31-10-2025, 04:50 AM
(Última modificación: 31-10-2025, 04:52 AM por Maria Merlot.)
Narrador / María Merlot / Pensamiento
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Había estado en lugares… curiosos.
Había visto personas… peculiares.
Había oído historias… perturbadoras.
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Había estado en lugares… curiosos.
Había visto personas… peculiares.
Había oído historias… perturbadoras.
Pero jamás, ni en el punto más cumbre de sus divagaciones, se imaginó estar en una situación similar. ¿Qué situación? Simple, como un extra en una puesta en escena cuyo guión desconocía, o más bien, que cuyo guión se iba escribiendo con cada inhalación de los participantes. Ella, antes de ser rescatada por Ashveil, solo fue un adorno, un adorno cuyo único valor era su belleza y sangre mezclada con aquellas hermosas mujeres mitad pez. Aunque, más de una vez la amenazaron con cortarle la lengua, nunca ninguno de sus opresores lo hizo, porque perdería valor como dama de compañía… pero no es el punto, el punto es que aprender a defenderse fue algo nuevo, de pocos meses, era una neófita que intentaba dar lo mejor de sí para no ser una carga, y para poder, aunque sea poco, contribuir a la causa del de ojos fantasmales. Por eso había practicado con las armas cortas de filos, por eso había subido aquella montaña de bonsáis gigantes para ser entrenada por el Maestro Bacalao en el arte del Karate Gyojin.
¿Podría defenderse? Ahora sí podría, no sería más una muñeca a merced de los más fuertes. ¿Le faltaba por aprender habilidades y destrezas bélicas? Si, un montón pero el camino se inicia andando, y en esta obra teatral, era más que obvio que si deseaba salir con vida, o como mínimo evitar que su hermano muriera en el proceso, debía concentrarse y recordar todo lo que aprendió, en especial con aquellos que compartía un vínculo en común: el océano, es decir, sus compañeros gyojines del templo del Maestro Bacalao. Esperaba poder ver al sol y la luna, si sobrevivía les dendenmushearia para contarles toda la aventura fantastica que estaba viviendo; sino sobrevivia, les aparecería como una fantasma sirenezco que los atormentara, solo para bromear con ellos. ¡Basta! El punto, es que era ahora o nunca, demostrar que su esfuerzo, perseverancia y optimismo rindieron frutos dulces y jugosos como un melocoton, y que aquellos días de encerar y pulir, de sujetar el bambú y llevar baldes de agua, de lavar los platos y de pelar papas, fueron una buena inversión y que su tripulación, o por lo menos Hyakinthos, pudieran estar orgullosa de ella.
De vuelta a la realidad, todo ante sus ojos pasaba muy rápido, en un pestañeo si era sincera. En un punto de aquellas explosiones y balazos se sintió algo bajoneada físicamente, quizás con la adrenalina por su hermano atacado no lo sintió antes, o quizás se superpuso a la locura que transpiraba, pero su cuerpo se sintió… pesado, casi enfermo, aunque era difícil definirlo porque modestia aparte, siempre contaba con buena salud, tal vez por eso no se había percatado antes. Si al caer en ese foso, sintió un leve bajón, esta vez el bajón era algo mayor. ¿Qué le pasaba? Bueno, no era momento de indagar en eso, mejor seguir con su adrenalina a millón.
¿Podría defenderse? Ahora sí podría, no sería más una muñeca a merced de los más fuertes. ¿Le faltaba por aprender habilidades y destrezas bélicas? Si, un montón pero el camino se inicia andando, y en esta obra teatral, era más que obvio que si deseaba salir con vida, o como mínimo evitar que su hermano muriera en el proceso, debía concentrarse y recordar todo lo que aprendió, en especial con aquellos que compartía un vínculo en común: el océano, es decir, sus compañeros gyojines del templo del Maestro Bacalao. Esperaba poder ver al sol y la luna, si sobrevivía les dendenmushearia para contarles toda la aventura fantastica que estaba viviendo; sino sobrevivia, les aparecería como una fantasma sirenezco que los atormentara, solo para bromear con ellos. ¡Basta! El punto, es que era ahora o nunca, demostrar que su esfuerzo, perseverancia y optimismo rindieron frutos dulces y jugosos como un melocoton, y que aquellos días de encerar y pulir, de sujetar el bambú y llevar baldes de agua, de lavar los platos y de pelar papas, fueron una buena inversión y que su tripulación, o por lo menos Hyakinthos, pudieran estar orgullosa de ella.
De vuelta a la realidad, todo ante sus ojos pasaba muy rápido, en un pestañeo si era sincera. En un punto de aquellas explosiones y balazos se sintió algo bajoneada físicamente, quizás con la adrenalina por su hermano atacado no lo sintió antes, o quizás se superpuso a la locura que transpiraba, pero su cuerpo se sintió… pesado, casi enfermo, aunque era difícil definirlo porque modestia aparte, siempre contaba con buena salud, tal vez por eso no se había percatado antes. Si al caer en ese foso, sintió un leve bajón, esta vez el bajón era algo mayor. ¿Qué le pasaba? Bueno, no era momento de indagar en eso, mejor seguir con su adrenalina a millón.
Parpadeo.
Pelirrojo herido.
Parpadeo.
Peluche peludo siendo ahorcado.
Parpadeo.
Pelirrojo herido.
Parpadeo.
Peluche peludo siendo ahorcado.
Parpadeo.
¿Qué bicho tan malvado? ¿Quién atacaba a un indefenso peluche? Ese peludito no había hecho nada, solo estar callado en aquella posición… quizás asustado y llorando por estar en un foso casi oscuro. Tal vez lo único que necesitaba era un abrazo, y entender mejor la fotosíntesis de la situación; porque era solo cuestión de desmenuzar la situación para comprenderla, ella podía verla con claridad y locura absoluta, entonces lo pensó: “Paredes falsas, un tipo fabuloso atacando sin provocación, varias personas desconocidas, y un espejo … ¡Es un reclutamiento de la Marina! No tengo nada en contra, pero ahora empiezo a entender el odio de mi hermano hacia ellos, son bien turbios por crear toda esta situación.”
“Veo que al menos entre los presentes hay alguien con un gusto extraordinario-uo”
Empezó a hablar, a reaccionar a las palabras anteriores de la semi sirena, en su posición actual estaba mucho más cerca que antes, tan cerca como para poder alcanzarlo con dos tercios de un salto suyo (estaba a 5 metros), también estaba de espalda… María sonrió bajo su capucha, acariciando el tanto escondido, … ¿Estaba reaccionando a su locura? No, a su locura no reaccionaba casi nadie… esa lagartija brillante, estaba reaccionando a los comentarios sobre su piel… ¿Acaso… había un narcisista entre ellos? Le estaba respondiendo pero no la estaba viendo, estaba concentrado en el pobre peluche… ¿Odio al peludito? Primero su hermano, luego el pelirrojo y ahora el hurón… ¿quién vendría después? ¿Ella? ¿O la antorcha humana? Al pensar eso, dio medio paso atrás, quedando a poco más de 5,5 del gyojin. Entonces dejó el tanto tranquilo, y apretó sus puños enguantados, había tomado una decisión, no esperaría a que viniera por ella o por su hermano (de nuevo): Si le estaba dando la espalda, le golpearía el trasero, o una nalga dorada en su defecto, por atacar a su hermano cobardemente... y al resto.
Cuando su monólogo finalizó, ocurrió todo de nuevo. ¿El sonido viaja tan rápido? Porque lo siguiente que supo la celeste desde su posición fue que algo explotaba, otro disparo, era su momento. Su instinto fue correr a la espalda que le daba el gyojin, sin miedo y con toda la audacia temeraria que la caracterizaba, fue de inmediato a aquel bombardeo — Hyakumaigawara seiken — grito con la adrenalina del momento, o la locura de su mente yendo a por todo, ¿golpeándolo en el centro de su espalda? luego la dama se mueve al oeste (2m), luego brinco hacia el noreste (5m) — Eso fue por mi hermano, por el pelirrojo y por el peluche. Puedes ser brillante, suave y terso pero realmente eres un ser muy feo… ¡FEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOO! — le gritó con todos sus pulmones, tanto que resonó como eco entre las paredes…
Cuando su monólogo finalizó, ocurrió todo de nuevo. ¿El sonido viaja tan rápido? Porque lo siguiente que supo la celeste desde su posición fue que algo explotaba, otro disparo, era su momento. Su instinto fue correr a la espalda que le daba el gyojin, sin miedo y con toda la audacia temeraria que la caracterizaba, fue de inmediato a aquel bombardeo — Hyakumaigawara seiken — grito con la adrenalina del momento, o la locura de su mente yendo a por todo, ¿golpeándolo en el centro de su espalda? luego la dama se mueve al oeste (2m), luego brinco hacia el noreste (5m) — Eso fue por mi hermano, por el pelirrojo y por el peluche. Puedes ser brillante, suave y terso pero realmente eres un ser muy feo… ¡FEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOO! — le gritó con todos sus pulmones, tanto que resonó como eco entre las paredes…
Feo
Feoo
Feooo
Feooo
Feoooo
Feooooo
Feoo
Feooo
Feooo
Feoooo
Feooooo
La chica, al caer de su salto, se posicionó como le enseño su maestro Bacalao, esperando lo que sea que fuera a ocurrir ahora.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
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