajó la cabeza de golpe, mirando hacia el vacío, y hacia el suelo. No dudó, automáticamente, en girarse para ver hacia el rubio que traía aquel abrigo blanco tenuemente decorado por el carmesí de la sangre que voló en todas las direcciones posibles.
![[Imagen: EZK7OTf.png]](https://i.imgur.com/EZK7OTf.png)
-Oye.-
Mantenía un silencio sepulcral, tenso. Su mirada, inevitablemente, voló hacia cada uno de los presentes que habían hecho esto posible, pero empezó a dirigirse hacia el pelirubio simple y llanamente por la cercanía y...por su condición de "enemigo" bajo su visión -Necesito que me...ayuden con algo.- sus ojos se desviaron hacia la muchacha alada, la cual también demostró una valía incondicional al igual que lo hizo el pelinegro y el chico-gato a la lejanía, gente a las cuales, literalmente, Owen les debía la vida...pero a quien más miró fue a Mercedes, con la cual, manteniendo el ceño fruncido, se mantenía en una pura complicidad, como si supiese exactamente qué iba a ser lo posterior que el pelirrojo diría -Por favor...necesito que me ayuden.- su mirada bajó otra vez hacia el suelo, apenado, angustiado -Les debo la vida a todos, a todos y cada uno de los que están aquí, para que pueda continuar vivo hasta lograr ver aquello que quiero ver, pero...- su mirada se mostraba desesperada, flagelada por la incertidumbre y el dolor de no saber cuál era el estado de la chica que él amaba.
![[Imagen: iRRRcDv.png]](https://i.imgur.com/iRRRcDv.png)
-...por favor, ¡POR FAVOR! ¡Ayúdenme! ¡Allí afuera tal vez esté mi futura esposa! Tal vez pasando por algo parecido, o peor...o no sé, ¡Los necesito, a todos!-
Gritaba tan desesperado, tan muerto de angustia, la adrenalina empezó a volverse una mezcla entre pánico e indefensión, vulnerable, siendo capaz de ceder todo lo que demuestra ser en una primera instancia por ella -A todos les debo la vida, a todos. A ti, chico-gato,- le señaló, por mucha penumbra que hubiesen todos eran relativamente visibles, empezó a hacerlo con cada uno -A ti, pelo largo, a ti, chica con alas, a ti, Mercedes, y...a ti, Marine.- porque si bien el Mink más lejano tenía el uniforme, ciertamente, quien tenía delante parecía de rango mayor -Por favor...ayúdenme a salvarla...no podré sin ustedes, qué cojones me hubiese pasado si hubiese estado aquí sin que podamos ganarle todos a este energúmeno...- desvió la mirada hacia el monstruo, para seguir -¡POR ESO!- y otra vez, fijó su rostro en el rubio de mirada intensa y feroz, tan lastimado como lo estaba él -¡Háganme lo que quieran una vez que la encontremos! ¿Me quieren llevar contra las autoridades? Háganlo, ¿Quieren que me quede preso hasta cumplir condena? Lo hago, pero por favor, por favor...- su cabeza cayó, derrumbada, apretando los labios para evitar la angustia que abotonaba su corazón y se mitigaba por los pulsares de dolor aún persistentes. No le importaba en lo absoluto delatarse, decir abiertamente que era un pirata o que su cabeza estaba en búsqueda y captura. Nada, no había nada más importante ahora mismo -Ayúdenme a buscar a Gwendolyn Yang...y después, haré lo que ustedes quieran. Cumplo con mi palabra...de pirata.- hasta se delataba abiertamente, dejando en claro que por ella, ¿Por Gwen? Se dejaría hasta las uñas de los dedos ser quitadas una por una.
Levantó su mano izquierda con su Den Den Mushi, colocando la frecuencia que su chica favorita le había dado: No había caso, nada ocurría, el caracol no decidía moverse, ya sea por incapacidad de comunicación...o por no atender del otro lado -...joder...- y la frustración y el miedo del pelirrojo se devolvió en una expresión que denotaba pánico...pensando en lo peor.
Abrí la cajita
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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