30-10-2025, 11:02 PM
(Última modificación: 31-10-2025, 12:10 AM por Fyodor.
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)
Algo raro me había pasado al disparar y, pese a querer realizar mi disparo más potente, mi cuerpo no respondió bien a mis órdenes. Además, notaba que tampoco podía moverme igual de rápido que siempre, siendo levemente más lento que cuando salimos del puerto en Samba, por lo que mi extraña habilidad con las cadenas no era lo único en lo que había pedido dominio. Lo único que podía sacar en claro es que debía concentrarme más si quería salir con vida de los juegos que estaban dándose lugar en ese profundo foso.
Por otro lado la velocidad del gyojin era algo a tener muy en cuenta pues, pese a estar prestando completa atención a su dorado y bellamente proporcionado cuerpo, no pude percibir el movimiento del mismo, desapareciendo de mi vista justo antes de que una explosión de fuego y otra de luz, productos de balas explosivas y luminosas, golpeasen en la zona donde debería encontrarse Uoyon-sama.
Esa breve explosión de luz y fuego iluminaron brevemente aquel oscuro foso, permitiéndome ver la posición de todos mis improvisados compañeros, entre ellos el marine ahora herido y alejándose torpemente de su posicion, y darme cuenta de la curiosa arma del pirata Jensen, el cual había sido el causante de la misma y a la desconocida cerca de él. Aunque mi mirada volvió a centrarse en el dorado brillo de nuestro verdugo que, en esos momentos, tenía a 39 metros de distancia ahorcando con su cola al mink de más de 100M de recompensa. Pero no podía ver el rostro de nuestro verdugo pues estaba dándome casi por completo la espalda.
-No perderé ni en velocidad ni en puntería. -Susurré, motivado y más centrado que antes mientras me dirigía volando silenciosamente en dirección al suelo a toda velocidad en un ángulo de casi 69°, recorriendo en lo que dura un parpadeo 11 metros. Pero no me quedé sólo ahí, ya que aproveche mi gran agilidad junto a mis silenciosas y grandes alas para impulsarme con un poderoso salto de 30° en dirección al gyojin que me devolvió a las alturas, alcanzando de nuevo los 4 metros tras avanzar otros 8 metros con ese movimiento.
El dorado gyojin se había quedado casi perfecto para un segundo disparo con Sekator y una de mis balas perforantes, pero cuando estuve a rango suficiente como para escuchar sus palabras, pude oir cómo hablaba de su piel y de una especie de nuez le había dado esa capacidad especial.
-¿Nuez de Belzebu?¿Se referirá a la fruta de Briss? -Pensé mientras recordaba como había adquirido mis extrañas habilidades después de comer una extraña fruta y vagas conversaciones que se daban en los pasillos de la mansión de la familia Tsvetnik. -Si su piel es especial... lo mejor será chamuscarla. -Pensé fugazmente mientras apuntaba al desnudo cuerpo del gyojin que estaba bañado con la plateada luz de la luna, dándome cuenta de que estaba demasiado lejos para mi rifle y la bala explosiva que tenía cargada en él.
-¡Roza! -Rugí, mezclando mi voz con el eco de la desagradable y malvada risa de Uoyon-sama, tras recorrer volando en la misma diagonal ascendente un metro más, alargando todo lo posible mi brazo izquierdo hacia mi objetivo, el suelo a casi 2 metros a la espalda de Uoyon-sama, apretando el gatillo de mi arma y notando está vez toda la potencia del disparo mientras nombraba mi técnica más poderosa justo tras la última carcajada de Uoyon-sama
Pese a ese movimiento extra el gyojin todavía quedaba demasiado lejos... Pero conocía bien cual era el rango de mi munición explosiva, sabiendo dónde tenía que apuntar para asegurar el daño y que la explosión envolviese al gyojin. Además, ese movimiento final me servía para ganar aún más altura y ganar una inercia que me mantendría volando a mi máxima velocidad.
Por otro lado la velocidad del gyojin era algo a tener muy en cuenta pues, pese a estar prestando completa atención a su dorado y bellamente proporcionado cuerpo, no pude percibir el movimiento del mismo, desapareciendo de mi vista justo antes de que una explosión de fuego y otra de luz, productos de balas explosivas y luminosas, golpeasen en la zona donde debería encontrarse Uoyon-sama.
Esa breve explosión de luz y fuego iluminaron brevemente aquel oscuro foso, permitiéndome ver la posición de todos mis improvisados compañeros, entre ellos el marine ahora herido y alejándose torpemente de su posicion, y darme cuenta de la curiosa arma del pirata Jensen, el cual había sido el causante de la misma y a la desconocida cerca de él. Aunque mi mirada volvió a centrarse en el dorado brillo de nuestro verdugo que, en esos momentos, tenía a 39 metros de distancia ahorcando con su cola al mink de más de 100M de recompensa. Pero no podía ver el rostro de nuestro verdugo pues estaba dándome casi por completo la espalda.
-No perderé ni en velocidad ni en puntería. -Susurré, motivado y más centrado que antes mientras me dirigía volando silenciosamente en dirección al suelo a toda velocidad en un ángulo de casi 69°, recorriendo en lo que dura un parpadeo 11 metros. Pero no me quedé sólo ahí, ya que aproveche mi gran agilidad junto a mis silenciosas y grandes alas para impulsarme con un poderoso salto de 30° en dirección al gyojin que me devolvió a las alturas, alcanzando de nuevo los 4 metros tras avanzar otros 8 metros con ese movimiento.
El dorado gyojin se había quedado casi perfecto para un segundo disparo con Sekator y una de mis balas perforantes, pero cuando estuve a rango suficiente como para escuchar sus palabras, pude oir cómo hablaba de su piel y de una especie de nuez le había dado esa capacidad especial.
-¿Nuez de Belzebu?¿Se referirá a la fruta de Briss? -Pensé mientras recordaba como había adquirido mis extrañas habilidades después de comer una extraña fruta y vagas conversaciones que se daban en los pasillos de la mansión de la familia Tsvetnik. -Si su piel es especial... lo mejor será chamuscarla. -Pensé fugazmente mientras apuntaba al desnudo cuerpo del gyojin que estaba bañado con la plateada luz de la luna, dándome cuenta de que estaba demasiado lejos para mi rifle y la bala explosiva que tenía cargada en él.
-¡Roza! -Rugí, mezclando mi voz con el eco de la desagradable y malvada risa de Uoyon-sama, tras recorrer volando en la misma diagonal ascendente un metro más, alargando todo lo posible mi brazo izquierdo hacia mi objetivo, el suelo a casi 2 metros a la espalda de Uoyon-sama, apretando el gatillo de mi arma y notando está vez toda la potencia del disparo mientras nombraba mi técnica más poderosa justo tras la última carcajada de Uoyon-sama
Pese a ese movimiento extra el gyojin todavía quedaba demasiado lejos... Pero conocía bien cual era el rango de mi munición explosiva, sabiendo dónde tenía que apuntar para asegurar el daño y que la explosión envolviese al gyojin. Además, ese movimiento final me servía para ganar aún más altura y ganar una inercia que me mantendría volando a mi máxima velocidad.
Pienso -- Hablo
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