{Presente Absoluto} La promesa de volver a vernos
#3
Después de un día duro, uno dormía mejor. Kovashi se afianzó un pequeño hueco en cubierta, al aire libre, donde tenía su mochila, su caña de pescar, cuatro o cinco botellas de ron a medio beber y sus inseparables katanas que le acompañaban allá donde fuera. Fue una noche de pensar en la revolución, en Finn y en sus compañeros, más concretamente en Derya. Jugaba antes de dormir con las katanas de madera que la gyojin le entregó antes de ascender por los Cabos Gemelos. No se lo había dicho a nadie, pero por culpa de la batalla contra el capitán pirata el objeto se rompió y ahora la obra de arte estaba dividida en dos, por eso jugaba con una katana en cada mano. No se lo quiso decir a su compañera por un más que posible enfado de la gyojin, así que se tiró toda la noche creando algo. Derya suponía mucho para el peliblanco, aunque no lo manifestara demasiado, ella le procesaba un amor puro, sin paliativos, un amor más allá de lo que es tener una relación, ¿amistad? si desde luego que lo era, pero con tintes claramente emocionales más ligados a la pareja. Trabajando como pocas veces en su vida, comenzó a tallar un tronco que pescó en una de sus horas muertas. Roble de océano, como él solía llamarlo, solían estar podridos o demasiado blandos, los que seguían recios eran dignos de considerarse "robles de océano". Con uno de esos y Shuisui en mano, cortó con mira de francotirador hasta que lo terminó, allá por las cuatro de la mañana.

Al día siguiente estuvo buscando a su compañera. Caminaba, con las manos tras su espalda en busca de Derya. Iba abriendo puertas, encontrando habitaciones vacías e incluso a dos señoras montándose una tijera, ese barco era toda una fantasía. Subió a cubierta con la ilusión de un niño, intentando sorprender al único ser vivo que merecía ver esa parte de Kovashi. Cuando la encontró Panda ya estaba reunida con ella. "Me tengo que ir" escuchó. "Lo siento mucho". — ¿Derya? — Susurró, sorprendido. El regalo que había estado preparando con tanto esmero cayó al suelo. Era un muñeco de la propia gyojin, mal tallado, no se parecía en nada, pero se podía apreciar su típica coleta hacia delante, sus dientes de sierra tan característicos y una cola grande y bonita. La figura sonreía, como siempre hacía ella. Era una mala escultura, Kovashi no sabía nada de aquel arte, pero su inspiración se apropió de su nulo talento, llevándole a su creación.

Entonces Panda empezó a llorar, la estaba despidiendo, aceptando que tenía que irse. Kovashi no sabía qué decir. - ¿Se va? - Pensó. - ¿Y yo? ¿dónde quedo yo? ¿no le importo? - Odiaba ser así, odiaba poner siempre a las situaciones su nombre por delante, todo lo contrario de lo que estaba haciendo su compañero mink, que aceptó la despedida entre lágrimas, pero lo aceptó, como un hombre de bien. Kovashi quería alzar la voz, impedir que se fuera, que permaneciera más tiempo con él, con ellos. - Por qué siempre eres así - Bajó la cabeza, con la desilusión como bandera. Pero después levantó el rostro, mostrando una falsa sonrisa. — Sí, mantendremos contacto. Hoy en día es posible. — Fue lo que dijo, mirando a sus ojos de animal marino, con los suyos, de humano roto.
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RE: {Presente Absoluto} La promesa de volver a vernos - por Kovashi Shimatsu - 16-10-2023, 05:33 PM

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