31-10-2025, 06:13 PM
(Última modificación: 09-11-2025, 08:31 PM por Onizuka Jin.)
Su afilada mirada se deslizó lentamente en la mujer, a la que ahora contempló con mayor interés. —Con que “familia”, ¿eh? — su voz sonaba seria, ahora analizando con más ímpetu el rostro de la mujer, con la misma calma inicial.
Expulsó la bomba en una media sonrisa, cargada de orgullo, diversión. No la dañaba, no planeaba hacerlo, no de momento al menos y, aún así, quería tantear el terreno, lento, despacio, ver hasta dónde alcanzaba esa confianza. —Ya que menciona que se van a casar, estoy seguro de que Owen le habrá dicho un poco sobre… “su querida familia”. — su voz, grave, suave, ahora estaba más cargada de confianza que al inicio. Se puso en pie, brindándole de nuevo espacio a la muchacha para darle tiempo a pensar.
La vio de reojo, divertido. No pensó que conocerla directamente iba a resultar una experiencia tan… ¿Acogedora? No, desde luego que en su mente retenía toda esa información, la que ella brindaba, la que fuera a brindar y la que ya conocía de por sí. Su mente hacía nuevos cálculos, tenía mayores ideas… Todo con tal de conocer mejor la situación del joven pelirrojo. —Estoy seguro de que pese a la tormenta que la hizo perderse, siguió adelante. No la veo afectada, eso la hace una señorita bastante valiente. — halagos que aprovechaba con sus palabras, realizando en silencio una obediencia al ponerse en pie frente a ella. Tomó las manos de la muchacha, guiándola con aquella corona de flores por la parte superior de su cabeza. —Soy un poco alto, si quieres que me agache. — aún así, lo había hecho naturalmente con su propia cabeza. Incluso cuando las manos soltaron aquella corona de flores sobre su cabeza, no retiró las propias, pasándolas por su propio rostro. —Estoy seguro de que me podrás “ver” con las manos. No me parecería justo que no pudieras saber qué tipo de rostro tengo y solo reconocieras mi voz. ¿No estás curiosa? — sus manos sujetaron ahora con mayor delicadeza los dedos de la mujer, entrelazándolas entre sí, guiándola por sus rasgos afilados, su propia cicatriz en el lateral de su frente, la forma de sus ojos al cerrarlos él mismo para que los percibiera, sus cejas, nariz, labios. En el momento de alcanzar éste último mantenía una expresión neutral para que no sintiera la diversión por la que, en su interior, estaba sintiendo.
Poco tardó en apartar las manos de la mujer, soltando a propósito lentamente los dedos, descruzándolos de ellos. —Lo tendré en cuenta. Por ahora, estoy interesado en saber cómo conoció a Owen. — regresó a su tono más profesional, separándose de ella, caminando a su lado hasta la cocina.
Una vez obtuvo su permiso, se acercó a la cocina, buscando la cafetera y preparándola. —Gracias señorita. Me aseguraré de hacerle uno para usted también como agradecimiento, y lo que sobre, por supuesto, para Owen. — El sonido del agua, acompañado de un utensilio con el que llenó el café y el fuego encendiéndose, sonidos que la joven probablemente iba a escuchar. Pronto comenzó a buscar en su bolsillo algo, algo que abrió, el sonido metálico característico de su cajetilla de tabaco propio, el sonido de sus dedos y, pronto, el sonido de su propia voz. —Ah, cierto, le prometí no fumar. — El “clic” metálico volvió a sonar, al momento que la cafetera silbaba como aviso de que había terminado. —¿Lo prefiere solo o con leche? ¿Quizás prefiera azúcar, señorita?
Dos golpecitos, uno de una taza, el otro de la segunda taza, el líquido fluyendo de la propia cafetera, el sonido de la misma disminuyendo y, en su caso concreto, agregando leche. En caso de que la mujer hubiera aceptado, también agregaría el líquido en la segunda taza, dejando fluir los sonidos y acercar la taza hacia él, dando el primer sorbo y, en caso de que la mujer hubiera aceptado, entregarle la taza a ella.
Sus labios volvieron a dibujar una sonrisa cargada de malicia mientras pronunciaba dichas palabras, algo que sabía que la mujer no iba a poder ver, aprovechando ese mismo instante para dicho gesto. Su propio interior reía, imaginando el rostro de Owen. —¿Un pecado? ¿A usted? — su voz descendió de volumen a la vez que la propia taza que alejaba de entre sus labios. —¿Me crees capaz de algo así, Gwen? — de nuevo, variando de la formalidad a la informalidad, preparado para todas las preguntas. —Pensé que habías dicho que las primeras impresiones no lo eran todo, pero tu duda me hace cuestionarme si realmente piensas así de mí. — Su voz sonó ésta vez más baja, íntima, su rostro cerca del de ella, sin romper demasiado la distancia, pero sí lo suficiente para que ella sintiera el rostro de él.
![[Imagen: HMSx8WK.png]](https://i.imgur.com/HMSx8WK.png)
—Me pregunto si su madre sabrá algo.
Expulsó la bomba en una media sonrisa, cargada de orgullo, diversión. No la dañaba, no planeaba hacerlo, no de momento al menos y, aún así, quería tantear el terreno, lento, despacio, ver hasta dónde alcanzaba esa confianza. —Ya que menciona que se van a casar, estoy seguro de que Owen le habrá dicho un poco sobre… “su querida familia”. — su voz, grave, suave, ahora estaba más cargada de confianza que al inicio. Se puso en pie, brindándole de nuevo espacio a la muchacha para darle tiempo a pensar.
![[Imagen: 0VQZuho.jpg]](https://i.imgur.com/0VQZuho.jpg)
—¿Aquí con Owen? Oh, ya veo que no se lo ha comentado todavía.
La vio de reojo, divertido. No pensó que conocerla directamente iba a resultar una experiencia tan… ¿Acogedora? No, desde luego que en su mente retenía toda esa información, la que ella brindaba, la que fuera a brindar y la que ya conocía de por sí. Su mente hacía nuevos cálculos, tenía mayores ideas… Todo con tal de conocer mejor la situación del joven pelirrojo. —Estoy seguro de que pese a la tormenta que la hizo perderse, siguió adelante. No la veo afectada, eso la hace una señorita bastante valiente. — halagos que aprovechaba con sus palabras, realizando en silencio una obediencia al ponerse en pie frente a ella. Tomó las manos de la muchacha, guiándola con aquella corona de flores por la parte superior de su cabeza. —Soy un poco alto, si quieres que me agache. — aún así, lo había hecho naturalmente con su propia cabeza. Incluso cuando las manos soltaron aquella corona de flores sobre su cabeza, no retiró las propias, pasándolas por su propio rostro. —Estoy seguro de que me podrás “ver” con las manos. No me parecería justo que no pudieras saber qué tipo de rostro tengo y solo reconocieras mi voz. ¿No estás curiosa? — sus manos sujetaron ahora con mayor delicadeza los dedos de la mujer, entrelazándolas entre sí, guiándola por sus rasgos afilados, su propia cicatriz en el lateral de su frente, la forma de sus ojos al cerrarlos él mismo para que los percibiera, sus cejas, nariz, labios. En el momento de alcanzar éste último mantenía una expresión neutral para que no sintiera la diversión por la que, en su interior, estaba sintiendo.
Poco tardó en apartar las manos de la mujer, soltando a propósito lentamente los dedos, descruzándolos de ellos. —Lo tendré en cuenta. Por ahora, estoy interesado en saber cómo conoció a Owen. — regresó a su tono más profesional, separándose de ella, caminando a su lado hasta la cocina.
Una vez obtuvo su permiso, se acercó a la cocina, buscando la cafetera y preparándola. —Gracias señorita. Me aseguraré de hacerle uno para usted también como agradecimiento, y lo que sobre, por supuesto, para Owen. — El sonido del agua, acompañado de un utensilio con el que llenó el café y el fuego encendiéndose, sonidos que la joven probablemente iba a escuchar. Pronto comenzó a buscar en su bolsillo algo, algo que abrió, el sonido metálico característico de su cajetilla de tabaco propio, el sonido de sus dedos y, pronto, el sonido de su propia voz. —Ah, cierto, le prometí no fumar. — El “clic” metálico volvió a sonar, al momento que la cafetera silbaba como aviso de que había terminado. —¿Lo prefiere solo o con leche? ¿Quizás prefiera azúcar, señorita?
Dos golpecitos, uno de una taza, el otro de la segunda taza, el líquido fluyendo de la propia cafetera, el sonido de la misma disminuyendo y, en su caso concreto, agregando leche. En caso de que la mujer hubiera aceptado, también agregaría el líquido en la segunda taza, dejando fluir los sonidos y acercar la taza hacia él, dando el primer sorbo y, en caso de que la mujer hubiera aceptado, entregarle la taza a ella.
![[Imagen: UmEXiSH.png]](https://i.imgur.com/UmEXiSH.png)
—Nunca pido imposibles a nadie, señorita.
Sus labios volvieron a dibujar una sonrisa cargada de malicia mientras pronunciaba dichas palabras, algo que sabía que la mujer no iba a poder ver, aprovechando ese mismo instante para dicho gesto. Su propio interior reía, imaginando el rostro de Owen. —¿Un pecado? ¿A usted? — su voz descendió de volumen a la vez que la propia taza que alejaba de entre sus labios. —¿Me crees capaz de algo así, Gwen? — de nuevo, variando de la formalidad a la informalidad, preparado para todas las preguntas. —Pensé que habías dicho que las primeras impresiones no lo eran todo, pero tu duda me hace cuestionarme si realmente piensas así de mí. — Su voz sonó ésta vez más baja, íntima, su rostro cerca del de ella, sin romper demasiado la distancia, pero sí lo suficiente para que ella sintiera el rostro de él.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
