[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6]
#11
Este otro hombre se acercó con una calma que me resultó casi insultante, honey. Sus ojos tenían algo raro, como si guardaran un secreto que no debía existir. Parecía conocer a Uker sí, lo llamaba por su nombre, con esa familiaridad que solo da la costumbre, y hablaba con naturalidad, como si ninguno de nosotros acabara de caer del cielo en medio de una pesadilla. Me pidió que me calmara. ¿Calmarme?
 
—¿Calmarme?— repetí casi riendo, aunque la risa me tembló en la garganta. —No tengo la más mínima idea de dónde diablos estoy, mis estrellas no están, mi barco desapareció y tú quieres que me calme, darling— Mi voz se quebró entre rabia y miedo, pero aun así mantuve el porte, la teatralidad que me caracteriza, porque si voy a perder la cabeza, al menos lo haré con estilo. Respiré hondo, aunque el aire me sabía a encierro. Miré a mi alrededor, a esos desconocidos que parecían salidos de otro cuento. Ninguno de ellos tenía la chispa del Crimson Stage, ninguno brillaba con esa mezcla de pecado y redención que tanto amo. —Mis familiares, mis estrellas— murmuré con la mirada perdida. —Yo los tenía justo frente a mí y ahora nada. Ni una nota, ni un aplauso, ni un maldito “te sigo, capitán”.—
 
Apreté los puños con fuerza. —Así que no me digas que me calme, honey…— añadí en un susurro cargado de desesperación. —No hasta que sepa dónde están mis estrellas y who was the bastard who stole my stage?. —
 
—¿Quién eres tú, honey? —pregunté, con una mezcla de curiosidad y desafío, mi voz quebrándose apenas entre el miedo y la ironía. Lo miré de arriba abajo, intentando descifrar si debía confiar o prepararme para arrancarle la garganta. A veces me gusta que me den órdenes, cariño, lo admito, tiene su encanto cuando quien manda lo hace con propósito.
 
Inhalé profundo, dejando que el aire denso y húmedo recorriera mis pulmones, y exhalé lentamente, buscando en vano un poco de equilibrio. Calma, Rosse… respira, darling, me repetí internamente, mientras el temblor en mis manos se mezclaba con la necesidad de mantener mi máscara intacta. Porque, aunque el mundo se esté cayendo a pedazos, yo sigo siendo Rosse Bellecour, capitán, estrella y maldita obra de teatro andante.
 
—No tengo miedo de que me toquen Darling, lo que realmente me da miedo es que nadie me toque. —  No me imagino una vida en donde no pueda sentir los brazos fornidos y sudorosos de un buen hombre que me pegue contra la pared y me haga sentir la estrella de mi propio espectáculo nocturno. El chico parecía inteligente, al menos, tenia la misma idea que yo de que este lugar era artificial.
 
Justo cuando creía que mi respiración empezaba a volver a ritmo, esa mentira hermosa que nos contamos para no enfermarnos de miedo, una voz grave, tan gruesa y cavernosa como un tonel de vino viejo, rebotó en las paredes artificiales y me clavó una emoción nueva molestia. Sí, molestia primero; luego una cosita más afilada. Es la voz que usan los villanos de telenovela cuando quieren que todo el mundo sepa que el drama apenas comienza.
 
—¿Que estemos atentos porque alguien nos encerró? —musité en voz alta, más para burlarme que por duda —Darling, ¿de verdad crees que lo estoy descubriendo ahora? Esto huele a trama desde antes de que yo naciera con tacones. — Me incorporé como pude, arrastrando aun el mareo, y dejé que la máscara volviera a su sitio, sonrisa torcida, una pizca de encanto y una amenaza envuelta en seda. Miré al tipo con la voz de tonel como quien examina un atuendo nuevo curioso, crítico, listo para comentar si le sienta bien o no. Si pretendía intimidarme, poor baby, tendría que esforzarse más.
 
Cerca de nosotros también se encontraba un burro, algo así, parecido, puede que sea una clase de akuma no mi o algo por el estilo, pero no presté tanta atención al detalle, parecía mas enojado que cualquiera de nosotros. Y cuando intenté volver a inhalar y exhalar para calmar las pulsaciones de mi exuberant heart fue cuando una presencia mas me golpeó tan solo escuché esa voz, no era ninguno de nosotros, no había hablado ninguno de los cinco que hemos interactuado, era diferente, era nuevo y lo peor era que se sentía peligroso.
 
Nada más presentarse, liberó de sus manos una densa nube de vapor de agua salada, tan espesa y cálida que sentí cómo mi piel reaccionaba al instante, honey, como si ese aire húmedo pudiera disolver mis defensas y dejarme completamente expuesto. Mientras él seguía con su discurso o cantaleta, lo que sea sobre lo que hace o no hace a alguien ser un “verdadero guerrero”, yo apenas podía concentrarme. Ese tipo de cosas no me importan demasiado, cariño, no cuando hay algo más interesante frente a mis ojos.
 
Y es que, viéndolo mejor no se veía tan mal. Tenía esa mezcla peligrosa entre fuerza y arrogancia que tanto disfruto desarmar en el escenario. Podría ser un buen partido, sí, uno de esos hombres que creen dominar la escena hasta que descubren que yo soy el protagonista principal. Me gusta convertir guerreros en actores, y quizás, solo quizás, este no sea la excepción.
 
Las palabras de Uker me hicieron volver en mí, claro, había peligro en mis ojos y yo estaba pensando en conquistar a ese hombre, quien suponía el peligro era el mismo que pensaba conquistar, a veces a demás de diva, parezco una cualquiera improve that part Rosse, improve.
 
Escuché con detenimiento las palabras de Ash, asi se llamaba el chico de ojos extraños según Uker, un nombre curioso, tanto como la misma persona, quien por lo que me explicaba era usuario de una akuma no mi al igual que yo, aunque hacia cosas bastante extrañas comparadas con la mia, su explicación me daba a entender que era una especie de castillo humano o algo por el estilo, muy extraño, pero conveniente en una situación como esta.
 
—Te prometo que, si esto es una especie de trampa, te haré estallar desde adentro como un show de cabaret. — Susurré mientras veía como de su cuerpo se abrió una especie de escotilla de su pecho a la cual entré sin dudar a sabiendas que el compañero de mi futuro cuñado si confiaba en él. Dentro del hombre en verdad parecía un castillo viejo, con paredes de piedra y toda la cosa, era realmente increíble lo que podían hacer algunas akuma no mi.
 
—Uker, Ash, yo también soy usuario de una akuma no mi, honey. — Dije con toda la teatralidad que merecía el momento, arqueando una ceja y dejando que una sonrisa pícara se deslizara por mis labios. Con una pose tan provocativa como calculada, giré la cadera y señalé al frente como si estuviera sobre un escenario, estando a una distancia de 4 metros de Ash y Uker. — Por cosas del destino, y tal vez por puro capricho del universo, terminé comiendo una de esas frutas prohibidas. La Pika Pika no mi, una akuma del tipo logia cariño, la que me convierte en un humano luz. — Hice una pausa dramática, levantando un dedo al cielo mientras un destello dorado iluminaba la punta, como si mi propio cuerpo respondiera a la ovación imaginaria de un público invisible. — Y créanme, cuando brillo, no hay sombra que se atreva a quedarse cerca. — Rematé con un guiño coqueteo, porque incluso en un agujero misterioso, el espectáculo siempre debía continuar.

CAJITA SORPRESA


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - por Rosse Bellecour - 28-10-2025, 09:23 PM

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