27-10-2025, 05:45 AM
Dos de las personas responden a Kiyoshi, mas ninguna parece tener intenciones agresivas en su contra, permitiendo que se relaje un poco. Aquí, desprotegido, entre desconocidos, teme un poco. Siempre fue consiente de lo débil que es y por eso duda de ingresar a una tripulación pirata. En un principio se armó de valor confiando en que sus compañeros le defenderán, pero ellos ya no están aquí. El que sí está es la bestia que desea cazarlos.
Debido a lo amplio del terreno y la oscuridad que hay —aunque debemos considerar los ojos felinos que posee—, no se percata de buenas a primeras de la presencia del emperador del universo. Sin embargo, cuando ya está cerca de Einarr, es factible verlo, sobre todo por el ruido que ejercen los golpes. Sumado a la prominente estatura del enemigo, Kiyoshi es capaz de ver la nueva amenaza. — ¿Qué diablos es eso?
Ni tonto ni perezoso, deja caer el bolso en su espalda a la vez que se baja el cierre del mismo para que su arma quede a la vista, tomando la misma que siempre está lista con su munición. El rifle se encuentra sujeto en el lado derecho de su cuerpo, sobre el hombro, mano diestra sujetando detrás y la izquierda al frente. — Ey, tonto, ¿quién eres tú? No lastimes personas frente a un médico. — Alza la voz, lo que posiblemente también alerte al resto de los presentes si es que aún no se han dado cuenta de la nueva presencia, una que no ha sido muy amable con el pobre muchacho de las alas, con el cual no han podido intercambiar palabras aún.
El bolso negro que siempre porta en la espalda ya está en el piso y sus manos sostienen el sniper tan querido que permanentemente lleva consigo para protección personal. De más está decir que apunta directamente la cabeza de la bestia que ha aparecido en su contra. Mientras el otro habla, Kiyoshi realiza un movimiento veloz (según Kiyoshi, que es lentito) de 4 metros hacia su derecha, para que al terminar, haga unos últimos pasos para retroceder 2 metros, mirando en todo momento a Uso... Uosan… Uosan… Eso, Uosan, quien mientras Kiyoshi se mueve, dice sus cositas. ¿Podemos ya hablar de la voz que tiene? Menos mal nuestro protagonista es un tipo serio, porque fácilmente podría estar cagándose de la risa en este instante.
— Debes ser bastante tonto si crees que nosotros queremos jugar con alguien tan sucio como tú. ¿Viniste lavado acaso? — Segunda vez que le dice tonto, pero así es nuestro querido médico. Es inevitable.
Traga saliva y su frente suda. Pudo ver un poco el ataque sobre el muchacho, lo cual claramente intimida a un hombre cuya fuerza física es nula. Tampoco es que confíe en los tipos a su alrededor, pues ante la presencia de otro sujeto, nadie le dice que los primeros sí estarán de su lado. — Maldito lagarto, Owen, ¿dónde están? Vengan a cumplir su tonta parte del trato. — Pueden sentirse orgullosos esos tipos para que alguien como el médico este los recuerde en un momento tan tenso. Parece que no son cualquier cosa en su vida, aunque solo los quiera como guardias de seguridad.
El dedo lo tiene en el gatillo, pero el otro está muy lejos aún. — Podemos jugar tiro al blanco, tonto. — Intenta ver de reojo a sus compañeros, al menos lo que pueda, pues no quiere desconcentrarse del realmente peligroso. ¿Aceptarán el trato propuesto antes de defenderlo a cambio de sus servicios como médico? Ninguno respondió como tal, pero espera que cooperen. Es consiente de que, por su cuenta, no sobrevivirá. Ese siempre ha sido su pensamiento, y ahora no cambia.
Curiosamente, jala el gatillo una vez, disparando al frente. Por supuesto que la bala no alcanzará a Uosan, pero es una advertencia, una de que está listo para disparar en cualquier momento.
Debido a lo amplio del terreno y la oscuridad que hay —aunque debemos considerar los ojos felinos que posee—, no se percata de buenas a primeras de la presencia del emperador del universo. Sin embargo, cuando ya está cerca de Einarr, es factible verlo, sobre todo por el ruido que ejercen los golpes. Sumado a la prominente estatura del enemigo, Kiyoshi es capaz de ver la nueva amenaza. — ¿Qué diablos es eso?
Ni tonto ni perezoso, deja caer el bolso en su espalda a la vez que se baja el cierre del mismo para que su arma quede a la vista, tomando la misma que siempre está lista con su munición. El rifle se encuentra sujeto en el lado derecho de su cuerpo, sobre el hombro, mano diestra sujetando detrás y la izquierda al frente. — Ey, tonto, ¿quién eres tú? No lastimes personas frente a un médico. — Alza la voz, lo que posiblemente también alerte al resto de los presentes si es que aún no se han dado cuenta de la nueva presencia, una que no ha sido muy amable con el pobre muchacho de las alas, con el cual no han podido intercambiar palabras aún.
El bolso negro que siempre porta en la espalda ya está en el piso y sus manos sostienen el sniper tan querido que permanentemente lleva consigo para protección personal. De más está decir que apunta directamente la cabeza de la bestia que ha aparecido en su contra. Mientras el otro habla, Kiyoshi realiza un movimiento veloz (según Kiyoshi, que es lentito) de 4 metros hacia su derecha, para que al terminar, haga unos últimos pasos para retroceder 2 metros, mirando en todo momento a Uso... Uosan… Uosan… Eso, Uosan, quien mientras Kiyoshi se mueve, dice sus cositas. ¿Podemos ya hablar de la voz que tiene? Menos mal nuestro protagonista es un tipo serio, porque fácilmente podría estar cagándose de la risa en este instante.
— Debes ser bastante tonto si crees que nosotros queremos jugar con alguien tan sucio como tú. ¿Viniste lavado acaso? — Segunda vez que le dice tonto, pero así es nuestro querido médico. Es inevitable.
Traga saliva y su frente suda. Pudo ver un poco el ataque sobre el muchacho, lo cual claramente intimida a un hombre cuya fuerza física es nula. Tampoco es que confíe en los tipos a su alrededor, pues ante la presencia de otro sujeto, nadie le dice que los primeros sí estarán de su lado. — Maldito lagarto, Owen, ¿dónde están? Vengan a cumplir su tonta parte del trato. — Pueden sentirse orgullosos esos tipos para que alguien como el médico este los recuerde en un momento tan tenso. Parece que no son cualquier cosa en su vida, aunque solo los quiera como guardias de seguridad.
El dedo lo tiene en el gatillo, pero el otro está muy lejos aún. — Podemos jugar tiro al blanco, tonto. — Intenta ver de reojo a sus compañeros, al menos lo que pueda, pues no quiere desconcentrarse del realmente peligroso. ¿Aceptarán el trato propuesto antes de defenderlo a cambio de sus servicios como médico? Ninguno respondió como tal, pero espera que cooperen. Es consiente de que, por su cuenta, no sobrevivirá. Ese siempre ha sido su pensamiento, y ahora no cambia.
Curiosamente, jala el gatillo una vez, disparando al frente. Por supuesto que la bala no alcanzará a Uosan, pero es una advertencia, una de que está listo para disparar en cualquier momento.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
