[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5]
#18
Lo intenté una vez más. Y otra. El aire seguía sin querer llegar a mis pulmones. Sin embargo, sabía que aquella no podía ser mi última aventura, cuando ni siquiera había tenido alguna con mis nuevos compañeros. Mi tambaleante rifle seguía erguido en dirección a aquella criatura dorada que no había dejado de lanzar amenazas sobre nosotros. Entonces, el marine gritó algo que no fui capaz de entender y lanzó dos flechas relampagueantes sobre el enemigo. Está loco. Va a llamar su atención, pensé aterrorizado. Y tenía razón, pues el gyojin de aspecto áureo desvió su atención hacia nuestra zona. Antes de que las flechas lo alcanzasen, Uoyon desapareció bajo mi mirada durante unos instantes. Su figura fue rápidamente sustituida por un fogonazo y un haz de luz que habría cegado a cualquiera de estar más cerca.

Lo siguiente sucedió rápido, demasiado. Al menos para mis ojos. Tras la explosión en la zona donde se encontraba nuestro autonombrado verdugo, solo pude percibir ligeramente cómo el pelirrojo sufría un ataque. Su cuerpo se sacudió como se sacude el cuerpo de un ciervo al que un cazador había puesto en su mira. Ni siquiera pude intentar adivinar de dónde venía aquel disparo antes de percibir que mis pies ya no sujetaban mi cuerpo. Bajo las temblorosas columnas que antes me sostenían, ya no había suelo, o de estar, ya no ofrecía resistencia. Mi cuello era ahora el que, si levantaba los pies, soportaba el peso de mi cuerpo. Un cuello frágil, nada robusto, por el que ahora ya no pasaba aire. Ya no era la sensación de pánico generada por la tormenta, ahora se trataba de algo más real, más palpable.

El enemigo había aparecido frente a mi, como si de un destello dorado se tratase. De haber habido más luz, posiblemente hubiese tenido una sensación similar a cuando alguien enciende un foco frente a ti. Aunque en parte, así fue, pues quedé igual de confuso que un roedor deslumbrado al cruzar un camino. Uoyon parecía aún más temible de cerca. Su cola, la cuál parecía haber crecido de tamaño hasta alcanzar unos 2 metros aproximadamente, ahora se encontraba enroscada en mi cuello, como si de una bufanda suave, pero letal, se tratase. Ella era la causante de que no pudiese respirar. La agarré con mi mano izquierda, clavando mis garras en ella con la intención de soltar su agarre, cosa que me resultó imposible, al menos por el momento. Mi mano derecha continuaba agarrada a la empuñadura de mi rifle, como si algo dentro de mi se aferrase a continuar luchando, pese a lo desesperado de mi situación.

El aire no llegaba a mis pulmones, pero sí lo hacía a mir oídos, trayendo consigo las palabras de mi enemigo. Palabras que denotaban la percepción de superioridad que tenía él sobre nosotros, pero también un comentario sobre su piel y cómo una nuez de belcebú era la causante. Me llamó especialmente la atención no conocer ese fruto, pese a mi amplio conocimiento en plantas y hierbas medicinales. El gyojin continuó lanzando sus amenazas mientras yo me zarandeaba con la intención de liberarme, en vano. Luego llegó su risa, burlona, hiriente, como la de una hiena que está apunto de acabar con su presa, una suerte de alarido que me hizo temer por mi vida tanto como aún lo hacía la idea de que la tormenta retornase. Pero entonces, surgió tras de Uoyon el caos. Tres explosiones, casi simultáneas golpearon a la espalda del gyojin, como si de un juego de pirotecnia se tratase, fuegos artificiales que me traían la celebración de la esperanza, pues parecía que el resto de personas que se habían visto encerradas allí conmigo, no pensaban abandonarme. No tuve claro si su intención era liberarme o acabar con el enemigo, pero si ello servía para poder zafarme de aquella situación, les estaría agradecido. El fuego de las últimas explosiones se extendió hasta cubrirnos por completo, llegando a abrasarme. Y tan pronto como el fuego se disipaba, apareció la encapuchada y con un grito golpeó la espalda de Uoyon. Fue todo rápido, casi un parpadeo. La mujer se retiró en un par de movimientos ágiles. No se muy bien cómo sucedió, pero la presión de su cola sobre mi cuello se fue difuminando y, en una bocanada profunda, noté el frescor del aire al pasar de nuevo por mi garganta.

La chica gritó en señal de venganza, por su hermano, por el marine y... ¿A quién llamaba peluche? No había tiempo para molestarse por algo así, y menos cuando era una de las personas que me habían liberado, así que tan pronto como mis pies estuvieron en contacto firme con el suelo, noté que en mi cuerpo germinaba una nueva sensación, una brizna de esperanza, una chispa que recorrió todo mi cuerpo. Salté para alejarme del enemigo en la dirección justo entre la encapuchada y el pistolero con cabello negro, girando en el aire para no perder de vista al enemigo, y poder dejarle un regalo por el afectivo abrazo que me había dado. Entonces, con la figura de Uoyon dibujada sobre la mira de mi rifle, apreté el gatillo y una nueva explosión se dio a los pies de nuestro enemigo.

Entonces corrí para alejarme aún más del gyojin, sin perderlo de vista, dejando a la encapuchada a 15 metros a mis 1:00, a Uoyon a 20 metros a mis 12:00 y al pistolero a 15 metros a mis 11:00. Giré un instante la mirada a mi izquierda, para ver al hombre antorcha que había llegado hasta allí sin haberme percatado de en qué momento. Se situaba a la espalda del pistolero, unos 4 metros elevado en el aire y a unos 7 de mi a mis 9. Por fin, pude respirar y coger aire.

—Buen trabajo. Os agradezco que me hayáis liberado.



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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - por Varoganchin - 31-10-2025, 01:54 PM

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