29-10-2025, 01:12 PM
(Última modificación: 29-10-2025, 02:39 PM por Uogo Sakana.)
El momento es ahora.
Dong, no dudó un segundo en lanzarse al ataque, pensar no era una prioridad, el debía liderarles o eso creía. Su movimiento inicial de desplazamiento fue lento y se realizó mientras hablaba. Llego hasta Uogo quién seguía realizando su monólogo pero el primer golpe de su arma de asta le cortó en seco.
El acero se clavó en la piel y la sangre emanó como si quisiera escapar del cuerpo del gyojing, su sangre morada regó tímidamente la zona del impacto.
Uogo se ruborizó, la habían dejado a las puertas del orgasmo, con los ojos bien abiertos miró a su contrincante alado, su mente estaba obtusa en ese momento, sus ojos empañados y la poca claridad con la que pensaba se había evaporado juno al golpe que estaba sesgando su sangre. Como no podía ser de otra manera y atraído por la osadía y el dolor que Dong le había propinado con un rápido paso, que el peliblanco no fue capaz ni de intuir, le dio un poderoso abrazo. Parecía que Uogo se acababa de enamorar de Dong.
- UOOOOOOOOOOOOOOOOOOO - gritó con un placer extremo al apretar sus poderosos músculos contra el moreno, mientras el placer recorría cada célula de su marina y rinocerontica piel.
Mientras todo esto pasaba, Gwen, con una capacidad singular para el canto, influyó en sus aliados cercanos, quienes sintieron la emoción llenar su cuerpo y gracias a las peculiares habilidades de la ciega, llegaron a sentirse más livianos.
Pero en el otro lado, separados por la distancia inicial, con aquella sonata de fondo, Dong sufría la fuerza de agarre de Uogo, que le extrajo su fuerzas haciendo que perdiera su transformación, ambos confundidos por el momento y el inicio de aquel combate tan caótico que empezaba a dar paso.
Uogo escuchó a Maki hablar mientras recobraba poco a poco sus capacidades uy los músculos de sus piernas se hinchaban cogiendo fuerzas.
- Tú y yo solos morenito. Vas a darme más - uo - dijo mientras su pies destrozaban el suelo y Dong y él salía disparados de manera perpendicular por el aire.
Maki, Alan y Hyákinthos, ni si quiera pudieron ver ni ser capaces de entender en ese momento como habían desaparecido. Gwen por descontado, tampoco.
Dong y Uogo ascendieron con una velocidad que nadie allí podía igualar a 38 metros en el aire.
Mientras tanto, Maki y Hyákinthos golpeaban el aire dónde escasos momento atrás se encontraba el gyojing, el cual, no les había esquivado, si no, que simplemente les había ignorado debido a su exceso de confianza para salir despedido por los aires con su nuevo amor.
Allí - en el cielo - o sobre las cabezas de los otros cuatro, Uogo soltó a Dong y antes de que este pudiera recomponerse atizó con un potente puñetazo a su rival, el puñetazo estalló y sonó seco contra las manos del alado y la brutalidad del mismo le obligó a soltar el arma, volviendo a perder totalmente sus capacidades para transformarse y quedándose completamente confundido y desarmado en el aire.
- UOOOOOOOO - volvió a gritar el gyojng completamente eufórico tras llegar al orgasmo por segunda vez.
A 35 metros del suelo, en medio de aquella plataforma, Dong se había convertido en el primero en sufrir la fuerza y potencia de fuego del pequeño - solo por tres segundos - de los hermanos gemelos Sakana. Mientras tanto, en el suelo, era momento de decidir: enfrentar a aquella bestia o rendirse intentando evitar una muerte segura.
Dong, no dudó un segundo en lanzarse al ataque, pensar no era una prioridad, el debía liderarles o eso creía. Su movimiento inicial de desplazamiento fue lento y se realizó mientras hablaba. Llego hasta Uogo quién seguía realizando su monólogo pero el primer golpe de su arma de asta le cortó en seco.
El acero se clavó en la piel y la sangre emanó como si quisiera escapar del cuerpo del gyojing, su sangre morada regó tímidamente la zona del impacto.
Uogo se ruborizó, la habían dejado a las puertas del orgasmo, con los ojos bien abiertos miró a su contrincante alado, su mente estaba obtusa en ese momento, sus ojos empañados y la poca claridad con la que pensaba se había evaporado juno al golpe que estaba sesgando su sangre. Como no podía ser de otra manera y atraído por la osadía y el dolor que Dong le había propinado con un rápido paso, que el peliblanco no fue capaz ni de intuir, le dio un poderoso abrazo. Parecía que Uogo se acababa de enamorar de Dong.
- UOOOOOOOOOOOOOOOOOOO - gritó con un placer extremo al apretar sus poderosos músculos contra el moreno, mientras el placer recorría cada célula de su marina y rinocerontica piel.
Mientras todo esto pasaba, Gwen, con una capacidad singular para el canto, influyó en sus aliados cercanos, quienes sintieron la emoción llenar su cuerpo y gracias a las peculiares habilidades de la ciega, llegaron a sentirse más livianos.
Pero en el otro lado, separados por la distancia inicial, con aquella sonata de fondo, Dong sufría la fuerza de agarre de Uogo, que le extrajo su fuerzas haciendo que perdiera su transformación, ambos confundidos por el momento y el inicio de aquel combate tan caótico que empezaba a dar paso.
Uogo escuchó a Maki hablar mientras recobraba poco a poco sus capacidades uy los músculos de sus piernas se hinchaban cogiendo fuerzas.
- Tú y yo solos morenito. Vas a darme más - uo - dijo mientras su pies destrozaban el suelo y Dong y él salía disparados de manera perpendicular por el aire.
Maki, Alan y Hyákinthos, ni si quiera pudieron ver ni ser capaces de entender en ese momento como habían desaparecido. Gwen por descontado, tampoco.
Dong y Uogo ascendieron con una velocidad que nadie allí podía igualar a 38 metros en el aire.
Mientras tanto, Maki y Hyákinthos golpeaban el aire dónde escasos momento atrás se encontraba el gyojing, el cual, no les había esquivado, si no, que simplemente les había ignorado debido a su exceso de confianza para salir despedido por los aires con su nuevo amor.
Allí - en el cielo - o sobre las cabezas de los otros cuatro, Uogo soltó a Dong y antes de que este pudiera recomponerse atizó con un potente puñetazo a su rival, el puñetazo estalló y sonó seco contra las manos del alado y la brutalidad del mismo le obligó a soltar el arma, volviendo a perder totalmente sus capacidades para transformarse y quedándose completamente confundido y desarmado en el aire.
- UOOOOOOOO - volvió a gritar el gyojng completamente eufórico tras llegar al orgasmo por segunda vez.
A 35 metros del suelo, en medio de aquella plataforma, Dong se había convertido en el primero en sufrir la fuerza y potencia de fuego del pequeño - solo por tres segundos - de los hermanos gemelos Sakana. Mientras tanto, en el suelo, era momento de decidir: enfrentar a aquella bestia o rendirse intentando evitar una muerte segura.
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