28-10-2025, 11:49 PM
(Última modificación: 28-10-2025, 11:52 PM por Voz Seductora.)
Ambos revolucionarios, tan precavidos como de costumbre, optaron por abstenerse a la hora de dar su opinión sobre el castigo que debía recibir el capitán de la guardia. Aquella decisión fue comprendida y respetada por los allí presentes, llegando algunos de ellos incluso a agradecer aquel acto. La idea de llevar a cabo un proceso en el que elegir a un gobernante era algo que ya valoraban algunos de ellos, así como el buscar una forma para no solo limitar el poder de quien tuviera que ostentar aquel cargo, si no también reducir sus responsabilidades, relegándolas en otra gente - Bueno, eso de República Democrática suena un poco raro, la verdad - dijo uno de los presentes, algo preocupado - Sí, es posible que haya gente a la que le eche para atrás sólo por el nombre - dijo otro - Se puede hacer una consulta a la gente a ver si quieren un cambio de nombre o no. Eso seguro que ayuda a hacer más ligero el cambio - propuso una mujer, quien estaba a unos metros a la izquierda del dúo revolucionario - Además, en vez de un único gobernante, se podría nombrar a varios. Al final, será complicado encontrar a una única persona que sea capaz en los diferentes y tan diversos ámbitos que hay que gestionar - algunas personas empezaron a comentar, interesadas por aquella idea - Así se podría elegir independientemente a cada uno o una, y luego entre ellos se reunirían en una asamblea para tomar decisiones que afecten a más de un ámbito - la propuesta parecía atraer bastante a aquellos que la escuchaban - Stutely podría encargarse de lo relacionado a la artesanía. Es posiblemente uno de los artesanos más longevos del reino o bueno, república democrática si cambia el nombre, y además conoce bien las necesidades de los distintos gremios - varios nombres fueron surgiendo, a modo de propuestas de gente para ostentar distintos cargos de responsabilidad. Lo que posiblemente en otro lugar pudiera llegar a ser una encarnizada batalla por centrar la atención ( y por extensión el voto) de la gente, en este caso eran propuestas constructivas que se iban complementando, haciendo que el ánimo general fuera subiendo. Lo que comenzó con propuestas de candidatos pronto derivó en propuestas más serias acerca de leyes que la gente creía que había que derogar, o propuestas sociales que aprobar.
La gente estaba tan enfrascada en el peculiar debate que practicamente nadie prestó atención a la petición del panda. No fue el caso del líder de los forajidos, quien escuchó con atención todo lo que el úrsido mink tenía que decirle - No - dijo, negando con la cabeza. Se levantó con cuidado de la silla en la que le habían obligado a sentarse para descansar tras las heridas sufridas - No te levantes Robin - le dijo, preocupada, Lei, quien se encontraba sentada a su lado en otra silla. Las palabras de esta alertaron a sus hermanas, quienes se movieron para parar al hombre, lo que hizo que poco a poco la gente dejara lo que estaba haciendo para centrarse en el maltrecho forajido - No... no sois vosotros quienes tenéis que pedirnos eso - Rian y Dima arquearon una ceja, confusas por las palabras de su amado compañero - Creo que todos estarán de acuerdo conmigo - miró a los lados, analizando de un vistazo a los allí presentes - Ahora que hemos derrocado al tirano del Rey Juan, y sobre todo al haberlo hecho con vuestra ayuda, es evidente que Mogaro dejará de ser un reino afiliado al Gobierno Mundial. Esto implica muchas cosas, entre ellas la posibilidad de que el Gobierno Mundial intente invadir Mogaro para volver a poner a Juan en el poder. O incluso a alguien peor - las palabras del joven hicieron que más de uno se asustara, pues no habían tenido en cuenta esa posibilidad - Por ello, a título personal, pues no soy quien para hablar en nombre de los aquí presentes, me gustaría pedir que acogieráis a Mogaro bajo la protección del Ejército Revolucionario - la gente se quedó en completo silencio - No puedo ofrecer mucho a la causa, más que mi palabra y compromiso de luchar para ayudar a otros pueblos a obtener la libertad - una de las trillizas fue a alzar la voz, antes de ser acallada por Robin - No, vosotras os quedáis aquí - les dijo, con gran seriedad - Como si te fueras a librar de nosotras - le respondió molesta la joven. Varios de los hombres, los más jóvenes, se dirigieron también al comandante y mariscal revolucionarios, ofreciendo también su vida por la causa.
Aquella reunión a puerta abierta duró varias horas, en las que se tomaron algunas decisiones trascendentales para el hasta ahora llamado Reino Mogaro. Las más importanes fueron el encarcelamiento de por vida de los dos principales causantes de las desgracias de los habitantes del reino, y la próxima creación de una asamblea, con las consecuentes elecciones de los respectivos gobernantes.
Una vez la reunión se disolvió, algunos de los hombres que se encontraban en el castillo, entre los que se incluía al joven Will Scarlett, llevaron al rey y a Sir If Nottingham a los que serían sus nuevos alojamientos permanentes, en las mazmorras del castillo, lo suficientemente lejos de sus simpatizantes, así como a resguardo de posibles almas atormentadas que buscaran saciar sus ansias de venganza.
Mientras la gente iba poco a poco saliendo del salón del trono, una joven se acercó por detrás a ambos luchadores de la libertad, agarrando los brazos de estos y colocándose entre ellos - Hola hola - dijo, con su mismo tono alegre de siempre - Muchas gracias por lo que habéis hecho por nosotros, Maese Panda, Maese Kageyama - les dedicó una sonrisa a ambos, agachando levemente la cabeza - Me gustaría mucho pasar el rato con vosotros, seguro que tenéis historias muy interesantes que contar, pero Rian y yo estaremos muy ocupadas cuidando de Robin, y evitando que Lei se aproveche de él - les explicó, algo triste por no poder pasar más tiempo con ellos - Antes de irme, venía a deciros que si vais a la plaza a ver al Maese Beto, por favor le llevéis este Den Den Mushi que nos prestó para contactar con vosotros - soltó el brazo de Kisuke para sacar de debajo de su capa un Den Den Mushi, que entregó al antiguo pescador. Cuando este lo cogió la joven soltó también el brazo del úrsido mink, adelantándose y girándose para mirar a los dos hombres de frente - Nos ha dicho un señor que para no tener que volver al campamento y a modo de agradecimiento por todo, nos iba a dejar alojamiento en su Bed and Breakfast completamente gratis. Lo vais a reconocer fácilmente, porque tiene un cartel enorme de un León y seguramente haya bastante jaleo por la tarde porque estaremos de celebración ji ji ji
Una vez la joven se despidió de los dos revolucionarios, fue junto a sus dos hermanas y Robin, saliendo los cuatro juntos del castillo en dirección al local del que les había hablado a ambos hombres, para tratar adecuadamente las heridas de su hermana y del hombre, así como descansar después de tal intenso suceso. Poco a poco la gente iba abandonando el castillo, llevando las nuevas de lo que habían hablado allí, para comenzar con los preparativos para los cambios que pronto tendrían lugar en aquel reino.
Antes de que se dieran cuenta, ambos luchadores de la libertad se encontraron practicamente solos en el Hall Principal, pues los pocos que no se habían ido se encontraban montando guardia para evitar que alguien fuera al lugar con la intención de saquearlo y hacerse con los preciados tesoros de la corona, los cuales se había decidido unánimemente que pasarían a ser propiedad de todos los habitantes de Mogaro y se utilizarían exclusivamente para mejorar las condiciones de vida de las personas.
Había pasado poco más de un día desde su desembarco en el puerto del Pueblo Bayo y, tras lo que seguramente pareciera una eternidad, con el sol del mediodía brillando fuertemente en el despejado cielo, los revolucionarios Kisuke Kageyama y Max D Panda eran completamente libres de ir donde quisieran y hacer lo que desearan. Les habían dicho que su compañero de escuadrón, el invidente gigante Beto Matashita, se encontraba ayudando en la plaza principal. También les habían informado de que disponían de alojamiento gratis en una posada de la capital. Si lo deseaban, podían ir a ver a su camarada, o ir a comer, festejar con los forajidos y descansar en una cómoda cama. O bien podían no hacer nada de lo anterior e ir a visitar alguna tranquila biblioteca. La ciudad de Kamome estaba completamente abierta para ellos, y no era para menos, pues habían sido una pieza indispensable en la lucha por acabar con el antiguo régimen y habían abierto las puertas para que los habitantes de Mogaro pudieran comenzar a recorrer el camino de la libertad.
La gente estaba tan enfrascada en el peculiar debate que practicamente nadie prestó atención a la petición del panda. No fue el caso del líder de los forajidos, quien escuchó con atención todo lo que el úrsido mink tenía que decirle - No - dijo, negando con la cabeza. Se levantó con cuidado de la silla en la que le habían obligado a sentarse para descansar tras las heridas sufridas - No te levantes Robin - le dijo, preocupada, Lei, quien se encontraba sentada a su lado en otra silla. Las palabras de esta alertaron a sus hermanas, quienes se movieron para parar al hombre, lo que hizo que poco a poco la gente dejara lo que estaba haciendo para centrarse en el maltrecho forajido - No... no sois vosotros quienes tenéis que pedirnos eso - Rian y Dima arquearon una ceja, confusas por las palabras de su amado compañero - Creo que todos estarán de acuerdo conmigo - miró a los lados, analizando de un vistazo a los allí presentes - Ahora que hemos derrocado al tirano del Rey Juan, y sobre todo al haberlo hecho con vuestra ayuda, es evidente que Mogaro dejará de ser un reino afiliado al Gobierno Mundial. Esto implica muchas cosas, entre ellas la posibilidad de que el Gobierno Mundial intente invadir Mogaro para volver a poner a Juan en el poder. O incluso a alguien peor - las palabras del joven hicieron que más de uno se asustara, pues no habían tenido en cuenta esa posibilidad - Por ello, a título personal, pues no soy quien para hablar en nombre de los aquí presentes, me gustaría pedir que acogieráis a Mogaro bajo la protección del Ejército Revolucionario - la gente se quedó en completo silencio - No puedo ofrecer mucho a la causa, más que mi palabra y compromiso de luchar para ayudar a otros pueblos a obtener la libertad - una de las trillizas fue a alzar la voz, antes de ser acallada por Robin - No, vosotras os quedáis aquí - les dijo, con gran seriedad - Como si te fueras a librar de nosotras - le respondió molesta la joven. Varios de los hombres, los más jóvenes, se dirigieron también al comandante y mariscal revolucionarios, ofreciendo también su vida por la causa.
Aquella reunión a puerta abierta duró varias horas, en las que se tomaron algunas decisiones trascendentales para el hasta ahora llamado Reino Mogaro. Las más importanes fueron el encarcelamiento de por vida de los dos principales causantes de las desgracias de los habitantes del reino, y la próxima creación de una asamblea, con las consecuentes elecciones de los respectivos gobernantes.
Una vez la reunión se disolvió, algunos de los hombres que se encontraban en el castillo, entre los que se incluía al joven Will Scarlett, llevaron al rey y a Sir If Nottingham a los que serían sus nuevos alojamientos permanentes, en las mazmorras del castillo, lo suficientemente lejos de sus simpatizantes, así como a resguardo de posibles almas atormentadas que buscaran saciar sus ansias de venganza.
Mientras la gente iba poco a poco saliendo del salón del trono, una joven se acercó por detrás a ambos luchadores de la libertad, agarrando los brazos de estos y colocándose entre ellos - Hola hola - dijo, con su mismo tono alegre de siempre - Muchas gracias por lo que habéis hecho por nosotros, Maese Panda, Maese Kageyama - les dedicó una sonrisa a ambos, agachando levemente la cabeza - Me gustaría mucho pasar el rato con vosotros, seguro que tenéis historias muy interesantes que contar, pero Rian y yo estaremos muy ocupadas cuidando de Robin, y evitando que Lei se aproveche de él - les explicó, algo triste por no poder pasar más tiempo con ellos - Antes de irme, venía a deciros que si vais a la plaza a ver al Maese Beto, por favor le llevéis este Den Den Mushi que nos prestó para contactar con vosotros - soltó el brazo de Kisuke para sacar de debajo de su capa un Den Den Mushi, que entregó al antiguo pescador. Cuando este lo cogió la joven soltó también el brazo del úrsido mink, adelantándose y girándose para mirar a los dos hombres de frente - Nos ha dicho un señor que para no tener que volver al campamento y a modo de agradecimiento por todo, nos iba a dejar alojamiento en su Bed and Breakfast completamente gratis. Lo vais a reconocer fácilmente, porque tiene un cartel enorme de un León y seguramente haya bastante jaleo por la tarde porque estaremos de celebración ji ji ji
Una vez la joven se despidió de los dos revolucionarios, fue junto a sus dos hermanas y Robin, saliendo los cuatro juntos del castillo en dirección al local del que les había hablado a ambos hombres, para tratar adecuadamente las heridas de su hermana y del hombre, así como descansar después de tal intenso suceso. Poco a poco la gente iba abandonando el castillo, llevando las nuevas de lo que habían hablado allí, para comenzar con los preparativos para los cambios que pronto tendrían lugar en aquel reino.
Antes de que se dieran cuenta, ambos luchadores de la libertad se encontraron practicamente solos en el Hall Principal, pues los pocos que no se habían ido se encontraban montando guardia para evitar que alguien fuera al lugar con la intención de saquearlo y hacerse con los preciados tesoros de la corona, los cuales se había decidido unánimemente que pasarían a ser propiedad de todos los habitantes de Mogaro y se utilizarían exclusivamente para mejorar las condiciones de vida de las personas.
Había pasado poco más de un día desde su desembarco en el puerto del Pueblo Bayo y, tras lo que seguramente pareciera una eternidad, con el sol del mediodía brillando fuertemente en el despejado cielo, los revolucionarios Kisuke Kageyama y Max D Panda eran completamente libres de ir donde quisieran y hacer lo que desearan. Les habían dicho que su compañero de escuadrón, el invidente gigante Beto Matashita, se encontraba ayudando en la plaza principal. También les habían informado de que disponían de alojamiento gratis en una posada de la capital. Si lo deseaban, podían ir a ver a su camarada, o ir a comer, festejar con los forajidos y descansar en una cómoda cama. O bien podían no hacer nada de lo anterior e ir a visitar alguna tranquila biblioteca. La ciudad de Kamome estaba completamente abierta para ellos, y no era para menos, pues habían sido una pieza indispensable en la lucha por acabar con el antiguo régimen y habían abierto las puertas para que los habitantes de Mogaro pudieran comenzar a recorrer el camino de la libertad.
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