[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#21
Las lágrimas me quemaban la barba, y las palabras se me atascaban en la garganta como redes mojadas. Creí que en ese momento nada podía rasgarme más. Me equivocaba.

Lo oí antes de sentirlo: un crujido de aire como si el cielo se hubiera hecho más pesado. Pensé que era otra alucinación, otra imagen que mi cerebro me regalaba para torturarme, pero no. En el acto siguiente algo descendió con la fuerza de un tonel y me explotó el pecho. No pude respirar por un segundo; el mundo se volvió un eco lejano y un golpe sordo. Jin, pequeño y pegado a mi, dejó escapar un grito que atravesó la piedra. Ni siquiera ese grito me dio tiempo: el impacto me barrió como una ola contra un acantilado. Cuando pude abrir los ojos, la arena me miraba clavada en la piel, y mi cuerpo no parecía querer obedecer.

Jin cayó contra mi pecho como una hoja, y yo sentí la garganta llena de arena. Tosí, y cada tos era una advertencia de las costillas que protestaban. No entendía. ¿Quién golpea así en un acogimiento de luto? ¿Quién tiene la desfachatez de golpear a un gigante que llora? Miré al lugar de donde vino el golpe y vi una enorme sombra girando: el gyojin. Se había estirado, crecido. No era natural; su cuerpo se alzaba y, al girar, se convirtió en una masa bestial que me barrió de nuevo.

Otra patada. Esta vez me tomó de lleno en la costilla, y el mundo dio vueltas con cada pieza de respiración que me faltaba. Jin volvió a sufrir el rebote; su pequeño cuerpo golpeó mi pecho y ambos nos quedamos crujidos, confundidos, como dos muñecos rotos. Sentí el sabor metálico de la sangre en la boca, y mi visión se llenó de puntos. Aun así, cuando la niebla se disipó un poco, lo primero que hice fue cogerlo: mis torpes manos, lo abrazaron contra mi pecho con la delicadeza de quien sostiene algo frágil.

Me arrodillé con cuidado, no por debilidad sino para no lanzarlo al suelo desde altura; el menor descuido y Jin habría rebotado como una pelota contra las piedras. Lo coloqué apoyándolo sobre el suelo. Tosí otra vez, intentando poner orden en mis pulmones, y la tos me arrancó un gemido. Entonces la rabia, que en un principio había sido un calor contenido, se me infló como un huracán dentro del pecho.

Miré al gyojin con una mezcla de dolor y furia que me quemaba las entrañas. ¡Cómo se atrevía! No era sólo el hecho de recibir golpes; era la intromisión en mi duelo, la insolencia de interrumpir mi lamento con violencia. Sus ojos eran fríos, sin entender, y su tamaño, ahora mayor que tres gigantes apilados, parecía un insulto hacia mi. Quise gritarle mil cosas: cobarde, bestia, monstruo. Pero las palabras se quedaban cortas frente a la impresión de verlo expandido como una tormenta.

Me incorporé con trabajo. Cada músculo me protestó, pero mis manos fueron directas hacia el hacha que había enterrado a un costado. Su peso era familiar, como una extensión de mí. No para atacar, sino para mantener el equilibrio, para tener algo que me recordara quién era. Volteé hacia Jin, aún recostado sobre la arena, y lo tomé con cuidado, levantándolo hasta dejarlo sentado en mi palma. Sus ojos me buscaron, todavía nublados por el golpe, y le hablé con voz grave, intentando que sonara firme a pesar del cansancio.

—Vamos, pequeño… no podemos quedarnos aquí.— Lo levanté y lo coloqué sobre mi hombro con suavidad, asegurándome de que quedara bien sujeto entre los pliegues de mi ropa y mi cuello. —Vamos a rodearlo. Por la espalda.—

El rugido de mi respiración llenaba el pozo. Con Jin bien aferrado a mí, di unos pasos hacia atrás, flexioné las rodillas y pegue un gran salto, sintiendo cómo la tierra vibraba bajo mis pies. La tierra tembló bajo el impacto de mi caída y se levanto polvo del suelo cuando comencé a correr. Cada zancada era un latido de furia contenida, todo con el objetivo de quedar tras la enorme silueta del gyojin. 

Apreté el hacha con ambas manos. No era el momento de atacar todavía, pero mis músculos se tensaban, listos. Aun con el cuerpo adolorido, me mantuve erguido, observando al gyojin desde la sombra de su espalda. ¿Cómo podía ganarle a semejante bestia? No lo sabía, pero eso ya no me importaba. Ni su tamaño, ni su poder, ni sus palabras. 

Había tocado lo que no debía.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2698 - 700 = 1998
Energia: 1866 + 0 = 1866
Espiritu: 321 + 0 = 321


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - por Thrym - 01-11-2025, 12:31 AM

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