31-10-2025, 07:30 AM
-Tiene que ser bonito saber de donde se es, quiero decir…Tienes que tener recuerdos agradables en tu tierra de tu niñez.-Me crucé de brazos sobre la mesa, sonriendo de forma suave ante su explicación. Imaginarme a un Zhang más joven, adolescente, o incluso niño, me resulta francamente adorable.
Algo me dice que no era precisamente un niño travieso, si no de esos que te daban ganas de abrazar y tirar de los mofletes.
-Me gusta pensar que mientras esté con vosotros y estemos bien, ese es mi hogar.-Miré con cierta diversión los copos de nieve, tocando aquellos que llegaban a caer, mientras Zhang seguía jugando con Silencio.
-He viajado por los Blues, antes…antes solía viajar con otra banda pirata, aunque no se si llamarlos así.-Arrugué suavemente la nariz ante aquello, aparte de viajar juntos todos en el mismo barco y liberarme del laboratorio, no creo que Iskander hiciera nada de pirata.
-Creo que era simplemente una familia de inadaptados que viajamos de un lado a otro adoptando gente.-Se me escapó una pequeña risa por eso, mientras negaba ante aquel pensamiento tan acertado.-Haré lo que mi hermano mayor nunca hizo, dejaré los Blues e iré a Grand Line para ver el resto del mundo.-Soy consciente de la razón de que Iskander nunca hiciera ese viaje.
Él se preocupaba demasiado por nosotros, y el resto de gente joven que había en el barco, dudaba de que todos pudiéramos sobrevivir si cruzamos al otro lado. Al final no había servido de nada, el mar no los había matado, aunque si se los había tragado.
-Al final.-Me detengo un momento, una sonrisa leve pinta mis labios, mientras miro a Zhang, alzando ambas cejas. Menuda conclusión a la que he llegado.- Al final me parezco a él, quiero viajar por el mundo, ayudar al que lo necesite, cuidar al que se deje…Tal vez obligar al que no.- los ojos con cierta diversión, aunque claramente no había malicia en mis palabras.
-Mi hermano me enseñó a trabajar la madera, a arreglar botes, barcos, llamarme carpintera es extraño, pero digamos que si.-Encogí suavemente mis hombros, mirando un momento por la ventana.-Me encantaría poder ayudar a los monjes a cruzar el mar y ayudar a la gente, en un barco que he ayudado a construir.-Quizás es una tontería, pero un barco fue toda la casa que he tenido en mi vida, y siempre ha sido así.
El movimiento en el mar, como un arrullo, el susurro del viento, se volvieron mi canción de cuna, mi calma.
Y quiero ser capaz de crear una calma en medio de la tormenta de nuestro viaje.
Algo me dice que no era precisamente un niño travieso, si no de esos que te daban ganas de abrazar y tirar de los mofletes.
-Me gusta pensar que mientras esté con vosotros y estemos bien, ese es mi hogar.-Miré con cierta diversión los copos de nieve, tocando aquellos que llegaban a caer, mientras Zhang seguía jugando con Silencio.
-He viajado por los Blues, antes…antes solía viajar con otra banda pirata, aunque no se si llamarlos así.-Arrugué suavemente la nariz ante aquello, aparte de viajar juntos todos en el mismo barco y liberarme del laboratorio, no creo que Iskander hiciera nada de pirata.
-Creo que era simplemente una familia de inadaptados que viajamos de un lado a otro adoptando gente.-Se me escapó una pequeña risa por eso, mientras negaba ante aquel pensamiento tan acertado.-Haré lo que mi hermano mayor nunca hizo, dejaré los Blues e iré a Grand Line para ver el resto del mundo.-Soy consciente de la razón de que Iskander nunca hiciera ese viaje.
Él se preocupaba demasiado por nosotros, y el resto de gente joven que había en el barco, dudaba de que todos pudiéramos sobrevivir si cruzamos al otro lado. Al final no había servido de nada, el mar no los había matado, aunque si se los había tragado.
-Al final.-Me detengo un momento, una sonrisa leve pinta mis labios, mientras miro a Zhang, alzando ambas cejas. Menuda conclusión a la que he llegado.- Al final me parezco a él, quiero viajar por el mundo, ayudar al que lo necesite, cuidar al que se deje…Tal vez obligar al que no.- los ojos con cierta diversión, aunque claramente no había malicia en mis palabras.
-Mi hermano me enseñó a trabajar la madera, a arreglar botes, barcos, llamarme carpintera es extraño, pero digamos que si.-Encogí suavemente mis hombros, mirando un momento por la ventana.-Me encantaría poder ayudar a los monjes a cruzar el mar y ayudar a la gente, en un barco que he ayudado a construir.-Quizás es una tontería, pero un barco fue toda la casa que he tenido en mi vida, y siempre ha sido así.
El movimiento en el mar, como un arrullo, el susurro del viento, se volvieron mi canción de cuna, mi calma.
Y quiero ser capaz de crear una calma en medio de la tormenta de nuestro viaje.
